Los ejercicios de estimulación son excelentes para aumentar en los bebés sus potencialidades, a la vez que se convierten en momentos únicos donde se refuerzan los lazos afectivos madre-hijo o padre-hijo. Hacer los ejercicios de estimulación desde temprana edad, con la madre o con el padre, le permite a los padres tener un conocimiento certero del avance del bebé en las diferentes áreas de desarrollo.

Características del bebé de 9 a 12 meses

Los bebés que se encuentran entre los 9 y 12 meses de edad presentan unas características comunes, aun cuando siempre es preciso tomar en consideración que el desarrollo de los bebés es único y que cada uno tiene su ritmo y su propio ritmo de aprendizaje. Un buen consejo para los padres es no caer en la tentación de comparar frecuentemente los grados de desarrollo entre los niños para, así, evitar frustraciones o temores innecesarios.

De manera general podemos decir que entre los 9 y 12 meses ya el bebé responde cuando se le llama por su nombre, bien sea prestando atención o respondiendo con palabras, ya que puede ser que pronuncie sus primeras palabras. Su grado de atención le permite sugerir que le lean cuentos, ya que disfruta de esta actividad.

Tira y encoge

Para este juego tan sólo hace falta un pedazo de tela o de cinta larga. Nos sentamos en el suelo, de frente al bebé, y le invitamos a que tome una punta de la tela o de la cinta lo más fuerte que pueda. Mientras tanto, el adulto agarra la otra punta de la cinta o de la tela y comienza a tirar de ella. Se debe indicar al bebé que no la suelte y que la agarre firmemente. Cuando el bebé suelte la tela o la cinta, le insistimos en que trate de agarrarla fuerte y de halarla hacia atrás. Cuando el adulto sienta que el bebé hala la cinta o la tela con un poco de fuerza, entonces el adulto soltará la tela para dar a entender que el bebé ganó.

Con este ejercicio se logra fortalecer los brazos del bebé y estimular la capacidad de agarrar cosas.

Arte con papel

Para este juego se debe comprar papel de seda de muchos colores vivos. Siempre para el bebé representa una curiosidad observar y examinar los objetos, por eso, el juego puede comenzar desde el momento en que le deje la bolsa con los papeles al alcance de sus manos para que saque los papeles él mismo.

Puede dejar al bebé que experimente con los papeles o servirle de modelo, bien sea rasgándolos, arrugándolos, haciéndolos volar por el aire, utilizándolos de guantes para gatear, o cualquier otra cosa que parta de su creatividad y que será imitado por el bebé. Puede finalizar el juego haciendo que entre el bebé y usted introduzcan nuevamente los papeles en la bolsa. De esta manera se motivarán los hábitos de orden en el bebé.

Con este ejercicio se estimula la expresión plástica del bebé y su habilidad en la manipulación de objetos.

Pequeño constructor

Los juegos de construcción son ideales para que el bebé en esta etapa dé rienda suelta a su imaginación. Dele a su bebé una caja con tacos, cajas o recipientes con los que pueda hacer torres. Tome siempre la precaución de darle objetos grandes al bebé, que no quepan en su boca.

Puede intentar dejar al bebé jugar libremente con los tacos o, igual que en el ejercicio anterior, proceder a servirle de modelo haciendo unas torres o construcciones para que el bebé lo imite. Evite corregir constantemente las construcciones del bebé, ya que de las caídas de las torres el bebé también aprenderá. Además, el derribar la construcción también puede formar parte divertida del juego del bebé.

Con este ejercicio se fomenta el aprendizaje a través de la imitación y comenzará a reconocer cómo es la permanencia de los objetos.