El 28 de septiembre del 2011, el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en México desechó la inconstitucionalidad de la reforma legal en el estado de Baja California, que protege el derecho a la vida desde la concepción.

La votación fue de siete votos a favor de la inconstitucionalidad y cuatro en contra. Aun a pesar de haber ganado la votación, los ministros a favor necesitaron un voto más (ocho), para generar la mayoría calificada.

Así, el artículo séptimo de la constitución estatal seguirá vigente. En otras palabras, las mujeres que decidan abortar en el estado de Baja California, estarán violando la ley, y serán juzgadas y castigadas con cárcel.

¿Cuándo inicia la vida?

Tal vez el tema central del debate del aborto es determinar a partir de qué momento debe de protegerse el derecho a la vida del producto de la concepción. Es en este hipotético momento donde no se han puesto de acuerdo aún los científicos, no está regulado ni determinado explícitamente en la Constitución.

En términos religiosos y también para los grupos pro-vida, este momento es a partir de la unión del espermatozoide con el óvulo. En ese instante de la concepción, ya existe un nuevo ser, individual. Un ser con alma.

El control natural de las especies

La biología ha mostrado que, cuando una especie excede los recursos de los que depende, termina por decaer.

Los seres humanos han forzado antinaturalmente la supervivencia de muchos de sus miembros. A pesar de que parece moralmente cruel, la naturaleza se encarga de eliminar a los individuos débiles de una especie, para lograr la viabilidad de los más aptos.

Incluso, la muerte, en sí, es un mecanismo de la evolución para eliminar a los elementos que ya han cumplido su función para la especie, que sería la transmisión de los genes depurados a las nuevas generaciones, y la perpetuación de la especie.

Si no existiera el mecanismo de la muerte, la especie, en un lapso relativamente corto, superpoblaría los espacios vitales, acabaría con los insumos alimenticios y colapsaría hasta la extinción.

El ejemplo clásico es el de la plaga de langostas. Llegan a una zona de cultivos, la devastan y, posteriormente, terminan muriendo todas de hambre.

Las ventajas evolutivas del ser humano

Así como los leones desarrollaron colmillos y garras, las gacelas una velocidad sorprendente, los camaleones la posibilidad del camuflaje, los seres humanos desarrollaron el arma más poderosa y sofisticada de la evolución: la inteligencia.

Con la capacidad del raciocinio, el homo sapiens ha logrado modificar su entorno para la supervivencia.

Desde Pasteur se perfeccionó la forma de hacer sobrevivir a mucha gente, y se ha ayudado a nacer a mucha más aún, con la medicina y la tecnología.

El resultado es, según Alan Weisman, que cada cuatro días hay un millón de humanos más en la Tierra. Aunque se ha aprendido a cosechar más y mejor, se está forzando a la tierra químicamente y devastando ecosistemas de otras especies, que son también necesarias para el equilibrio natural. Eventualmente, algún día se llegará al límite.

Las políticas de control de natalidad

Ante esta perspectiva, muchos Estados han decidido poíiticas de reproducción y de salud pública. Algunas extremas, como en China, donde sólo se permite un hijo por familia. En la mayoría de los países altamente industrializados, el uso de anticonceptivos, lleva inherente la idea de la función del sexo como un acto lúdico y no necesariamente reproductivo.

El ser humano moderno no optó por el exterminio de los seres más débiles. Ya no se lanza a las piedras a los niños físicamente discapacitados, como en la Esparta griega, ya que no eran aptos para la guerra. Al contrario, la solidaridad intrínseca conlleva a la protección de la vida, en términos generales.

Ante todo, por el consenso de que el valor de la vida es universal, y ningún ser humano debería disponer de la vida de otro. Aunque si esta idea funcionara totalmente, implicaría la no existencia de asesinatos.

El aborto como elección de la mujer

El aborto, a final de cuentas, es otro mecanismo de control natal. En algunas legislaciones, como la del Distrito Federal, una mujer puede abortar antes de la semana 12 de gestación, sin ningún problema e incluso con la ayuda de las instituciones públicas de salud.

Cualquier mujer puede tomar esta decisión, por cualquier razón: no poder mantener al futuro hijo, no desearlo, un embarazo sorpresivo, entorpecer sus aspiraciones laborales, etc. Y ese acto se considera la libertad de decidir sobre su cuerpo como mejor le plazca.

Aunque esta legislación obedece a un problema social, más que moral. De cualquier forma, las mujeres que deciden abortar, lo harán. La situación es que lo realizarán, eventualmente, en la clandestinidad, en condiciones sanitarias precarias y con personas no profesionales de la salud. Esto trae como consecuencia innumerables muertes de mujeres en estas circunstancias.

Uno de los argumentos más utilizados por las corrientes liberales del tema, es el derecho a la elección. El feto tiene derecho a la vida, condicionado al derecho superior a la libertad de la madre..

Los métodos de anticoncepción abortivos

Ante esta perspectiva, surgen más reflexiones. La píldora del día siguiente, formalmente, sería un aborto, ya que desecha al óvulo de la mujer cuando éste ya se ha unido al espermatozoide. O bien, el dispositivo llamado diafragma, también sería abortivo, ya que impide la implantación del óvulo en la matriz, también ya fecundado.

Los millones de espermatozoides producidos en una eyaculación, que la naturaleza produce para desecharlos (sólo uno logrará la fecundación), ¿es un desperdicio potencial de millones de vidas? Los óvulos desechados en la menstruación ¿Son vidas potenciales desechadas?

De forma amoral, la naturaleza se encarga de hacer sus ensayos de selección de las especies aptas para la vida, y sin miramientos, deshecha a todas las demás. Y dentro de las especies afortunadas, también hay un rígido control para mantener la armonía con el medio y sus recursos, quitando de en medio las "vidas" excedentes.

La naturaleza encontrará formas de regular la plaga humana

De la forma más purista, cualquier intento de control natal es antinatural y consecuencia de la racionalidad. Incluso la abstinencia, ya que reprime la libido que empuja al sujeto a reproducirse y dejar descendencia.

La sospecha es que si el ser humano no se autorregula, la naturaleza lo hará de cualquier manera, incluyendo formas terribles como epidemias, desastres o exterminios geográficos masivos. Lo que no se sabe es cómo y cuándo.