La representación del Nacimiento es un elemento que forma parte de la tradición navideña en varios países del mundo, entre ellos México. Con más de 780 años de existencia, la citada costumbre llega hace 482 años a nuestro país en el tiempo que se requería evangelizar al pueblo recién conquistado de los aztecas. Es en el espíritu creador de esa civilización que se empiezan a diseñar elementos característicos, que trascenderían al paso del tiempo en los nacimientos mexicanos.

La artesanía azteca y la religiosidad

La artesanía era una de los oficios más importantes de la civilización mexica o azteca. Esta actividad era muy valorada por el gobierno de la época que reconocía a los artesanos más destacados encomendándoles trabajos que fueran apreciados por la comunidad, particularmente adornando palacios y templos.

Los detalles que se cuidaban en las obras realizadas eran porque se vinculaba el oficio de artesano a la religiosidad. Los aztecas atribuían la habilidad desarrollada a los dioses, por ello muchas de las ornamentaciones y objetos de uso cotidiano creados por los artesanos, muestran motivos religiosos.

El Nacimiento navideño adquiere rasgos del arte indígena

La conquista española trae consigo una modificación de trabajos desarrollados por la comunidad nativa de la Nueva España. Sin embargo otros como el artesanal fueron enriquecidos y se arraigaron. El Nacimiento navideño es una muestra de la fusión del arte prehispánico, que tenia implícito el sentido sagrado y religioso, adaptado al catolicismo, que vio en la costumbre de la civilización azteca un elemento significativo para difundir el nuevo orden de fe.

Así, los nacimientos en México van adquiriendo un mestizaje que refleja el sincretismo entre la primera representación efectuada por Francisco de Asís en 1223 y la que incluye elementos indígenas en su diseño y estética.

Es en el año 1528 que la Nueva España celebra la primera Navidad organizada por fray Pedro de Gante. Sin embargo es hasta el siglo XVIII que los nacimientos llegan a la Nueva España por la popularidad que a su vez, esas representaciones adquieren en el país Ibérico

De acuerdo a los historiadores, el cambio en los nacimientos europeos al llegar a México se da en los pastores de Belén, que son representados en la Nueva España con otros personajes populares de la época tales como carboneros, chinas poblanas, aguadores, guajolotes (o pavo) y el diablito.

Permanencia del arte prehispánico, en el nacimiento navideño europeo

Los frailes emplearon el sentido religioso de la artesanía prehispánica para evangelizar a los ahora pobladores de la Nueva España. De esta manera, el grupo evangelizador enseña a los artesanos a elaborar las figuras y los motivos de los llamados “Belenes”, empleando para su creación materiales diversos propios de regiones mexicanas.

Costumbre que sigue presente hasta nuestros días en diversas poblaciones de México, como las figuras de barro de Metepec, Estado de México, de Tolimán en el Estado de Guerrero, los nacimientos en miniatura y policromados de la ciudad de Tlaquepaque, en el Estado de Jalisco o los angelitos de Tzintzuntzan, poblado del Estado de Michoacán.

La competencia china, frente al trabajo artesanal de los Nacimientos mexicanos

La manufactura asiática y sus bajos costos también representan una competencia para la artesanía mexicana particularmente en esta época donde los Nacimientos son adquiridos por la población.

Un ejemplo de ello son los artesanos del estado de Jalisco, una entidad ubicada en el occidente de México, quienes aseguran que los Nacimientos navideños elaborados en China tienen un costo 80 por ciento menor al ofrecido por los artesanos mexicanos, lo que representa pérdidas para el sector.

Mientras un Nacimiento de nueve piezas hecho en Tlaquepaque, Jalisco, con motivos originales elaborados con cerámica de diversos tipos, papel maché, vidrio, cantera, etc, puede costar en promedio 300 pesos mexicanos (unos 20 euros aproximadamente) los elaborados en China, del mismo número de piezas con imitación de materiales artesanales, como la resina de baja calidad, pueden costar unos 70 pesos (poco más de cuatro euros)

Hoy día, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), impulsa una marca con el nombre de Fenat (Feria Navideña Artesanal de Tlaquepaque), que tiene como objetivo fortalecer los Nacimientos artesanales de México y evitar así la piratería de esos productos. Con esto además se pretende que el oficio en la elaboración de los Nacimientos sea nuevamente apreciado por la población y se rescate una tradición de muchos siglos atrás, cultivada y desarrollada en elementos y estética, por manos artesanas indígenas.