Con la invasión árabe a la península Ibérica en al año 711, comienza el intercambio continuo de costumbres, técnicas agrícolas y un importante número de palabras árabes que entrarán a formar parte del idioma castellano.

Las lenguas romances en la península Ibérica nacen conjuntamente con el aporte árabe al vocabulario español. El contacto será constante hasta la expulsión de los moros en el siglo XVII.

Aporte del árabe en ámbitos administrativos y militares españoles

En los siglos X y XI, los funcionarios de las ciudades de Córdoba, Sevilla, Almería, Mérida, Toledo, Algeciras y Zaragoza, ya utilizaban técnicas árabes para realizar obras públicas y para recaudar impuestos.

Entre los términos administrativos se encuentran: albacea (testamento), diván (registro público), alcalde (juez), alfoz (distrito), adalid (guía), embarazo (oposición).

En el ámbito militar son muchos los términos que forman parte del español: alcazaba (fortaleza militar), atalaya (centinela), rebato (ataque repentino), mazmorra (calabozo), ronda (patrulla militar), azote (látigo), mameluco (esclavo).

Términos comerciales árabes que influyeron en la lengua española

El dominio del imperio árabe permitió una fluida comunicación en el Mediterráneo. A los pueblos del sur de la Península llegaban alhajas, canela, almíbar, azafrán y jarabes. La actividad comercial permitió la introducción de nuevos cultivos y técnicas agrarias, como el sistema de riego.

Varios vocablos referentes a la agricultura, ganadería, construcción y comercio son comunes a varias lenguas romances.

Se pueden citar alubia (judía), arroz, aceite, alcachofa, alcahuete (intermediario), berenjena, azúcar, azulejo, gabán (túnica con mangas), máscara (antifaz), tarifa (lista de precios), tabique (pared), zanahoria.

Términos culturales árabes que aportaron al español

Varios de los sustantivos adoptados hacen referencia a los nuevos conocimientos que llegaban de Oriente; a las ciencias naturales, matemáticas y astronomía. Uno de los aportes más significativos ha sido la introducción del concepto del cero.

El trabajo científico y la labor cultural han dejado términos como alambique, alcohol, algoritmo, alquimia, álgebra, alcaloide.

La toponimia: origen y significado de los nombres propios de un lugar

Las construcciones con los prefijos medina, ben, qalat, wadi, jebel, reflejan la influencia árabe en la toponimia hispánica.

Muchas de las toponimias se refieren a accidentes geográficos: Guadalquivir (wadi al quivir = el río grande), Algarve (al-garb = poniente), La Mancha (meseta), Guadalajara (río de piedras).

Otras aluden a nombres propios o actividades del hombre: Anaya (al-nahiya = camino), Alcalá (al-qalat = el castillo), Almadén (la mina).

Los árabes, además de la toponimia, también han dejado algunos apellidos: Almodóvar (cerro redondo), Buñuel, Luque, Anaya, Almeida.

Hábitos sociales y costumbres árabes

Las costumbres árabes dejaron expresiones calcadas del árabe como "gracias a Dios", "que Dios se lo pague", "como Dios manda" y los conocidos ojalá (si Dios quiere) y olé (por Dios).

Algunas veces adquirieron tono peyorativo: cafre (infiel) y zalamero.

Fenómenos lingüísticos entre el árabe y el español

Dado que los árabes tuvieron mayor influencia en el sur que en el norte de España, las variedades meridionales tienen más términos de origen árabe, los que a veces presentan una doble acepción: objetos que llevan distinto nombre de acuerdo al lugar. A este tipo corresponden: alcoba = dormitorio, almirez; hiniesta, alacrán = escorpión; Turia, aceituna = oliva, azucena.

En su mayoría, las palabras árabes son sustantivos, aunque también los verbos han ejercido su influencia, como por ejemplo jalear (hala = interjección para inquietar al ganado).

También son árabes la preposición hasta y los indefinidos fulano y mengano.

En general, el español heredó los términos árabes junto con los artículos, hay palabras que conservaron su significado original, otras que han evolucionado en el tiempo y, las menos, han caído en desuso.