Quedan pocas fechas para el inicio del Mundial de fútbol y ya se empiezan a hacer cábalas sobre qué selecciones tienen más opciones de alzarse con el triunfo final. Según los expertos, España, Brasil, Inglaterra y Argentina, entre otras, son las que parten como favoritas. Más allá de este dato, lo más novedoso es que por primera vez un evento futbolístico de este calibre se celebra en un país africano. Así, en esta ocasión, la XIX edición de la Copa Mundial de Fútbol se celebrará en Sudáfrica.

Mucha fue la controversia que se creó en su momento cuando la FIFA designó esta sede para albergar la cita balompédica de 2010. Pero no es la primera vez que algo así ocurre. En el año 1978, Argentina organizó un Mundial también rodeado de polémica.

Contexto histórico del Mundial 1978

Dos años antes de la celebración del campeonato, en marzo de 1976, llegaba al poder en Argentina, mediante un golpe de estado y derrocando a María Estela Martínez de Perón, Jorge Rafael Videla, comenzando así el periodo denominado Proceso de Reorganización Nacional. Durante los cinco años que estuvo en el poder Videla, las violaciones de los Derechos Humanos fueron sistemáticas, como la propia CIDH (Comisión Interamericana de los Derechos Humanos) denunció en su informe de 1980. Ese mismo organismo denunciaba la represión política e ideológica llevada a cabo por la Junta Militar, así como encarcelamientos ilegales, torturas y desapariciones de opositores al régimen, como así quedó demostrado en el juicio que contra Videla se llevó a cabo en 1983 y donde fue condenado a reclusión perpetua.

Ante esta situación, las reacciones desde otros países, en especial aquellos que iban a participar en el el Mundial y los actos de boicot, no se hicieron esperar. Aun así, la Federación Internacional de Fútbol dio el visto bueno al régimen para que siguiera con la organización de la cita mundialista. La Junta Militar no dejó escapar semejante oportunidad para presentarse al mundo como un Gobierno querido por su pueblo y alabar "las virtudes" del régimen. La inversión llevada a cabo por el Estado, a pesar de la grave crisis que atravesaba, superó los 700 millones de dólares para la remodelación de los estadios de fútbol y gastos organizativos.

Desarrollo del Mundial 1978

El campeonato, que empezó el 1 de junio, se desarrolló como en muchas otras ediciones. Partidos intensos, fuertes rivalidades deportivas entre selecciones y grandes figuras sobre el campo: Neeskens, Dino Zoff, Platini, Kempes o Zico. Sólo faltó una estrella: Johann Cruyff, que ante la situación política que vivía el país organizador, decidió no acudir. Pero aparte de este hecho, hasta la recogida de los trofeos tras la final, no hubo protestas. En ese partido que cerraba el Mundial, Argentina ganó a Holanda 3 a 1 en la final celebrada en el estado Monumental de River Plate. Al subir a saludar a las autoridades, los jugadores "oranges" decidieron no dar la mano a los miembros del Gobierno argentino.

El abrazo del alma

Tras la victoria argentina en la finalísima, la alegría estalló en las gradas del Monumental. La gente mostraba su felicidad por la victoria conseguida. En ese momento no pensaban en el contexto político, ni en represión, ni en desapariciones. En ese momento todos los argentinos estaban unidos en la felicidad, que en esta ocasión llegaba a través del fútbol.

Entre los fotógrafos que inmortalizaron la alegría de los jugadores en la cancha estaba Ricardo Osvaldo Alfieri, que trabajaba para la publicación Gráfico. Así, de repente, el flash de su cámara se dispara y capta una imagen que pasará a la historia. Un hombre sin brazos corre hacia el portero Fillol y el defensa Tarantini que están de rodillas y abrazados. Lógicamente no los puede abrazar, pero esa escena, por sí misma, representaba el abrazo de todo un pueblo con su selección. Un abrazo sin extremidades, pero en ese momento era lo de menos. No era un abrazo físico. Era un abrazo emocional. El abrazo del alma.