El ajo aunque se cultiva como una hortaliza, sin embargo se le puede considerar una planta herbácea y medicinal, ya que con fines terapéuticos se utiliza tanto su bulbo maduro como su esencia. Y, además, al ajo desde la más remota antigüedad, se le ha apreciado como alimento y planta medicinal.

En medicina se señalan sus propiedades hipotensoras, estimulantes del corazón, facilitadoras de la circulación y depuradoras de la sangre. Y su extracto es muy utilizado en los medicamentos modernos contra la tensión.

Al igual que el puerro, la cebolla, el cebollino y las cebolletas pertenece a la familia de las Liliáceas. Planta que puede alcanzar una altura de entre 60 ó 70 cm; tiene un bulbo compuesto de cierto numero de dientes formando una cabeza; sus hojas planas estrechas y largas son de un verde matizado; sus flores pequeñas aparecen al extremo de un vástago; el fruto es el bulbo. Toda la planta tiene un olor penetrante y un sabor muy fuerte.

Cultivo del ajo

Se siembra por medio de sus dientes que se plantan desde octubre hasta abril según las temperaturas, aunque más comúnmente durante el otoño. Puede decirse que su cultivo es muy antiguo, en el año 50 a.C. ya se le mencionaba.

Planta que florece entre la primavera y el verano, la encontramos cultivada en los huertos y jardines de casi todo el mundo, siendo muy poco exigente en lo que atañe a su clima, si bien se dice que su sabor es más picante cuando se cultiva en climas fríos, aun así en su pleno desarrollo vegetativo aguanta muy bien temperaturas de hasta 40ºC, y siempre que el suelo esté bien drenado, y la planta disponga de humedad suficiente en sus raíces.

Hay distintas variedades de ajos: rojos, morados, castaños, blancos..., cada uno tiene sus características en sabor. Estas variedades se deben al suelo y al clima donde se planten.

El cultivo del ajo se adapta perfectamente en los suelos donde antes se han cultivado cereales y hortalizas como el trigo, la cebada, la patata, la lechuga, la col o el mismo pimiento, entre otros.

Propiedades curativas y medicinales del ajo

  • Aperitivas, digestivas, antiespasmódicas, carminativas, antisépticas, excitantes, antidiabéticas, antirreumáticas, expectorantes, estimulantes, vermífugas, bactericidas, hipotensoras e incluso afrodisíacas.
El ajo además de ayudarnos en la prevención de ciertas enfermedades, da a nuestros platos un sabor muy peculiar y agradable, siendo un complemento ideal junto al aceite de oliva de nuestra dieta mediterránea; está presente junto a la cebolla en la elaboración de casi todas las salsas de la cocina tradicional. Es excelente como alimento y condimento, y también como medicina por sus muchas propiedades curativas.

A los brotes tiernos de ajos consumidos en verde, en el mercado se les llama ajetes.

Los beneficios del ajo

Ingerido en crudo es aperitivo, estimulante de las vías digestivas, tonificador de la mucosa del estomago, y también nos ayuda a digerir los alimentos. Su olor lo podemos neutralizar masticando un poco de perejil o comiendo una manzana.

Por su poder antioxidante, estudios recientes reconocen en el consumo del ajo propiedades inhibidoras contra el cáncer.

Beneficios del ajo en el ámbito interno:

  • Una infusión con un diente de ajo por taza de agua, limpia la voz y nos ayuda a expectorar en los catarros y resfriados.
  • Una decocción machacando un diente de ajo y lo hervimos durante un minuto en leche, podemos tomar 2 ó 3 cucharadas de este preparado, se combate las lombrices y la solitaria, también nos ayuda contra el insomnio.
  • Una deliciosa crema de ajo se consigue picando -todo muy menudito- 2 ó 3 dientes de ajo con unas hojas de perejil, y añadiendo unas gotas de aceite de oliva. Esta crema la extendemos en una rebanada de pan y tomada en ayunas va muy bien para la gota y la salud en general, y resultará más sabrosa si la elaboramos la noche anterior.
  • Unos 250 gr. de ajos cortados en pedacitos en un litro de vino, y lo dejamos macerar en una botella bien cerrada entre 10 y 12 días y remover a diario; pasado este tiempo lo colamos; podemos tomar de 20 a 25 gotas diluidas en agua, antes de las comidas. Esta tintura reduce la presión sanguínea.
El ajo es un excelente remedio para los diabéticos, por lo que es muy aconsejable comer en crudo 1 ó 2 dientes de ajos en ayunas. Consumiendo un ajo al natural antes de acostarse nos ayuda contra el insomnio. Para el reuma va muy bien machacar un diente de ajo y comerlo acompañado de miel.

No es conveniente tomar ajos para las personas que sufren irritaciones de estomago e intestinos.

Beneficios del ajo como uso externo:

  • Cualquier parte del cuerpo aquejada de reuma, se puede friccionar con ajo para calmar el dolor. Asimismo podemos frotar con ajo pequeños quistes.
  • Una cataplasma a base de machacar y exprimir bien algunos dientes de ajos, lo extendemos sobre una tela caliente y aplicaremos en la parte afectada por el reuma.
  • Para durezas, verrugas y callosidades podemos aplicar una compresa hecha con rodajas de ajos, tomando la precaución de proteger la piel sana, deberemos renovar la compresa al menos una vez al día.
En las picaduras de insectos, sobre todo de avispas, una vez sacado el aguijón, frotando con un diente de ajo nos calma el dolor y rebaja la hinchazón.

Historia y origen del ajo

Los griegos al ajo le llamaban “la rosa mal oliente”, debido a su fuerte olor, de ahí que a los que los comían, les prohibían la entrada en el templo de Cibeles.

El ajo procedente del Asia central, se extendió con rapidez por el Mediterráneo. Todos los pueblos alaban sus virtudes curativas y culinarias: egipcios, hebreos, romanos, griegos, árabes, etc.

Los médicos del Renacimiento, y los de los siglos siguientes, han reconocido y siguen reconociendo y elogiando las innumerables propiedades medicinales y curativas del ajo.

La introducción del ajo en América se debe a los españoles que lo hicieron a finales del siglo XV.

En Euskera al ajo se le llama baratxuri, en catalán all, en gallego alho.

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