Diversos traumas son la causa de la timidez que no permite una vida medianamente saludable, siempre obsesionado con la terrible sensación de ser observado y juzgado negativamente. Un monstruo interior coacciona, paraliza, ruboriza... hasta que llega el momento, el escalofrío, la corriente eléctrica corporal más importante: el deseo de ser otra persona, al menos durante gran parte del día.

Convertir los defectos en virtudes

Una vez descartados los aspectos químico-psiquiátricos del conflicto, una buena psicoterapia puede hacer hincapié en los recursos propios del tímido, ayudarle en pocas sesiones a redescubrirse y lograr cambios trascendentales. Igual que los pintores sin manos o los paralímpicos, se trata de pasar al frente con una actividad donde sentirse pleno, digno, capaz de crear con el propio cuerpo y la propia mente, más allá del malestar que siente el tímido consigo mismo.

De frustración en frustración hasta la victoria final

Agatha Christie, Alfred Hitchcock y Jorge Luis Borges fueron tímidos que brillaron en sus disciplinas, atendidas con mucho esmero, dejando al margen la tortura interior de su timidez para recrear la existencia de lectores y espectadores que tanto les admiraron. Creadores que desde el infierno de su soledad se brindaron al mundo con inteligencia excepcional.

Alfred Hitchcock padeció una educación muy dura, basada en castigos corporales y el miedo a la autoridad como consigna; en el colegio se le conocía por su excesiva timidez y «escasa inteligencia»: el miedo a la autoridad lo utilizó como eje argumental de las películas que le dieron fama y riqueza, además de enmascarar su timidez con brillante sentido del humor. Agatha Christie, la escritora que más libros ha vendido tenía un miedo permanente a ser entrevistada y a aparecer en público, incluso desapareció durante un tiempo sin que hasta la fecha se sepa exactamente dónde estuvo. El escritor argentino Jorge Luis Borges era tan tímido que hasta los cuarenta y dos años enviaba a su amigo Oliverio Girondo a leer sus discursos.

Hoy ya se considera que el déficit aparente de la timidez puede guardar cerebros de excepcional calidad.

Muchos actores célebres aseguran que fuera de escena son muy tímidos, otros no dicen nada, como Robert De Niro, pero huyen de la prensa con auténtico frenesí. Actrices que se desnudan sin dificultad si lo exige el guión, incluso actrices porno, son en la vida cotidiana personas recatadas, pudorosas que se esfuerzan por pasar desapercibidas. Todos ellos han elegido sobrevivir interpretando a personajes que nada tienen que ver con su drama interior.

Sexo con un toque de timidez

Una vez logrado lo principal, el deseo de liberarse de la penosa atadura de sentirse menos, como si todo el mundo estuviera pendiente y le señalara con el dedo, el tímido tiene por delante todo un mundo de representación de sus diversos rostros. Por eso el arte actoral está lleno de tímidos que apenas hablan fuera de escena: han sabido crearse un lugar en la sociedad explotando su propia "tara": el defecto como una de las bellas artes... desde el mismo momento en que se aprende que los demás van a su aire, que poco caso real hacen a quienes les rodean y que la principal mirada es la de cada uno sobre sí mismo, pues la gente es capaz de moverse en función de sus propios estímulos y capacidad de seducción.

Para quienes deciden hacer negocios con sus relaciones sexuales, el anonimato de la prostitución les permite una doble vida en óptimas condiciones, algo que reflejó muy bien en los años 60 la novela y la película «Belle de Jour», una auténtica revolución dentro de la propia burguesía: una vida insatisfecha, una mujer hermosa que explotan el lado sexy de su timidez, un aspecto muy recurrente en las artes amatorias desde tiempos remotos, bajo la consigna que la mayoría de los hombres, y también muchas mujeres se encuentran fatalmente seducidas por galanes tímidos, capaces de crear una atmósfera de morbo de notable excitación. Nuevos tipos de actores son considerados especialmente interesantes por su toque de timidez, como Robert Pattinson o Matt Damon, que en algunas películas como «Hereafter» («Más allá de la vida») explota a la perfección el arte de seducir desde la desolación y la timidez.

Técnicas eficaces contra la timidez extrema

Así las cosas: en el maremágnum de obras por leer lo mejor es no recomendar ninguna y que cada tímido encuentre quien le ayude a convertir en arte su dolor y su angustia. Eso sí, hay un título especialmente interesante porque hace hincapié en la timidez social por encima de la personal, algo aparentemente contradictorio pero que resulta clave para salir adelante: «Cómo superar la timidez y el miedo a hablar en público».