El lenguaje no verbal no puede aislarse del lenguaje verbal, los dos forman parte inseparable de la comunicación. Sin embargo, hay situaciones como la seducción, en que los gestos pueden repetir, contradecir, sustituir, reforzar y regular lo que se dice.

Elementos básicos

  • Repetición: el gesto repite la palabra. Gesto afirmativo con la cabeza al decir "".
  • Contradicción: el gesto contradice la palabra. Gesto contradictorio con lo que se dice.
  • Sustitución: el gesto sustituye a la palabra. En el juego de la atracción sexual, antes de decir la primera palabra, ya han existido múltiples y tórridas conversaciones con el cuerpo y con los ojos.
  • Refuerzo: el gesto refuerza la palabra. Los amantes se encuentran, él dice "¡Te extrañe tanto!", a la vez que abraza fuertemente a su amada.
  • Regulación: se utiliza un gesto para regular la conversación. En una cena romántica la mujer habla con incontinencia, el caballero, en otra situación, levantaría el índice o efectuaría una inspiración mientras se endereza para tomar la palabra, pero en el caso de la seducción guarda silencio, mantiene la atención y, de vez en cuando, asiente. "Me interesa lo que dices, sigue", sería el mensaje.

Sutilezas del saludo

Por la forma de saludar se puede saber el grado de intimidad que existe o pretende existir entre dos personas.

No es lo mismo darse la mano, saludarse con dos besos en la cara, o con un beso en la boca.

El saludo puede ser entonces un preámbulo de la intención hacia la persona que se desea seducir. En ocasiones, por una u otra razón, no se puede ser explícito con el propio enamoramiento, entonces, al saludar, se da el beso socialmente aceptado... pero unos milímetros más próximo a la boca de lo usual, y unos instantes más largo.

Si esto se acompaña con una explícita mirada a los ojos, el código entre las dos personas queda claro, nadie más se habrá dado cuenta y el seducido tiene aún la opción de hacerse el desentendido si no está interesado, dejando al seductor su dignidad intacta.

Actitudes corporales que manifiestan agrado

En las situaciones placenteras, las inclinaciones hacia adelante son más pronunciadas, las distancias entre los individuos son menores, las miradas más intensas, los brazos y el cuerpo están más abiertos, la orientación del cuerpo es más directa, hay mayor contacto táctil, mayor relajación en la postura, y expresiones faciales más positivas, como las sonrisas.

Los gestos son de asentimiento con la cabeza, lamerse los labios, levantar las cejas, mantener los ojos muy abiertos, gesticular con las manos y mantener el contacto visual directo, intenso e ininterrumpido.

Es fácil reconocer varias o todas estas características en una pareja que está en plena etapa de seducción. De hecho siempre se habla de estar en una burbuja con la otra persona, o no ser conscientes del resto del mundo que los rodea.

El arte de la seducción

La mayoría de las personas no saben precisar su conducta durante la seducción, pero saben que están inmersos en ella.

Según las diferentes culturas, e incluso los diferentes individuos, las pautas de seducción varían, pero hay una serie de ellas que se podrían denominar universales y son las más frecuentes:

  • Mirar a los ojos del otro.
  • Sentarse de frente.
  • Mantener los brazos abiertos y la postura receptiva.
  • El tono muscular está alerta (meter barriguita, espalda derecha, sacar pecho) y los brazos y piernas se disponen formando una barrera hacia los demás, impidiendo el intento de interrupción. Queda claro que nadie está invitado a la conversación.
  • Tacto de sustitución para expresar lo que se desearía hacer al otro. Por ejemplo, pasar la mano por el borde de una copa o dibujar imaginariamente en el mantel. A este respecto existe un experimento sencillo llevado a cabo en un supermercado que ejemplifica claramente el poder del gesto en la seducción:na mujer se coloca en la caja de pagos al lado de un hombre que coloca sus elementos de compra en la cinta continua. El hombre no ha registrado la presencia de la mujer. Entre los efectos del caballero hay un bote de desodorante masculino cuya propaganda comercial alude al irresistible atractivo sexual que el producto concede al usuario. La mujer se acerca sutilmente un poco más al caballero y "distraídamente" acaricia el bote de desodorante de una manera sexualmente explícita, subiendo y bajando un dedo suavemente por el envase dos o tres veces. El hombre inmediatamente sufre una reacción y mira directamente a la mujer, Sonríe y despliega todo su arsenal de seducción no verbal. Ella sigue la muda conversación y cuando el varón se retira de la caja, se gira hacia ella y le hace el gesto de "llamar por teléfono" en forma de saludo. Se desarrolló una completa y explícita conversación en pocos minutos y sin palabra por medio.
  • La frase tan conocida "Estás radiante, ¿no estarás enamorada/o?", tiene su razón de ser. El estado emocional de la seducción se traduce en una mayor tensión muscular, el rostro se hace más vivaz, la mirada más brillante y la postura más erguida e incitante.
  • Existen ciertos rasgos universales en el galanteo que se observan también en los animales. La mujer despliega toda su sensualidad para atraer al varón y después lo tranquiliza mediante conductas infantiles como miradas tímidas, ladeo de cabeza, etc.
El varón demuestra su masculinidad y después observa comportamientos casi paternales como el brazo por encima de los hombros, ofrecer el brazo para subir o bajar, besar la cabeza de la mujer.

Esta intermitencia de estado muestra al otro el lado pasional y sexual (estoy bien delineado en mi género, soy un espécimen apropiado y deseable) y también la potencial ternura y calidez (soy un buen progenitor y compañero)

Siempre comunicación, oral, escrita, verbal, no verbal...

La seducción, la sexualidad, una vez más forma parte implícita de la esencia humana. Los códigos de galanteo y seducción no conocen de límites lingüísticos.