Mucha gente todavía no se atreve a hablar abiertamente de la sexualidad; en numerosas ocasiones, desgraciadamente, continúa siendo un tema tabú. Pero la realidad es que la sexualidad se desarrolla a lo largo de nuestra vida a través de un proceso evolutivo.

Se han establecido cinco etapas por las que atraviesa el desarrollo psicosexual infantil:

  1. Desde la fecundación hasta el momento del nacimiento
  2. Desde el nacimiento hasta los 18 meses
  3. De los 18 meses hasta los 3 años
  4. De los 3 a los 5 años
  5. De los 6 hasta el inicio de la pubertad

Objetivos de la educación sexual

El principal objetivo es ayudar a nuestros hijos a que sean más felices y mejores personas. Es importante conseguir que la sexualidad se perciba como una dimensión positiva de nuestra personalidad que va a acompañarnos toda la vida, evitando así la represión que tanto daño suele hacer.

Hay que afrontar la sexualidad desde la propia vivencia, asumiendo las diferencias y los cambios que se van produciendo en el desarrollo de forma natural, sin que dichos cambios originen problemas.

Es preciso fomentar la conciencia de igualdad para evitar la discriminación, haciendo hincapié en que un sexo no es mejor que otro, recalcando que tanto los hombres como las mujeres tenemos los mismos derechos.

Es preciso ofrecer información científicamente contrastada que sustituya prejuicios, creencias erróneas y miedos por conocimientos y conceptos ciertos.

También es fundamental inculcar responsabilidad. En sexología hay cuatro conceptos fundamentales, que son: el respeto, la tolerancia, la ética y la responsabilidad.

Los padres son reacios a la educación sexual

Muchas personas reducen el concepto de sexualidad a genitalidad y esta ecuación es errónea. Hay que saber que la conducta sexual no solo depende de los genitales, también reside en el cerebro. No olvidemos que la sexualidad es una faceta más de la personalidad de los niños, que conviene formar. Comprende el nivel biológico, psicológico, social y antropológico entre otros.

Masters y Johnson afirmaban que la mayoría de los problemas sexuales provienen de la falta de información y educación sexual. Y se ha demostrado que, en los países que incluyen en su sistema educativo la educación sexual, se reducen los embarazos no deseados y las enfermedades de trasmisión sexual.

Cuándo conviene comenzar la educación sexual

Somos seres sexuados desde que nacemos; la sexualidad es algo implícito en nuestras vidas. Desde que el niño nace los padres, sin saberlo, comienzan a proporcionar educación sexual. Se educa con los abrazos, las caricias, las muestras de afecto: los mimos son determinantes. Se ha demostrado que cuando un niño no es suficientemente acariciado y querido durante su infancia, su desarrollo psicomotor es más lento, la fluidez verbal es menor y desarrolla mayor hostilidad y agresividad.

Cuando se estrecha a un bebé entre los brazos está aprendiendo a querer y a ser querido, a expresar emociones y a reconocer las ajenas; esto hace que el niño se sienta más seguro, confiado y su afectividad se desarrollará más fácilmente.

Problemas que pueden surgir en la sexualidad infantil

Sabemos que en la infancia se pueden generar problemas y que muchos de los cuales suelen manifestarse en la edad adolescente y adulta. Por ejemplo, uno de los problemas que puede surgir, es en el control de los esfínteres y el control uretral. Hay que saber, que por mucho que se entrene a un niño a controlar sus esfínteres, este entrenamiento no será eficaz hasta que los músculos y los nervios se hayan madurado y desarrollado suficientemente para hacer posible su control. Esto también tiene que ver con la educación sexual; hemos de procurar tratarlo con sumo cuidado y naturalidad, para que los niños no perciban sus genitales como un problema.

Cómo abordamos las diferencias

Hacia los dos años, la mayoría, aunque no sean capaces de decirlo, ya se identifican a sí mismos como niño o niña. Se dan cuenta de que el pertenecer a uno u otro sexo no significa lo mismo en nuestra cultura. Cuando el niño o la niña aprecien que son diferentes a su hermanito o hermanita, la diferencia siempre hay que abordarla desde el tener: las niñas tienen vulva y los niños tienen pene, pero los dos tienen. Lo que no podemos tolerar es que piensen que un sexo es mejor que otro.

Cómo afrontar el tema de la masturbación infantil

En principio, no hay que preocuparse, porque es natural. Habrá niños que jueguen con sus genitales y habrá otros que no lo hagan: tan normales son unos como los otros. La curiosidad por explorar el propio cuerpo y el de los otros se suele manifestar desde muy temprana edad. Llega un momento en que descubren sus genitales, normalmente al quitarles los pañales. Los tocamientos o masturbación infantil, en principio se relacionan con la autoexploración, pero enseguida tendrán también como objeto las sensaciones agradables que les produce.

No hay que verlo con ojos de adulto (existe placer, pero nada comparable a lo que vendrá después, porque no hay deseo erótico), no tendrá consecuencias futuras, no predice comportamientos ni altera el desarrollo normal. Esta conducta tiene que ver, en un primer momento, con conocerse y más tarde con procurarse sensaciones agradables.

Por lo tanto, la educación sexual idónea se promueve desde la infancia y será la que forme para el día de mañana unos adultos sanos que afrontarán el sexo de manera natural, responsable y feliz.