Aunque en Colombia se popularizó hace algunos años el uso de la red en la educación, todavía existen muchos mitos alrededor de la educación virtual. Algunos piensan que se trata de trasladar la educación presencial al plano virtual; otros, que supone una nueva modalidad de educación a distancia. O, en cambio, ni se ha difundido por el poco acceso que la población en el país tiene a un computador y a Internet.

Diferencias entre la enseñanza tradicional y la educación virtual

A diferencia de la educación virtual, el método de enseñanza tradicional actual no dista mucho en sus métodos de aprendizaje con los expuestos hace siglos atrás: los saberes son transmitidos por un tutor quien es el proveedor de conocimientos, a través de un procedimiento denominado enseñanza.

Para reforzar este concepto, conviene exponer una comparación que nos brinda Seymour Papert: “qué pasaría si transportáramos por arte de magia a un médico del siglo XIX a un quirófano actual? ¿Y si fuese transportado un maestro a un clase actual? Posiblemente el segundo no tendría demasiadas dificultades para continuar con lo que estuviera haciendo el maestro de nuestra época”. (En Adell, 1996: Pág. 2).

En la educación virtual ocurre a la inversa: el tutor es quien incentiva la mente de sus alumnos para que saquen a la luz sus conocimientos, en un proceso denominado aprendizaje.

Para ilustrar mejor éste concepto, Pierre Lévy señala, “Los sistemas de educación y formación deben afrontar dos grandes reformas. En primer lugar, la adaptación e integración de los dispositivos AAD (Aprendizaje Abierto y Distancia) en las prácticas habituales de la educación. En este contexto, quien enseña debe estimular la inteligencia colectiva de sus estudiantes en vez de ser un mero proveedor de conocimientos. La segunda reforma se refiere al reconocimiento de lo adquirido. …contribuir al reconocimiento del conjunto de capacidades de los individuos, incluidos los conocimientos no académicos” (La Cibercultura y la Educación, 2000: Pág. 24).

Enseñanza vs. aprendizaje

Queda claro entonces que en la red, no existe la enseñanza sino el aprendizaje. Por esto para quienes se enfrentan a la educación virtual, no se exige la resolución de problemas de una forma metódica como sucede en la educación tradicional, sino de una manera práctica y aplicable a la vida social.

Esto no quiere decir que no se haga uso de los contenidos en la resolución de las dificultades. El hecho es que en este tipo de educación, y dada la vasta red de información que contiene Internet, el tutor virtual sirva de guía para orientarlo por todo ese gran contenido que el alumno no debe aprender de memoria, sino por el contrario, debe saber utilizar en la resolución de sus problemas, ya que, como afirma Julio Cabero, “el problema central de la formación no será la localización y búsqueda de información, sino más bien de su selección e interpretación” (La red: ¿panacea educativa?,1999: Pág. 69).

La cuestión es que Internet es la mayor fuente de información del planeta. En consecuencia, debería ser el medio ideal de consulta para todos los estudiantes; sin embargo, y pese a que la cifra de enlace aumentó en un 151% entre el 2004 y 2005 y sigue en aumento, en Colombia esto cobra un especial efecto: a pesar del abaratamiento de costos en el servicio, la conexión en más universidades y escuelas, y la fuerte competencia entre las diferentes empresas que ofrecen el servicio, no se ha logrado que ese porcentaje de la población logre una conciencia real sobre lo virtual.

Y es que en efecto, tal y como afirma Alexander Agudelo, docente de la Faculta de Educación de la Universidad de Antioquia de Medellín, Colombia, “se ha puesto más interés en obtener el servicio, que en cómo aprender a utilizarlo ya que Internet ha sido mal interpretado en nombre de la cobertura”.

En suma, cada vez son más los planteles educativos en distintas ciudades que adquieren el servicio pero, ¿estará adecuadamente utilizado? ¿Acaso no sucederá lo mismo que ha estado sucediendo desde que se adquirió Internet: utilizarlo como un simple instrumento que en definitiva está convirtiendo a los estudiantes en adquiridores, copiadores y constructores de collages de información, sagaces?

Reformular la educación virtual

Finalmente, se hace necesaria una reformulación del verdadero sentido y significado de la educación virtual. En vano es seguir dotando de aparataje tecnológico a las diferentes instituciones de educación sin una real formación de la utilización sobre el mismo. Hay que dejar claro, tanto en profesores como alumnos, que no se trata de trasladar el proceso formativo presencial y a distancia al plano de lo virtual sino que supone una nueva forma de estudiar en el que el epicentro deja de ser el maestro y pasa a ser el estudiante.