"El almanaque de mi padre"

portada - Planeta de Agostini
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Un cómic costumbrista con un marcado tono nostálgico que es referencia ineludible de un autor: Jiro Taniguchi

Hablar de Jiro Taniguchi es hablar de uno de los autores japoneses más reputados y que, en cierta manera, ha ayudado renovar el mundo del manga japonés, a menudo demasiado anclado en fórmulas demasiado anquilosadas o comerciales, trayéndo a la memoria a los autores clásicos de oriente.

Como autor debutó en 1970 y suele realizar obras conjuntas junto a guionistas. A partir de 1976 y fruto inicia una de esas colaboraciones con Natsuo Sekigawa, que se prolongó durante años, y logrando obras como “Hotel Harbour View” (1986) o “Sobrevivir a la era glacial” (1985); asimismo ambos inician ese mismo año “La época de Botchan”, que finalmente les vale el premio Tezuka en lo que es ya un clásico del cómic.

Ya en los noventa realiza obras en solitario, aunque no abandona la coautoría. A éstos trabajos siguen otros como “Un barrio lejano” (1998), premio al mejor cómic en el Salón del Cómic de Barcelona. O la más reciente “Un zoo en invierno” (2008), por citar otros ejemplos.

“El almanaque de mi padre”

Publicada en 1993 y ambientada en el Japón posterior a la segunda guerra mundial, gira en torno a los recuerdos que le brotan al protagonista al regresar a su pueblo natal en el funeral de su padre. Seremos testigos de su infancia, adolescencia y madurez como vehículo que cohesiona la descripción de diversas décadas a través de los hechos cotidianos de una familia.

Además de dramáticos sucesos dentro y fuera del entorno familiar, el protagonista analiza cómo fue su relación paterno-filial, o su relación con la segunda esposa de su padre (y por tanto su segunda madre), mientras rememora los días de un gran incendio, la ocupación militar por parte de Estados Unidos y los complejos o sencillos cambios que el paso del tiempo va imponiendo. Sus deseos se confrontan a menudo con la realidad, su necesidad de emancipación al marchar a la ciudad (Tokio) hace unos diez años con el impulso de retornar a sus raíces, tras el retorno físico, mental y emocional al pueblo que le vio nacer y crecer. Ver edición española aquí.

Un trabajo exquisito

El dibujo de Taniguchi es pulcro y detallista, clásico en su factura, que busca transmitir de manera concisa una serie de emociones al lector. De hecho se le suele comparar con Marcel Proust en el uso que hace de las asociaciones emotivas que retrotraen a recuerdos y sensaciones ya vividas. Se sirvió de sus propios recuerdos modificados para elaborar un cómic pausado, narrado en diferentes líneas temporales. Por sus coincidencias con el nuevo cómic franco-belga (David B, Joann Sfar, etc) se suele adscribir a Taniguchi al “Nouvelle manga” (cruce entre el estilo Manga y la narrativa franco-belga impulsado por Frédéric Boilet), pero lo cierto es que su estilo entronca con una tradición japonesa muy arraigada y que puede recordar al cine clásico de Mikio Naruse o Yasujiro Ozu. “El almanaque de mi padre” es un cómic ya imprescindible que sin grandes alardes, roza la perfección.

José Raúl Camacho, José Raúl Camacho

José Raúl Camacho López - Licenciado en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid. Interesado en temas diversos dentro del mundo de la cultura.

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