
- Cataratas del Niagara - Dullog
La vida en el planeta pende de un hilo. Nos estamos quedando sin reservas de agua potable. Más del 70 % de la superficie de la Tierra está cubierta de agua. A pesar de su abundancia en los mares y océanos, el 97,5 % de toda el agua del orbe es salada, sólo el 2,5 % es dulce.
De esta última cantidad, dos terceras partes están estancadas en las capas de hielo y glaciares. Del restante, el 20 % se localiza en áreas remotas, y mucha del agua arriba de una manera que no la hace apta para el consumo, como por ejemplo, en forma de inundaciones o de monzones., según un informe del Pulso de la Tierra publicado por National Geographic.
De esta forma, la raza humana tiene menos del 0,08 % del agua del planeta localizada en ríos, lagos y manantiales subterráneos, lo que significa el total del agua potable apta para uso directo. Sin embargo, dado el ingente crecimiento demográfico, las proyecciones estiman el aumento en el consumo en un 40 %, según indicadores de la ONU..
Hoy una persona de cada 5 en el mundo no tiene acceso al agua potable, y una de 2 no tiene drenaje. Más de 30.000 niños mueren antes de alcanzar los 5 años, ya sea por hambre o enfermedades que podrían ser evitadas fácilmente con un uso adecuado de agua limpia.
Pesticidas y fertilizantes inundan los ríos
En el año 2050 seremos 9.000 millones de habitantes en el mundo, los que consumiremos un total de 4 900 kilómetros cúbicos. Por ahora, 3.350 kilómetros cúbicos de volumen cubren nuestras necesidades. El cambio climático, por sí solo, producirá escasez en muchos lugares, según predicen los modelos que analizan la incidencia de este fenómeno sobre la disponibilidad del vital líquido, como lo hemos podido constatar con las sequías de los últimos años. Si no hay acciones que detengan en alguna medida el creciente consumo, la combinación de crecimiento demográfico y cambio climático producirá escasez en todo el orbe.
Las actividades económicas que más agua consumen son la agricultura y la ganadería. No sólo se emplean enormes flujos del vital líquido para regar los plantíos y saciar la sed del ganado, sino que los pesticidas y fertilizantes agrícolas inundan ríos y lagos con toxinas y excesivos nutrientes. El Consejo Mundial del Agua estima que para el 2020 necesitaremos cerca de 17 % más agua que la disponible si deseamos abastecer al planeta de agua y alimento para todos los habitantes.
Algunas ciudades se hunden
Pero todavía hay otra causa que se suma a la escasez: la ineficiencia en la forma cómo aprovechamos el agua. El despilfarro se da en una escala prodigiosa. En Estados Unidos, el consumo es de más de 600 litros al día per cápita, mientras que en regiones pobres de África los habitantes sobreviven con menos de 20 litros de agua al día.
Además, muchos gobiernos han preferido usar el agua de manantiales subterráneos en lugar de utilizar el agua proveniente de lluvia y de superficie. El resultado es que muchas ciudades y poblaciones se están hundiendo, como sucede en vastas zonas del Valle de México.
¿Qué podemos hacer?
Para solucionar el escape en los flujos de agua potable, en primera instancia se deben revisar y mejorar los sistemas municipales de distribución del agua. Tal vez resulte costoso mantener las tuberías en buen estado, pero es un desafío ineludible, dadas las pérdidas por goteo y escapes de agua de tubos en mal estado, según datos publicados en la revista Investigación y ciencia de octubre 2008.
Roger Peters describe en esta misma revista, en su artículo "La crisis del agua", otra posible solución: establecer tarifas adecuadas en zonas residenciales e industriales de los países desarrollados para incentivar el ahorro. Así se haría al público consciente del despilfarro.
Una forma extra de ahorrar el agua consistiría en poner en práctica sistemas de almacenamiento de agua con pocas pérdidas en los flujos de riego para agricultura, como recomienda Thomas Hayden en la edición especial de National Geographic en español titulada "El pulso de la Tierra".
Además de reducir la demanda, se deberá incrementar la oferta del vital líquido al emplear métodos de desalación del agua de mar. Un procedimiento de desalación eficiente es la ósmosis inversa, procedimiento mencionado en innumerables trabajos científicos publicados entre 1950 y 1970, donde el mar fluye hacia una cámara que está separada de otra por una membrana semipermeable y que contiene agua dulce.
Al presionar a la cámara de agua con solución salina, las moléculas de agua traspasan la membrana hacia la cámara con agua dulce. El único inconveniente de este sistema es su uso excesivo de energía, pero seguramente la ciencia y la tecnología habrán de encontrar métodos para dar agua a este planeta sediento. En eso confiamos.
