Como afirmaba Horacio “Grecia vencida, conquistó a su vez a su salvaje vencedora e introdujo su civilización en el Latio Bárbaro” Para CicerónSe deben atribuir a los romanos los valores (virtute), a los griegos la cultura (doctrinae)”.

En definitiva, la enseñanza en Roma es descendiente directa de la cultura de sus vecinos griegos y la estructura escolar prácticamente idéntica, la diferencia más relevante la marcaría el menor interés respecto a la música y el deporte. Para Marrow, “Hª de la educación en la antigüedad”,“En el arte y en el deporte, el espíritu nacional romano opuso una reacción original, que vino a rectificar la tendencia, triunfante en todas partes, a admitir la educación helenística sin reserva alguna”.

La educación en la Roma Pre-republicana

En su origen la enseñanza de los niños romanos se limitaba al aprendizaje de la lectura y la escritura bajo la dirección de sus progenitores.

Autores como Plauto, “Mosteralia”, nos hablan de ello: “los padres dirigen a sus hijos y les enseñan las letras, el derecho y las leyes”

A partir de los 7 años era el padre quien se hacía acompañar de los pequeños para que se empaparan de la cultura, tradición romanas, y por el respeto al mos maiorum.

En la adolescencia la asistencia al senado les permitía obtener los conocimientos, sobre política y diplomacia, requeridos para desenvolverse adecuadamente como ciudadanos en la vida adulta.

Evolución de la educación romana durante la República

Debido a la influencia de la civilización griega, la enseñanza fue madurando. A consecuencia de ello, surgieron, entre otros elementos, las escuelas públicas.

Para Mario Alighieroprobablemente el desarrollo histórico pasó del esclavo pedagogo y maestro en el seno de su familia al esclavo maestro de niños de diversas familiae, para llegar finalmente al esclavo liberto (libertus) que enseña en una escuela propia”

La educación romana quedaría dividida en tres etapas: elemental, primaria y secundaria; a las citadas etapas se refiere Apuleyo como las Copas de las Musas “La primera copa, del enseñante del alfabeto, libera del analfabetismo; la segunda, la del gramático, aporta instrucción; la tercera, la del retórico, nos da las armas de la elocuencia” (Flor. , IV, 20, 97)

Enseñanza elemental o primaria

Por la enseñanza privada se inclinaron las clases senatoriales de los siglos III y II a. C, autores como Plinio el Joven o Quintiliano permiten observar que este tipo de educación mantenía su prestigio durante el s. I y principios del II d. C.

Cuando los niños eran instruidos en el propio hogar, la labor educativa recaía generalmente en familiares, nodrizas y pedagogos, estos últimos también fueron denominados nutritor o tropheus .

En la escuela primaria las clases eran impartidas por un maestro que recibía distintos apelativos: litterator, magíster primus o bien magíster ludi. Y en la citada etapa educativa no se daba distinción de sexos, tanto los niños como las niñas acudían a ella.

Roma no se hallaba exenta de peligros en sus calles, debido a ello fue adoptada la costumbre, común entre los griegos, de que los niños acudieran a la escuela acompañados por sus pedagogos que, en el mejor de los casos, se convertían en repetidores, ayudando a los menores en sus lecciones tras el fin de la jornada lectiva.

El programa de enseñanza de la lecto- escritura se componía de tres pasos: el primero la memorización de letras, a continuación conocer las sílabas y finalmente la unión de estas. Según el estadio de aprendizaje en el que se encontraban los pequeños recibían diferentes denominaciones: abecedarii, sylabarii, nominarii.

En cuanto a la parte matemática está se hallaba orientada hacía la enseñanza de la aritmética, para el aprendizaje numérico resultaba común del uso de piedrecillas o de los propios dedos.

Las clases eran impartidas prácticamente a la intemperie, en numerosas ocasiones bajo los pórticos del foro separados por una cortina, el preceptor ocupando su cátedra y los niños a su alrededor con sus tablillas de cera u otros materiales sobre sus rodillas.

Por las fuentes sabemos que en la escuela los golpes eran frecuentes, para ejercer su autoridad el maestro generalmente se acompañaba de una férula.

Desde el s. I d. C los teóricos de la educación plantearon la ineficacia de los castigos físicos en las escuelas para lograr el objetivo de un óptimo aprendizaje. Elaboraron tratados aduciendo que el amor por el saber se obtenía mediante premios y estímulos positivos. Así, un pastelillo con forma de la letra para premiar a aquellos que están aprendiendo se ve como un método acertado. Ausonio habla de la utilización de letras de marfil o madera para el aprendizaje de la lectura. En época de Nerón, el propio Petronio afirma que “ahora los niños aprenden jugando”.