Pero ¿qué empujó a personajes como Hitler y Himmler a codiciar los citados objetos religiosos? ¿ Es posible que los generales alemanes, creyeran que estos poseían poderes extraordinarios que se transmitirían a aquellos que los custodiaran?

El Arca de la Alianza

También llamada el Arca del Pacto, según la tradición judía, Yahvé ordenó a Moisés construirla con unas formas y dimensiones determinadas, para guardar dentro de ella las Tablas de la Ley y servir de comunicador directo y continuo del pueblo hebreo con Dios. Para los judíos el poder del Arca es inconcebible y a lo largo de su historia, estuvo presente en numerosos avatares, hasta que el rey persa Nabucodonosor en uno de sus ataques a Jerusalén, destruyó el Templo sagrado de Salomón que es donde se supone que yacía guardado, a partir de aquí nadie sabe con exactitud que pasó con ella.

Himmler, comandante en jefe de las SS y ministro de interior del Reich, fue un estudioso de la Orden del Temple, él pensaba que los templarios custodiaban el Arca, desde la edad media. La buscó en el norte de África, en España y en Egipto donde realizó numerosas excavaciones para tratar de encontrarla. Es posible que el Reich estaría convencido de que un ejército que avanzara con el Arca en su cabecera sería invencible, basándose en las creencias judías que hablaban que durante el peregrinar hebreo desde Egipto a la Tierra Prometida, el Arca había ido siempre delante, mostrando el camino y protegiendo a sus acompañantes.

El Santo Grial

Durante la última Cena, Jesucristo compartió comida y vino con los Apóstoles. La copa de la que bebió Él y sus discípulos, sirvió como recipiente de parte de su sangre y es conocida como el Santo Grial. Se cree que por medio de José de Arimatea, el Grial viajó a Francia. Allí lo buscó, sin éxito, el conocido ocultista nazi Otto Rahn. También Himmler trató de encontrarlo en España, en el Monasterio de Monserrat y cuando los monjes, se negaron a cooperar con él, entre otras cosas porque no quiso a besar la Moreneta o Virgen negra de Monserrat, el nazi gritó, muy enfadado, una frase que ha pasado a la historia. “Todo el mundo sabe, que el Grial se encuentra aquí”.

Hitler quería poseer el Santo Grial, pero ¿porqué? ¿qué poderes creía el dictador alemán, que poseía la reliquia?. Quizás vio en Jesús un líder de personalidad arrolladora que reunía y convencía a las masas, capaz de transmitir a los apóstoles (sus generales) sus ideas para extenderlas por el mundo. Para un defensor, a ultranza, de una raza superior, son motivos suficientes y él posiblemente creía que en el Santo Grial, estaba la clave de tan fabuloso poder.

La Lanza de Longinos

Asimismo conocida como la Lanza del Destino, fue el arma que usó un centurión romano llamado Casio Longinos, para herir a Cristo en un costado cuando era crucificado. Varios objetos han disputado el dudoso honor de ser la citada lanza, cuando Alemania anexionó a Austria había una en el museo de Viena que los nazis valoraban como la verdadera, Hitler de hizo inmediatamente con ella, aunque en este caso, sí que podríamos hablar de “un arma de doble filo” ya que se dice que el que la posea será invencible y el que la perdiera, será derrotado y muerto. Aunque Hitler se suicidó, dos horas después de que lanza fuera rescatada por los aliados, análisis posteriores de ella, han demostrado que la pieza que poseía el dictador no databa de la época en la que vivió Cristo.

Resulta difícil creer, que el poder nazi que estuvo a punto de conquistar Europa y que resultó ser uno de los mayores peligros de la historia moderna, pusiera sus expectativas en manos de supuestos poderes divinos, derivados de religiones en las ni siquiera creía. Pero sí que existía una amenaza real, porque en aquella Alemania nazi había mentes brillantes, científicos que cogiendo la idea base de estas creencias, trataron de desarrollar armas reales como escudos antibalísticos que protege al quien los posee, como se supone que hacía el Arca de la Alianza o armas nucleares que hace invencible a quien las tiene y está dispuesto a utilizarlas, como la Lanza.