En la década de los 40 el ginecólogo Arnold H. Kegel (1894-1981) trataba a sus pacientes con incontinencia urinaria. Para ayudarles a mejorar su malestar, ideó unos ejercicios que con el tiempo inmortalizarían su apellido al hablar del suelo pélvico, los ejercicios de Kegel.

El objetivo inicial era fortalecer los músculos pubococcígeos (PC) para evitar su caída y de esta manera la incontinencia urinaria, pero al pasar un tiempo haciéndolos, las pacientes le comunicaron al ginecólogo que tenían unos orgasmos más intensos (incluso que los sintieron por primera vez algunas) y mayor placer sexual.

Desde entonces los ejercicios de Kegel son infaltables en los tratamientos de incontinencia urinaria y en los de sexualidad femenina, así como en la recuperación genital postparto y para mantener la lubricación en las mujeres menopáusicas. Este artículo se centrará en los beneficios que otorgan en el ámbito sexual femenino.

En qué consisten los Kegel

Los Kegel son unos ejercicios en los que se contraen todos los músculos pubococcígeos para fortalecer la zona pélvica y mejorar la función del esfínter uretral y rectal. Estos músculos son los que rodean en la mujer la parte inferior de la uretra, vagina y recto para mantenerlos en suspensión, y forman el suelo pélvico.

Al debilitarse es cuando se producen la incontinencia urinaria, el prolapso uterino y ciertas disfunciones sexuales.

Cómo se hacen

Para realizar los Kegel lo primero que hay que hacer es localizar los músculos PC. LA forma más sencilla es cortar varias veces la orina mientras se micciona. Los músculos PC son los que se contraen para realizar esta acción.

Esta actividad sólo debe realizarse para ubicar los músculos y no como un ejercicio continuado, ya que puede producir una infección al dejar residuos en la vejiga.

Una vez ubicados se realizan los ejercicios que pueden ser tres según Silvia de Béjar, autora del libro "Tu sexo es aún más tuyo":

  • Contraer y relajar rápidamente la musculatura de 10 a 15 veces cada vez.
  • Tensar los PC y contar hasta tres, soltar y contar hasta tres, y así varias veces. A medida que se coge práctica se aumenta la cuenta hasta llegar a 10 en cada ocasión.
  • El tercero es más complicado y requiere concentración al principio: relajada, imaginar que los músculos son como un ascensor con tres paradas. Se van contrayendo entonces poco a poco, con tres pausas hasta apretarlos del todo, luego para relajarlos hacer la misma operación al revés, como si bajara el ascensor.

Indicaciones importantes

Es importantísimo señalar que lo que se contrae son los músculos internos, al principio puede generar cierta molestia por la falta de práctica, pero si se siente dolor en el abdomen, nalgas o espalda, es que se están realizando mal.

Los ejercicios deben hacerse con constancia, si se puede tres veces al día, como señala Béjar, al ser una actividad interna se pueden hacer en cualquier momento porque nadie lo notará. Lo mejor es ir incrementándolos para que no produzcan fatiga. No obstante, es bueno advertir que algunas mujeres se excitan al hacerlo.

Las consecuencias de esta práctica en el ámbito sexual serán más facilidad para llegar al clímax, orgasmos más intensos y un mayor control en las paredes vaginales, con lo cual la penetración será más satisfactoria para ambos al estar más presionado el pene.

Una ayuda: las bolas chinas

Las bolas chinas son excelentes para fortalecer los músculos PC ya que son ellos los que las sostienen, además de que incrementan la sensibilidad femenina en las paredes vaginales.

Son dos esferas unidas por un cordel que también se encuentra en el extremo de una de ellas. Ambas se introducen en la vagina dejando la cuerda del extremo fuera para poder sacarlas.

El choque que producen las dos bolas al estar en movimiento (se debe hacer alguna actividad física) produce placer en muchas mujeres aumentando su sensibilidad, y el esfuerzo que hacen los músculos pubococígeos para sostenerlas dentro de la vagina hace que se tonifiquen.

El blog Intimius recomienda usarlas sólo un rato al principio, no más de 45 minutos, e ir aumentando la frecuencia y el tiempo. Silvia de Béjar por su parte aconseja más bien cortar una de las bolas e introducirla sola con el extremo del cordel fuera a manera de tampón.

Tanto los Kegel como las bolas chinas son unos ejercicios que tonifican el suelo pélvico en general, no obstante, en casos más serios de prolapso uterino, incontinencia urinaria, o sencillamente, si al colocar las bolas chinas éstas se caen de la vagina, es necesario acudir a un especialista en suelo pélvico que trate el problema en profundidad.