La clase de los adverbios es tan amplia, abarca tantas palabras y locuciones que, según la perspectiva elegida, se obtienen diferentes modos de clasificarlos.

Adverbios con preposiciones: abajo, acá, cerca

  • Abajo: es un adverbio de lugar que puede ir precedido de preposiciones: de abajo, hacia abajo, por abajo, con la sola excepción de la preposición “a”: no es correcto a abajo, sino abajo.
Debe diferenciarse el sentido de abajo, “a lugar opuesto inferior”, del de debajo, “en lugar o parte inferior”. Son formas correctas vive en el piso de abajo; lo puso debajo del florero.

  • Acá: puede funcionar como adverbio de lugar, significando “en lugar cercano a la persona que habla” o “en el sitio donde estoy”.
De todas maneras, acá da la idea del lugar con menor precisión de la palabra aquí, como cuando se dice: lo dejé por acá.

Como sucede con otros adverbios, éste también acepta ser precedido por preposiciones: de acá, hacia acá, pero no admite su uso luego de “a”: a acá.

  • Cerca: es un adverbio de lugar que indica “proximidad” y puede ir precedido de las preposiciones de y desde.
Interviene en oraciones como vive cerca de su trabajo; habría cerca de cien personas. No debe usarse seguido de un posesivo, error muy habitual en oraciones como cerca de mí, cerca suyo, cerca nuestro, en lugar de: cerca de mí, cerca de él, cerca de nosotros.

Adverbios con más de un significado: acaso, jamás

  • Acaso: es un adverbio de duda, equivalente de las locuciones “quizá, quizás, tal vez, a lo mejor”.
En algunas oraciones, puede ir con el verbo en subjuntivo: quizá no sepa lo que pasó, pero cuando el verbo va en indicativo, la duda es casi una certeza: quizá ya supo lo que pasó.

A veces, usada al comienzo de oraciones interrogativas, adquiere el valor de una afirmación: ¿acaso no sabe que eso está prohibido?, que es lo mismo que decir: usted sabe que eso está prohibido.

  • Jamás: es un adverbio de tiempo, formado por la unión de dos palabras: “ya” y “más”, provenientes del latín jam y magis, respectivamente.
Su sentido más difundido es el que le adjudica un valor sinónimo de “nunca”, pero la Academia advierte que la palabra jamás por sí sola no indica únicamente negación, sino que, en muchos casos, expresa afirmación, ya que puede equivaler a “siempre”, como en los siguientes ejemplos: el mejor consejo que jamás oí, la más grande historia jamás contada, la mejor película jamás filmada.

Adverbio o conjunción: más y aún

  • Más: es un adverbio de cantidad que se usa principalmente en las comparaciones, como en es más valioso que caro.
Es un vulgarismo usar más con adjetivos y adverbios que expresan ideas de por sí comparativas: más mayor, más mejor.

Cuando más va junto a nada, nadie, ninguno y nunca debe posponerse: nada más, nadie más, ninguno más, nunca más y no cometer el vulgarismo de decir más nada, más nadie y más nunca.

El adverbio más no debe ser confundido con la conjunción átona “mas”, equivalente de “pero” o de “sino” y que ha limitado su uso al ámbito literario: quiero olvidarla, mas no puedo.

  • Aún: es un adverbio de tiempo que equivale a decir “todavía”: aún no lo sabemos.
Escrito sin tilde, aun tiene el valor de “incluso”, como cuando se dice aun los niños no lo saben.

En la expresión más aun, a pesar de que aun equivale a “todavía”, aquel no cumple la función de adverbio de tiempo y no debe llevar tilde.

Aun cuando es una conjunción concesiva, usada en expresiones como aun cuando me lo pidas de rodillas, no iré.

Adverbios invariables en castellano

  • Demasiado: el adverbio demasiado es invariable, es decir, que no tiene accidentes de género, número, ni ningún otro. Por ello, la forma correcta para referirnos a ciertas mañanas de invierno es decir mañanas demasiado frías y no mañanas demasiadas frías.
No sucede lo mismo con el adjetivo “demasiada”, que admite la expresión demasiadas personas.

Los ejemplos anteriores demuestran la heterogeneidad que esta clase presenta, por lo que también se define a los adverbios como la clase que recibe todas las palabras que no entran en las otras categorías.