
- Las uñas del diablo - f. mañueco
Segovia es una de esas ciudades en las que hay más monumentos de los que pueden digerir incluso las almas más sensibles. Los ojos se llenan de belleza y de rincones sorprendentes se mire hacia donde se mire. El acueducto, el alcázar, la catedral, las iglesias, las casonas, las calles, las plazas... La milenaria historia de la ciudad, como la que tienen otras poblaciones, ha dado y da para mucho, también para numerosas leyendas y curiosidades.
Las uñas del diablo
La leyenda más conocida es la que asegura que el acueducto no es obra de los romanos, sino del mismísimo diablo. Se dice que una joven aguadora, cansada de tanto trasegar con el cántaro, ofreció su alma al diablo si éste conseguía aliviarla en una sola noche de su aburrida y penosa rutina diaria. Aceptó el diablo, que buscó la solución a los males de la aguadora en la construcción de un acueducto.
Sin embargo, el diablo se entretuvo porque estaba disfrutando de la magnífica obra que estaba realizando. La luz del sol le sorprendió cuando aún le faltaban algunas piedras por colocar en su lugar, por lo que no pudo cumplir su promesa ni, por tanto, llevarse el alma de la aguadora.
La leyenda asegura que las marcas que hay en las piedras fueron hechas por las uñas del diablo.
Obra de titanes
El acueducto cuenta con más de 20.000 sillares de granito de la sierra. De hecho, es la mayor construcción realizada por los romanos en España. Fue levantado en el Siglo I y se utilizó hasta avanzado el siglo XIX.
Tiene más de 700 metros de longitud y casi 30 de altura máxima. Una maravilla. Además, está lo que no se ve, los cimientos, que en algunas zonas se hunden en el terreno varios metros.
En toda la obra no hay ni una gota de argamasa, ni herraje alguno. No hace falta que los cuente, tiene 167 arcos. El acueducto nace en el Arroyo de la Acebeda, a diecisiete kilómetros del centro de Segovia. El recorrido del agua se hace desde allí por canalizaciones a ras de suelo. A medida que el canal entra en la ciudad, va ganando altura hasta alcanzar todo su esplendor en los magníficos arcos centrales.
Los dobles arcos del centro son los más espectaculares, pero la fuerza y la solidez de la construcción se aprecian con mayor nitidez en las primeras arcadas, que apenas se levantan del suelo y que permiten observar muy de cerca la refinada técnica de la construcción y el gran mérito de su ejecución.
Los romanos han dejado gran obra civil y dotacional repartida por el mundo. Los mosaicos suponen una buena muestra de su capacidad para conjugar la utilidad con la belleza.
Torres más altas han caído
La ciudad de Segovia es cuna de otras curiosas historias y leyendas. Por ejemplo, la torre de la catedral era más alta hace unos siglos. Pero un rayo la desmochó hace 600 años. El chapitel fue destruido y sustituido por una cúpula herreriana. La catedral segoviana recibe el sobrenombre de “La Dama de las Catedrales” por la espectacular altura y profundidad de sus naves. Está construida en el punto más alto de la ciudad, muy cerca de la plaza mayor y del bellísimo alcázar.
Fachadas esgrafiadas
Llama la atención del visitante la decoración que lucen las fachadas de algunas viejas casas, que se adornan con complicados arabescos y figuras geométricas. La cultura musulmana dejó tras de sí la costumbre de engalanar los muros mediante la técnica del esgrafiado. El resultado de esta antigua técnica salta a la vista.
La casa de los picos
Entre los muchos caserones que adornan la ciudad de Segovia, destaca, sin duda, la llamada casa de los picos. Es una gran construcción del siglo XV que se encuentra a medio camino entre el acueducto y la catedral. Su seña de identidad son los cientos de sillares labrados en punta de diamante. En la actualidad alberga la escuela de artes y oficios.
El día de las mujeres
Muy cerca de Segovia se encuentra Zamarramala, localidad famosa porque el día de Santa Águeda, el 5 de febrero, o el domingo más próximo a esa fecha, se celebra desde antiguo el día de las mujeres. Son ellas las que eligen alcaldesa y gobiernan el pueblo... pero sólo durante un día. Además, según esta antigua tradición, se quema un monigote relleno de paja que representa la figura masculina.
Cerca de Segovia existen numerosos lugares de interés para el visitante, como las galerías porticadas de las iglesias de Sotosalbos y Perorrubio o la fantástica iglesia románica de Duratón, o las propias hoces del Duratón, cerca de Sepúlveda y Pedraza, sin olvidar pequeños pueblos con encanto, como Sauquillo de Cabezas. En la provincia de Segovia existen 300 edificios románicos de interés, lo que supone la mayor concentración de toda España. Pero también hay mucho gótico, mudéjar, reales sitios (La Granja, Riofrío), museos, monasterios (Santa María de Nieva), castillos (Coca, Cuéllar, Pedraza, Castilnovo), naturaleza... En Segovia hay mucho que ver.
