Se cree que actualmente en la sociedad mexicana existe una mayor “apertura” y “libertad” en cuanto al sexo, sin embargo es más frecuente el incremento de enfermedades venéreas, abortos e individuos insatisfechos con sus vidas sexuales, lo cual supone una contradicción a la idea anterior, de sociedad liberal.

Es innegable el hecho de que los jóvenes ahora pueden sentirse más cómodos respecto a las relaciones sexuales. Se ha difundido una mayor información respecto al tema en los espacios públicos y masivos como en la televisión, con el apoyo de figuras positivas que proporcionan información verídica como es el caso de sexólogos y psicólogos, lo cual es una labor impresionante. Sin embargo, aun es casi inexistente una cultura de ejercicio responsable de la sexualidad, tanto en hombres como en mujeres.

Relaciones casuales frecuentes

La realidad es que jóvenes cada vez más prematuros y a menor edad, tienen relaciones o encuentros sexuales más frecuentes sin tomar ningún tipo de precaución, a pesar de que abunda la información sobre métodos anticonceptivos y enfermedades venéreas. No podría decirse que la culpa de estos problemas sea la falta de información; es más bien, la falta de compromiso y responsabilidad de las personas.

Responsabilidad, en el sentido de que al estar inmersos en una sociedad que debe ser funcional para alcanzar el bienestar colectivo, debe tener como principio máximo el cuidado de uno mismo y de unos y otros.

La búsqueda de la felicidad inmediata y la satisfacción es la prioridad más importante, convirtiéndose en el valor de mayor importancia en la escala de los individuos. Esto nos está conduciendo a la soledad y al egoísmo, a la destrucción de las bases de la sociedad, que cada vez más, genera individuos vacíos. Simplemente esto puede entenderse en cuanto a esas relaciones sexuales casuales, que pueden resultar autodestructivas, consecuencia de la insatisfacción que el ser humano tiene consigo mismo.

Estas relaciones casuales provocan mayor riesgo de alguna enfermedad para ellos y para los otros, sin embargo, a la hora de satisfacer esas necesidades, no se piensa en las consecuencias.

Una noche en un antro, alguna chica o chico puede conocer a alguien que le parezca sumamente atractivo y puede tener sexo, sin ni siquiera haber establecido una relación interpersonal, pues apenas y tiene contacto con la persona. Es más bien, un intercambio de sensaciones fugaces de felicidad.

¿El papel de la pornografía es realmente útil en el reconocimiento de la sexualidad?

Muchos jóvenes consumen pornografía porque consideran que tal material podría acercarlos a la realidad y que podrían encontrar una orientación de cómo actuar a la hora de su primer encuentro sexual. Sin embargo, ésta no proporciona una idea real de lo que significa la misma y esto los aleja más de lo que es el vivir su sexualidad de forma natural, satisfactoria y sana.

No se puede negar que la pornografía puede generar mayor excitación y que gracias a ella las personas pudieron tener antes que en los libros de texto, una imagen “real” de una pareja teniendo sexo o de una persona desnuda. Esta los acercaba más a la realidad del cuerpo humano, pues pasaría mucho tiempo para que en los libros se pudieran encontrar este tipo de imágenes que muestran la esencia de la vida.

Sin embargo, generalmente la mayoría de las imágenes pornográficas muestran los cuerpos voluptuosos de mujeres, que desgraciadamente se pintan o venden como “perfectos” pero que están muy por encima de la realidad.

La pornografía pinta de ser un muy buen negocio, por lo que por esta razón es aprobada, aún con las repercusiones emocionales que traerían a las generaciones más jóvenes. Muchos muchachos encuentran en la pornografía una válvula de escape, en donde ellos son los principales consumidores (y protagonistas). Es el lugar ideal para dar rienda suelta a sus fantasías.

No obstante, al encuentro real con una persona, terminan frustrándose, pues poco de lo que muestra la pornografía es lo que ellos encuentran en su realidad. Quizá la respuesta de la chica no es la que esperan, llegando a acumular sentimientos de inseguridad o inferioridad, considerando la importancia que para el hombre tiene este asunto sexual.

Esta sociedad moderna, “abierta a la pornografía como una forma de excitación sana”, podría estar creando una generación de jóvenes insatisfechos, que terminan por no disfrutar de algo tan maravilloso como lo es, el primer encuentro sexual.

La pornografía en este caso, no ayuda al joven a conocer esa dimensión erótica de la sexualidad.

Hacia una cultura de una sexualidad responsable

Es importante que en las escuelas y medios de comunicación como las revistas universitarias, se escriban artículos que hablen sobre el ejercicio de la sexualidad, para construir poco a poco, una cultura de la misma, que en nuestro país es aún escasa.

El sexo casual es una forma de llenar tantos vacíos emocionales e incluso espirituales.

No se trata de la satisfacción que lleva a la felicidad momentánea, sino de encontrar el sentido de nuestras vidas y gozar de una sexualidad sana y responsable, sin dañarnos a nosotros mismos, ni a los demás.

Hay que ser conscientes de que nuestros actos tienen consecuencias en los otros y en nosotros mismos.