Marguerite Donnadieu, mejor conocida en el mundo de las letras francesas como Marguerite Duras (1914- 1996), es una autora que es ejemplo claro del género conocido como noveau roman, centralizada primordialmente en la introspección ante la descripción física, rasgo característico de literatos como Virginia Woolf y James Joyce, compartido con sus colegas franceses Claude Simon y Nathalie Sarraute.

El amante: la obra que consagró a Marguerite Duras

Después de su debut novelístico en 1942 con Les Impudents, el prestigio internacional vía Moderato Cantabile en 1958, la transición cinematográfica como guionista a través de la Nueva Ola Francesa como Hiroshima, mi amor (1959) de Alain Resnais e inclusive como cineasta, al iniciar su carrera en 1967 con La música.

Sin embargo, su fama internacional en el papel repuntaría en el año 1984, con la publicación de El Amante, obra de tinte autobiográfico con la que fue traducida a 40 idiomas y le valió el prestigioso premio francés Goncourt.

En ella, narra su adolescencia vivida en el exótico Saigón a inicios de los años treinta, la relación entremezclada de afecto e intolerancia con su familia y el tórrido romance con "el amante", hombre homónimo del título de origen chino con el que dio los pasos del primer amor, el erotismo y la vivencia sexual, tras cruzar miradas mientras ella estaba en un transbordador de Mekong y él dentro de una limusina negra con chofer.

La trama que entreteje a Saigón, la madre, los hermanos y al amante

A partir del inicio de la historia, la cual menciona un precoz envejecimiento atribuido a su experiencia de vida, descrito por la propia Duras a partir de los dieciocho años, rememora en 130 páginas el romance iniciado a fines de la década de los veinte, con quince años y medio de edad, con un joven y rico comerciante chino (mayor que ella), en el que no hace una mera especificación sobre la pasión, sino del deseo mutuo, además de recalcar la imposibilidad de una relación formal entre ellos por sus orígenes y formas de vida.

Además de afirmar el temor por parte del hombre chino en ser arrestado por su relación con una adolescente o que la muchacha encuentre a un nuevo amor, la protagonista tiene muy claro que el romance no trascenderá formalmente y no únicamente narra estos aspectos, sino también los familiares, con vínculos entremezclados de amor y odio entre los cuales destaca a una madre viuda loca, rígida y desconocedora del placer; a su hermano mayor, vividor y ladrón que hurta las pertenencias de la progenitora y el hermano menor que fallece prematuramente.

La descripción del modus vivendi del colonialismo francés en Sadec, Vietnam (en la entonces Indochina), los diversos paisajes en dicha zona de oriente, su vida como colegiala en un instituto de señoritas, la mala situación económica familiar y la presencia de Hélène Lagonelle, la compañera predestinada a regresar a Europa para casarse gracias a algún matrimonio arreglado, son otros aspectos que destacan de El amante y también reafirma la relatividad de la vida gracias al reencuentro de la truncada pareja años después de la partida de Duras a Francia por una llamada telefónica.

La autobiografía que puso en el mapa a Marguerite Duras

Con una narración en la que se intercala la primera y tercera persona, un ritmo ágil, estilo depurado sin seguir precisamente un argumento lineal, la mezcla de memorias familiares, escolares, sociales y hasta el primer encuentro sexual en Cholen entre la muchacha y el comerciante chino descrito a manera poética, El Amante muestra que para Duras, el haber vivido inicialmente en Indochina es el punto de inspiración que marcó la mayor parte de su obra y con la que inclusive agudizó su percepción humana de la vida, las clases y condiciones sociales, la muerte, la destrucción personal, la nostalgia y el amor.

Si bien es notorio el hecho que la novela es un retrato autobiográfico gracias a una poderosa sinceridad plasmada en cada palabra, la propia autora declaró que la historia no se trataba de una confesión personal ni mucho menos una que hablara sobre el amor.

Jean- Jacques Annaud traslada a El Amante al celuloide

El éxito de ventas en Francia y el mundo fue uno de los motivos suficientes para adaptar la novela de Marguerite Duras al cine. En 1992, el director francés Jean- Jacques Annaud, conocido también por El Nombre de la Rosa (1986) y Siete años en el Tibet (1997), adaptó el romance imposible del joven chino con la chica de tacones de lamé dorados y sombrero de hombre, con los protagónicos en la inglesa Jane March y el hongkonés Tony Leung.

Sin embargo, el filme no superó las expectativas y el aplauso mundial lo obtuvo meramente por rubros técnicos, entres los que destaca la fotografía de Robert Fraisse, merecedora de una nominación al Óscar.

El último libro escrito por Marguerite Duras significó no únicamente para ella misma una catarsis con la que logró la reconciliación a manera de metáfora con su familia, principalmente con el hermano mayor (después de evidenciar su resentimiento hacia éste en el texto), sino también fue el trampolín que la ayudó a ser redescubierta en Francia después de superar su alcoholismo y alcanzó, a mayor magnitud, la consagración en el mundo.