Lo enigmático atrae. De siempre hemos sentido un deseo exagerado de conocer todo lo que nos parecía oculto, misterioso. Los chiquillos, en su desbordada imaginación infantil, disfrutan con su "miedo", es decir, sobreponen el rechazo natural ante una situación para ellos desagradable con el impulso innato de querer descubrir lo que hay al final. Es su frase preferida de ¡qué miedo, qué bien me lo he pasado!.

Más tarde, de mayores, ciertamente las apetencias cambian pero siempre está ahí presente, el deseo casi imperioso de leer, ver o investigar qué hay más allá de lo real, de todo lo que deja vislumbrar un algo de inquietud, duda o desazón. Valga como muestra "Las profecías siniestras" del Dr. Jiménez del Oso, "Archivos de otros mundos" por Robert Charroux, "La clave de los misterios" escrito por Eliphas Levi o el título "Ocultismo contemporáneo" por Cyril Scott... y así, toda la vida.

El Archivo Secreto Vaticano

El secretario de Estado para la Santa Sede, cardenal Tarcisio Bertone manifiesta que "en las dificultades y en la fatiga inevitable de reunir distintas visiones se crece el diálogo, el intercambio de experiencias y la discusión científica", como hecho sucedido ya en la primera fase de la proyectada exposición y que se acentuará a lo largo de los trabajos que finalizarán a comienzos del próximo año.

Se trata de un proyecto cultural de muy alto nivel que aúna los esfuerzos del Archivo Vaticano, el Ayuntamiento de Roma y los Museos Capitolinos para deleite de curiosos y estudio de eruditos, todos enmarcados por la cultura difundida por la Iglesia en el mundo a lo largo, ahora, de los siete meses previstos de duración.

Incalculable valor documental

"Documentos pontificios antiquísimos, de valor incalculable y de un enorme significado salen por primera vez del ámbito vaticano", afirma Raffaele Farina, archivista y bibliotecario de la Santa Iglesia romana, para " abrirse a la visión de los visitantes en la colina Capitolina, sede tradicional del gobierno de Roma" , donde dejó palpables huellas de su legado el Papa Sixto IV como la Loba de bronce amamantando a Rómulo y Remo, los fundadores de la bien calificada Ciudad Eterna, o la no menos importante denominación en el año 1745 de "utilidad pública" a la Biblioteca Apostólica Romana, poniendo así al alcance de todos los entendidos cuantiosos archivos, pliegos, diplomas y textos para el mejor y más detallado estudio de investigación acerca de la Iglesia.

"Lux in arcana"

La iniciativa conocida como "Lux in arcana", explica muy bien Sergio Pagano en su función de Obispo prefecto del Archivo Secreto Vaticano, consiste en "dar luz, iluminar la realidad , permitir la distinción en un contexto nebuloso u oscuro", que brille lo considerado por tanto tiempo misterioso e inaccesible, de tal manera que al ser conocido descarte tópicos, leyendas y fantasías que no por fascinantes dejan de ser reales, pero en su justa dimensión, lejos de ambientaciones novelescas o falsas páginas históricas, especialmente para un público, en general, más inclinado a desvelar por inercia todo aquello que deja entrever algo de misterio o prohibición, ya que las puertas del referido Archivo Secreto están abiertas desde 1881 a estudiosos cualificados con deseos de investigar en profundidad, personas que ávidas de conocimientos detallados que siempre han visto en tales tesoros el valor histórico de la verdad.

La informática, inestimable ayuda para el Archivo Secreto Vaticano

Con las nuevas técnicas multimedia el visitante de la comentada exposición podrá disfrutar del archivo papal y desentrañar su actividad creadora, así como de la historia, nacimiento y desarrollo de tan valiosos y variados documentos como el "Dictatus papae" de Gregorio VII (1073-1085), la "Deposición del emperador Federico II (1245), la carta de los miembros del Parlamento inglés a Clemente VII sobre la causa matrimonial de Enrique VIII (1530), el llamado códice del proceso de Galileo Galilei (1616-1633), la carta en seda natural de Elena de China a Inocencio X (1650), la carta en corteza de abedul de los indios de América dirigida a León XIII (1887) o bien los documentos del llamado "período cerrado" relativos a la segunda guerra mundial. También sellos de cartas cruzadas entre papas y reyes, firmas autógrafas de personalidades de diversas épocas y tantos útiles e instrumentos tan curiosos como necesarios para elevar el nivel cultural de cuantos tengan la oportunidad o suerte de visitarla.