Las copas y la cena romántica como introducción del encuentro amoroso pueden convertirse en una trampa si no están bien dosificadas. Además, tanto en épocas de verano como en otros climas, durante el año se corre el peligro de rehidratarnos con bebidas espirituosas y podemos encontrarnos fácilmente con altos niveles de alcohol en sangre que, además del peligro que supone para la conducción, pueden arruinar nuestras expectativas eróticas.

Uso o abuso

Aunque estimulante, el alcohol no favorece el perfecto disfrute y placer sexual. Incluso puede jugar en tu contra porque produce problemas graves de impotencia y hasta pérdida de la menstruación.

Perder el controlAl no tener el control absoluto mental y físico, pasarse de copas impide un correcto y saludable coito, favorece la agresividad y todo tipo de enfermedades. Entre ellas, dolencias graves de impotencia y disminución de las facultades sensuales y anímicas.

Esto ocurre tanto a las mujeres como a los hombres.

En las mujeres, incluso ingerido con moderación, dificulta la respuesta orgásmica. En el hombre, a partir de 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre (que es el límite legal establecido para conductores), ya se producen efectos de supresión de la erección. Asimismo, el alcohol debilita la eficacia de la masturbación y disminuye el goce y la intensidad del orgasmo en ambos sexos. Todo esto sin contar con los desagradables efectos de las borracheras: vómitos, babeo, somnolencia, dificultad en el habla, etc.

Causante de la disfuncion sexual

Sin embargo, muchas personas ven al alcohol como una sustancia que incrementa el funcionamiento sexual, lo cual se explica por su efecto desinhibidor. Como potente depresor del sistema nervioso central, disminuye el funcionamiento de niveles superiores del cerebro, lo que permite una mayor autonomía de centros inferiores (zonas más primitivas, evolutivamente hablando, del cerebro), entre ellos los implicados en las respuestas emocionales. De esta forma las emociones se 'liberan' al atenuarse el efecto controlador de los segmentos superiores cerebrales.

El deseo sexual puede ser más activo, más proclive al "flirteo" o actitudes seductoras como mayores risas, caricias, etc. Pero el placer auténtico no se logra con ingestión masiva de alcohol y puede interferir en alcanzar el orgasmo.

No a la mezcla

Mezclar el sexo con alcohol y otras drogas aumenta las posibilidades de un embarazo no planeado y exposición a infecciones de transmisión sexual. Esto se debe a que si tenes sexo cuando estás alcoholizado o bajo la influencia de otra droga, tienes menos posibilidad de pensar lo suficientemente claro para usar condones o usarlos correctamente...

Así, el alcohol puede actuar como un activador psicológico y un inhibidor físico.

Shakespeare sabiamente resumía sus efectos: "provoca el deseo pero frustra la ejecución"