El antisemitismo no es una creación del Nacionalsocialismo, sino que se trata de un sentimiento racista de odio hacia los judíos que ya existe en la Europa Medieval.

El odio a los judíos

El Cristianismo, que es una derivación de la religión judía ha fomentado durante siglos el odio a los judíos expresado a través de diferentes mitos como el de considerar a los judíos asesinos de Dios, o el de ser acusados de matar a no judíos en rituales sangrientos. Se les acusa de acumular enormes riquezas, así como de intentar dominar el mundo. A principios del siglo XX aparece el libro Los Protocolos de los sabios de Sion, que, pese a ser totalmente falso, aun es tenido en cuenta hoy para alertar del peligro de los judíos que pretenden dominar el mundo a través de una conspiración mundial.

La expulsión de España en 1492

La expulsión de los judíos de España en el año 1492 por parte de los Reyes Católicos es una muestra de ese odio y la intolerancia que imperaba contra los judíos. El 31 de marzo de 1492, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla firman el Edicto de expulsión de los judíos a través del cual se ordenaba a todos los judíos a salir de España, sin excepción. Los Reyes Católicos intentan encontrar en la Religión un elemento de unidad de los pueblos de España. La Península Ibérica dejará de ser el ámbito de la cultura de las tres religiones (judíos, cristianos y musulmanes) para ser una unidad religiosa. No se trata de la primera acción contra los judíos, ya que, ya habían sido perseguidos anteriormente, así en el año 1391, grupos de cristianos realizan una serie de masacres contra los judíos. Este es el inicio de la persecución de los judíos que culminará con su expulsión en el año 1492.

La solución final de 1492

Sin embargo, esta “solución final” de la España de 1492 ofrecía una posibilidad de escapar a la expulsión o a la muerte: el bautismo. Si un judío se bautizaba ya no debía huir de España, aunque, a partir de ese momento se perseguiría al falso converso a través de la Inquisición. Todo judío que no se hubiera bautizado, y que no hubiera salido de España el 31 de julio de 1492 sería ejecutado. Una de las razones de la expulsión de los judíos, aparte del odio y rechazo que parte de la población tenía sobre ellos, hay que buscarlo en la Inquisición. Los judíos, al no ser cristianos, no estaban bajo la jurisdicción del Tribunal de la Santa Inquisición. Ahora al convertirse al Cristianismo todos los judíos que se han quedado en España (que, por otra parte no serán demasiados), la Inquisición perseguirá, y lo hará con saña, a todos aquellos conversos que tengan comportamientos judaizantes.

Comparar la expulsión de los judíos con el Holocausto es ciertamente difícil, debido a las épocas diferentes (finales del siglo XV en un caso, y primera mitad del siglo XX en el otro). Pese a todo, es lógico establecer ciertos paralelismos. El objetivo inicial es el mismo, expulsar a todos los judíos de un territorio, y el uso de la violencia extrema también es comparable, especialmente en el caso de la Inquisición y la persecución de los falsos conversos con los asesinatos en masa de la II Guerra Mundial: ambas acciones son claramente acciones genocidas.

Progromos en Rusia

También hay que destacar las diferentes matanzas que se han ido produciendo a lo largo de la historia en diferentes países de Europa con los judíos como víctimas, conocidas como progromos, especialmente tras los multitudinarios linchamientos y asesinatos masivos en la Rusia de finales del siglo XIX. En Francia (caso Dreyfus) y en Alemania, el antisemitismo ya está extendido, el Partido Nazi, recoge este sentimiento de odio hacia los judíos, que ya estaba presente en los ambientes de extrema derecha de principios del siglo XX.

Antisemitismo y Partido Nazi

El antisemitismo, pese a ser una de las claves fundamentales del pensamiento nazi, no incluía un plan pormenorizado de cómo exterminar a los judíos. De hecho, en el momento del ascenso al poder de Adolf Hitler, en el año 1933, la consigna era expulsar a los judíos de Alemania, en un primer momento de la vida social, para posteriormente expulsarlos físicamente de Alemania. Nadie, o casi nadie creía en la posibilidad de exterminar a todos los judíos del Reich, y mucho menos acabar con todos los judíos de Europa. De ahí que las primeras medidas que se toman contra los judíos son medidas discriminatorias, que, pese a ir acompañadas de violencia no hace sospechar el nivel asesino y genocida que acabará teniendo en menos de diez años.