Una de las problemáticas que enfrena la educación en Argentina gira en torno a los obstáculos que presentan niños de sectores en situación de vulnerabilidad para la adquisición de los saberes necesarios para avanzar en el proceso enseñanza aprendizaje.

Estas dificultades remiten a distintas variables, desde hipoestimulación hasta mala alimentación, cuestiones que posibilitan, en cierta forma, que estos niños presenten un funcionamiento cognitivo bajo, no logrando la adquisición de saberes escolarizados en los tiempos previstos.

Contenidos a enseñar y saberes cotidianos

Ha podido observarse que las prácticas docentes, orientadas hacia la población que se encuentra en situación de vulnerabilidad, carecen de la necesaria articulación entre los saberes a enseñar (saberes escolarizados) y los saberes que traen los niños y que remiten a lo cotidiano.

Los saberes escolarizados son aquellos que desde el diseño curricular se estiman como necesarios para que los niños alcancen una inserción social, laboral exitosa.

La distancia o desarticulación entre ambos saberes, posibilita un obstáculo tanto para el docente como para el niño, ya que si el docente no logra acercar el contenido a enseñar hacia la realidad del niño, aparece la imposibilidad del aprendizaje y la sensación de fracaso.

Es alto el porcentaje de niños que comienzan su trayecto escolar con un funcionamiento inferior a lo esperado para su edad cronológica, sus aprendizajes son lentos, necesitando de mayor tiempo para la apropiación del contenido a aprender.

Frente a esta dificultad es necesario realizar adecuaciones curriculares a fin de lograr avances en la adquisición de saberes tanto en el área de la lengua como en el área operatoria.

La necesidad de lograr trayectos escolares exitosos, en niños que presentan dificultades en la adquisición de los saberes escolarizados, es prioritaria, dado que posibilitaría una mejor inserción social de los niños, así como también la disminución del fracaso escolar.

De hecho, los niños con aprendizaje lento necesitan de la intervención permanente del docente, a fin de ayudar, con otras estrategias, el avance en el proceso enseñanza aprendizaje.

Hacia la integración de saberes

La problemática planteada mejoraría con proyectos integrados a instrumentarse en los primeros años, en donde se habilite un espacio que brinde experiencias de aprendizaje variadas, posibilitando así el avance en la construcción de conocimientos.

Una propuesta que refuerce el enlace de conocimientos previos y los saberes escolares podría centrarse en los ejes de lengua y matemática, teniendo en cuenta los siguientes objetivos:

En lengua

· Propiciar situaciones didácticas variadas y específicas, entendiendo la escritura como un instrumento de comunicación y pensamiento (trabajando con el nombre de los compañeros, nombre de la familia, escritura espontánea).

· Crear un clima propicio para que los niños/as recreen situaciones cotidianas desde el lenguaje escrito.

· Estimular el uso social de la lengua, a través de narraciones, re-narraciones, confección de instructivos, listas, etc.

En matemática

· Ofrecer situaciones de enseñanza que favorezcan el uso del número y las operaciones en distintos contextos de índole social (contar, resolver problemas, calcular, etc.).

· Fomentar el intercambio y la confianza en las propias posibilidades para resolver problemas y formularse interrogantes.

De hecho, debe plantearse que todas las estrategias deben remitir a aprendizajes significativos, dado que de otra manera se acrecentarían las diferencias entre los saberes previos que portan los niños con relación a los saberes a enseñar.