El problema que afronta Argentina con relación a la educación, se encuentra directamente relacionado a policausales que determinan el fracaso escolar, ya sea por deserción como por reiteradas permanencias en el mismo año, esto, en mayor medida, se produce en sectores con alto índice de vulnerabilidad, los cuales son definidos así, debido a que en ellos aparecen los siguientes indicadores:

  • Necesidades básicas insatisfechas.
  • Discapacidad.
  • Hipo estimulación.
  • Dificultades con relación a la incorporación de hábitos de convivencia.
  • Severas problemáticas familiares (drogadicción, violencia, alcoholismo).
  • Dificultades de orden lingüístico.
  • Escasos hábitos con relación al cuidado de la salud tanto física como mental.
Estas problemáticas atraviesan tanto los trayectos escolares de los niños como su aspecto emocional y social, traduciéndose esto en riesgo social y fracaso escolar.

Escuela y transmisión

Si se piensa en el concepto de la Institución Escuela, puede concluirse que ella reúne la función fundamental de la transmisión de saberes, destrezas, usos, costumbres, tradiciones, normas, que de hecho sostienen a una sociedad, por lo que educar se traduce en términos de preparar a los niños-niñas, jóvenes-adolescentes, para que participen críticamente de esa sociedad.

La Institución Escuela debe preparar sujetos de derecho que logren: coordinar información, analizar y criticar circunstancias, apropiarse de herramientas válidas para una inserción exitosa dentro de los distintos grupos sociales.

Planteada así, la función escolar encuentra severas dificultades cuando su intervención se refiere a los sectores en situación de vulnerabilidad.

Alternativas para superar el fracaso escolar

La institución escolar puede revisar estrategias, a fin de intervenir sosteniendo y acompañando a las familias, posibilitando de esta forma que los niños eleven su autoestima y logren concebir la escuela como posibilidad de ascenso social.

Acercar la familia a la escuela, permitiría, en cierta forma, establecer estrategias conjuntas, habilitando un espacio en donde los padres, además de acompañados, se sientan contenidos. En este punto, podría generarse un lugar para la escucha grupal, socializando experiencias familiares.

Otro eje en donde la escuela puede intervenir, es en la elaboración de proyectos con propuestas metodológicas, tendientes a posibilitar que los niños con sobre edad logren apropiarse de saberes que les permitan recuperar la confianza en sus posibilidades de aprender, optimizando así la relación docente-alumno.

Es necesario destacar que el niño, al comenzar el trayecto escolar, trae usos, costumbres, saberes, que son propios del barrio, saberes no escolarizados. Sería pertinente que, dentro de las acciones a cargo de la escuela, se contemplen estrategias adecuadas para articular los conocimientos con los que vienen los niños, con los saberes escolarizados, debido a que la distancia entre ellos es una de las causales de fracaso.