Las hermosas obras de arte del tallado, forman parte de iglesias, de palacios de gobierno y reconocidos museos. Estas obras son sacadas a la luz con una simple gubia. Una herramienta que representa para los tallistas, lo que el pincel para el pintor, lo que el piano para el compositor. Y es que tallar madera es un oficio solo para artistas.

El tallado de madera

El tallado de madera es un oficio muy antiguo, su principal aplicación es la decoración y el ornamento. Aunque ha sido aplicado a nivel arquitectónico, por siglos ha sido utilizado por los carpinteros como complemento de sillas, camas, mesas y puertas, logrando crear verdaderas obras de arte. Las obras más antiguas provienen de la edad media en Italia y Francia.

Esculpir madera es un oficio que se transmite de generación en generación, los artistas del tallado de madera generalmente aprenden el oficio de los padres, los cuales, a su vez, lo aprendieron de los suyos. Aunque, en casos particulares, hay quienes han asistido a la escuela a aprender este hermoso arte, usualmente es una cualidad que se lleva en la sangre.

Lo esencial del tallado

Madera, pegamento, prensas y sierra de cortar, desde las más antiguas hasta las más modernas. Estos utensilios, son los instrumentos necesarios para que un tallador de rienda suelta a su imaginación. Logrando transformar con cada corte de gubia, un tosco tronco de árbol en una fina escultura.

Elegir la madera cuidadosamente es el primer paso de los artistas del tallado. Tablas que tienen aberturas, botones negros que rompen la armonía de líneas en la madera, no tienen cabida en este propósito. Después, se deben unir con un pegamento especial hasta formar un bosquejo de la figura deseada.

Las maderas más empleadas en el tallado son el nogal y el cedro, también el roble y el ébano. Aunque cada artista tiende a identificarse con la madera de su agrado, el que elige, casi siempre, es el comprador. Por supuesto que el artista siempre hace sugerencias, después de todo él es el maestro, él es el responsable de la obra final.

Luchando contra la tecnología

Hace algunos años el tallar madera era sinónimo de ganar dinero, las artesanías eran vendidas a precios increíblemente altos, ser tallador era un oficio bien pagado. Hoy en día, la aparición de la tecnología amenaza este bello oficio, poderosas maquinas computarizadas, son capaces de crear decenas de replicas de cualquier pieza en una hora, las cuales, hechas a mano llevarían días, si no es que semanas, en fabricarse.

Pero existe un lugar donde la tecnología no tiene cabida: en la creación de piezas únicas y en los trabajos mandados a hacer al gusto del cliente. Es ahí donde los verdaderos artistas del tallado logran sobrevivir. En esa línea que separa la creación de lo ordinario, donde el arte sigue perteneciendo al creador y a la inspiración.

Dejando fluir la creación

Tallar madera requiere seguir un procedimiento de sabiduría y atención en los pequeños detalles. Desde el primer paso, al seleccionar con esmero la madera apropiada de acuerdo con el trabajo que se va a realizar; hasta elegir los productos que darán el acabado final. De la materia prima elegida depende que las piezas no sufran ningún daño y perduren con el tiempo. Nada se puede pasar por alto, ni la clase de papel para lijar; ni la gubia adecuada para el corte que se va a realizar.

Después de pasar por el proceso de preparación de la madera, el artista del tallado vuelca su talento creativo sacando de simples trozos de madera, bellas obras de arte. La madera se transforma en bellos ángeles, en hermosos tucanes, en sorprendentes imágenes sacras. El tallador, visualiza su obra como un artículo cubierto por polvo de madera, al que, pacientemente, se encarga de descubrir hasta dejar su obra completamente a la luz.