A través de las distintas experiencias de los antiguos navegantes y de las plagas que afectaron Europa y que no diezmaron a quienes consumían ajos y cebollas, se supo que el ajo ayudaba a eliminar las toxinas del torrente circulatorio mejor que cualquier otra sustancia.

Composición del ajo

El ajo contiene calcio, fósforo, hierro, sodio, potasio, azufre, zinc, yodo, sílice y manganeso. Por el equilibrio de sus sales es un alimento altamente alcalino.

Tiene vitaminas A, B1, B2, B3, C y E. Contiene alicina que le confiere las propiedades antisépticas y bactericidas.

Para evitar ciertos trastornos digestivos que a veces suele ocasionar el ajo, conviene retirarle el germen (brote amarillo verdoso que se halla en el centro).

Propiedades del ajo

Características del ajo

El poder bactericida del ajo se pierde en un 90% en la cocción. No así su poder depurador.

Si bien el ajo es un limpiador de la sangre que fluidifica el plasma sanguíneo, no significa que si se consume en exceso se va a retardar el tiempo de coagulación y sangría a valores por debajo de los normales.

Cuando se amamanta se debe limitar la ingestión de ajo, ya que transfiere su sabor a la leche.

Usos del ajo

A nivel externo el ajo es calmante y curativo. Se deben frotar las zonas doloridas con el germen del ajo.

El ajo es un aliado de las plantas. Se utiliza el alcohol de ajo como producto de fumigación natural en casos de ácaros, gorgojos, mosquitas blancas y pulgas.

La medicina de los vegetales no produce adicción ni efectos secundarios, como ocurre con los preparados químicos. Y si se lograra que las hierbas y los vegetales formasen parte de la dieta corriente de las personas y se utilizaran preventivamente, se lograría aumentar la resistencia y la inmunidad natural hacia la enfermedad y se gozaría de una mejor salud.