La calidad de vida de los habitantes de una ciudad romana, o de la zona urbana de una villae, se puede indicar que no se entiende sin determinados espacios públicos, tales como las basílicas, los foros, los espacios lúdicos y otros, entre los cuales destacan las termas.

Agua y espacios públicos en la ciudad romana

Las termas son esenciales en la vida social de la ciudad romana, el espacio de las termas es, por encima incluso de su función material obvia, un espacio social. Esa sociabilidad del espacio, del lugar de encuentro de sus habitantes, queda claramente reflejada en la distribución y composición del espacio de las grandes termas municipales, que podían, por lo general, incluir salas de estar, biblioteca, salas de música, etc.

Siendo, pues, patente que el espacio de las termas no es sólo un simple espacio de baño, sino que además de ese componente funcional es, sobre todo, uno de los grandes centros neurálgicos (no al nivel del forum, pero sin duda de enorme importancia) en el cual se desenvuelve la vida de la ciudad.

Agua y espectáculo

Igualmente se puede señalar la importancia del agua en determinados espectáculos públicos, espectáculos que dejan su huella, después, en la morfología de la ciudad. Huella en la que el elemento acuático sigue siendo importante, así, el agua, era utilizada abundantemente en las naumaquías (anfiteatros donde, básicamente, se realizaban combates navales).

En relación a eso es notable el ejemplo de la actual Piazza Navona, en Roma, allí existió una naumaquía, la morfología de la actual plaza recoge la forma del anfiteatro pero, además, sin la existencia de las canalizaciones de la naumaquía no podría existir un elemento artístico importante en ese plaza, que data del renacimiento: se trata de las fuentes de la misma que se surten de las antiguas canalizaciones que se utilizaban para la naumaquía.

Finalmente, se puede recordar, también, que, en la domus romana, el agua es un elemento importante (además de en lo funcional) en el ocio de la misma, en la ambientación, así son omnipresentes siempre los juegos de agua y las fuentes.

Vías de comunicación y fronteras

Queda por mencionar otra utilización básica de los cursos de agua y del mar, la utilización de estos como medio de comunicación y como delimitación de fronteras.

Respecto a lo primero la navegación, en general, y la navegación fluvial, en particular, asumen una gran importancia en el mundo romano. Sólo es preciso recordar que el Imperio se extiende, básicamente, alrededor de un mar (el Mediterráneo). En cierta medida, se puede decir, que el Imperio se extiende por el hinterland del Mediterráneo. Este mar se utiliza –como las famosas vías romanas- como elemento de comunicación entre una y otra parte del Imperio.

Igualmente, los ríos se usan como vías de comunicación, pero, tal vez, la función más espectacular de los ríos sea su utilidad como limes. No hay que pensar que el limes romano, del cual es paradigmático el limes renano, es una simple frontera fortificada, el limes se asienta -en muchas ocasiones- en ríos (Rin o Danubio por ejemplo), es más que esto, pues al amparo de esa frontera se extienden calzadas que permiten, tanto el tránsito rápido de ejércitos a lo largo de la línea, como el tránsito de mercancías, el florecer de los intercambios y de las ciudades que se alzan a su paso. Así, por ejemplo, el limes renano no es tan sólo una frontera es -sobre todo- un elemento de comunicación, de creación de flujos espaciales.

El limes más conocido es el renano, era una mezcla de frontera y vía de comunicación, terrestre y fluvial. En su momento de mayor esplendor, esa línea iba desde la desembocadura del Rin a las proximidades del Danubio.

La frontera de Germanía se dividía en limes inferior y superior. El inferior se encontraba situado al norte, se alargaba por el Rin desde el Mar del Norte.

El Limes superior (el más conocido y, tal vez, el de principal función militar) se extendía por el río Rin desde Rheinbrohl, y cruzaba las montañas Taurus hasta llegar al Main. Desde allí seguía hasta Miltenbergacross, y de Osterburken al sur Lorch (Ostalbkreis) formaba una línea recta de más de 70 km.

En total su longitud era de 568 kilómetros, en los que se incluían todo tipo de fortificaciones y, cuando menos, unos 60 castillos y 900 torres de guardia.

La importancia del agua

Por todo ello, se puede concluir, que el agua es, en realidad, un elemento a tener en cuenta -si se quiere, particularmente en según que circunstancias o en relación a determinadas temáticas- dentro de la investigación en geografía histórica.

Ciertamente es más la función social del agua (aunque, en cierta medida, también influye la biológica) la que interesa en este tipo de estudios, pero ello no implica una minimización del tema, sino que implica abordarlo desde enfoques distintos, pues la finalidad del estudio es también diferente.