Sin duda, el movimiento estudiantil de 1968 marcó el destino y las perspectivas del sistema político mexicano. La lucha y las peticiones de los estudiantes cimentaron lo que más adelante sería reconocido como los derechos humanos en México.

La masacre del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco causó una profunda herida y gran indignación en la sociedad mexicana, y como pasó en el terremoto de 1985, decidieron hacer a un lado al Estado y su papel, al grado de que en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de México 68, en la Ciudad Universitaria, el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz fue abucheado ante la sorpresa de los miles de asistentes al estadio y la comunidad internacional que veía el evento por televisión.

Juan Arturo Fernández Andrade, testigo presencial en Tlatelolco

A pesar de que han pasado 46 años de la masacre de Tlatelolco, existen personajes que fueron testigos de los hechos, que por circunstancias del destino les tocó presenciar la barbarie de la represión gubernamental hacia la población civil. Tal fue el caso de Juan Arturo Fernández Andrade, quien en 2 de octubre de 1968 fue comisionado, junto con otros camarógrafos a filmar lo sucedido en la Plaza de las Tres Culturas.

Fernández Andrade fue contratado por la Secretaría de Gobernación (Segob) gracias al destacado papel que había tenido documentando la campaña electoral del candidato a la presidencia por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) Gustavo Díaz Ordaz. En 1968, recuerda Fernández Andrade, el gobierno lo contrató para dar seguimiento a las manifestaciones estudiantiles y reflexiona:

“Ya para finales de septiembre, el movimiento estaba tomando otros rumbos. Los líderes originales se perdían cada vez más y eran sustituidos por otros de extracción comunista, que por cierto eran los que hicieron famosa la demanda de no querer olimpiadas, sino revolución”.

Este nuevo clamor, de acuerdo con Fernández Andrade, generó la percepción en el extranjero de que México estaba a punto de vivir un conflicto armado, a tal grado que en Los Ángeles, California, se publicaron numerosos artículos donde se autonombraban como sede alterna de los Juegos Olímpicos si en México estallaba 'la revolución'.

¿Qué pasó en la Plaza de las Tres Culturas ese 2 de octubre de 1968?

El 2 de octubre de 1968, el titular de la Segob, Luis Echeverría Álvarez, envió a Fernández Andrade y otros camarógrafos, comandados por los hermanos Ángel y Demetrio Bilbatúa, a la Secretaría de Relaciones Exteriores que se ubicaba justamente a un lado de la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, para grabar el mitin que habría de realizarse por la tarde. Por órdenes expresas fue enviado con su cámara al piso 17 y recordó:

“Llevábamos el equipo más avanzado de filmación, no solo para grabar desde el edificio, sino también para tener una cámara móvil y no perder detalles.”

Minutos después de iniciado el mitin estudiantil, la cámara de Fernández Andrade captó un helicóptero que lanzó sobre la Plaza de las Tres Culturas dos bengalas verdes. Acto seguido, entraron a la plaza alrededor de cien soldados, de oriente a poniente, con la orden expresa de detener a los líderes del movimiento, que en ese momento se encontraban casi todos. 

Fernández Andrade relató lo que pudo filmar en ese momento:

“Entonces veo que son los propios militares los que empiezan a caer en la plaza heridos, porque en una de las ventanas de edificio 'Chihuahua', que es el edificio donde estaban los oradores del mitin, alcanzamos a filmar a una persona con una ametralladora, quien precisamente disparaba a la tropa. Esto obligó a que se utilizaran tanquetas, no para 'cañonear' el edificio -como mucha gente llegó a decir- sino porque estos vehículos tenían miras telescópicas y balas trazadoras que podían indicarle a los soldados dónde estaba el francotirador.”

El papel del Batallón Olimpia el 2 de octubre de 1968

Fernández Andrade dio testimonio de lo que ahora se conoce respecto a la infiltración en el mitin de Tlatelolco del Batallón Olimpia, un grupo de soldados de Estado Mayor Presidencial que se identificaban con un guante blanco en la mano izquierda y que fueron los que al final detuvieron a los líderes estudiantiles y que la verdadera matanza fue en las inmediaciones de la plaza gracias al fuego cruzado de soldados y desconocidos. Además, afirmó que durante el operativo se detuvieron, entre otros, a siete individuos sudamericanos con armas calibre 22 y que horas más tarde fueron devueltos a su país de origen.

¿Dónde quedó el material fílmico del 2 de octubre?

Después de los hechos, Fernández Andrade, junto con los demás camarógrafos, editaron la filmación y se la entregaron al secretario de Gobernación, Luis Echeverría, no sin antes pedirle que fuera la última vez que los enviaba a grabar algo parecido. Recordando la terrible experiencia menciona:

“Yo solo te digo una cosa: No bebía alcohol desde los 18 años, y ese día bebí, y mucho.”

Años después, Fernández Andrade continuó en el Departamento de Cine de la Presidencia, cubriendo los eventos de la esposa del nuevo presidente, Luis Echeverría Álvarez, además de filmar documentales con el escritor J.J. Benítez en diferentes partes del mundo. Pero sin duda, resulta por demás valioso el conocer a un personaje que fue testigo presencial de uno de los acontecimientos históricos más importantes del México moderno, después de la Revolución Mexicana.