El eczema parece deberse a una anomalía genética que afecta a la piel en cuanto a su función como barrera protectora, aunque se desconocen los mecanismos así como la certeza inequívoca respecto de su origen. En ocasiones se describe el eczema como dermatitis atópica, ya que se trata de la forma más común en la que se presenta el eczema. Es bastante más habitual en niños y bebés, aunque también puede afectar a los adultos. No distingue entre sexos ni razas, aunque tiene una incidencia algo superior en el sexo femenino. Aunque puede haber varios miembros de una misma familia afectados, el eczema no es contagioso. Esta circunstancia está relacionada con su carácter, al menos parcialmente, hereditario.

A pesar de que no puede prevenirse, algunos cuidados personales como la hidratación de la piel o no exponer la misma a temperaturas extremas, ayudarán a controlar los síntomas y a que los brotes no sean tan graves.

Causas del eczema

Como se mencionaba anteriormente, no se sabe a ciencia cierta cuál es la causa precisa del eczema, aunque parece probable que un defecto de la piel combinado con un funcionamiento anómalo del sistema inmunitario sean factores a tener en cuenta en las investigaciones sobre su origen. Por el momento se ha observado que en los pacientes con dermatitis atópica se evidencian anormalidades de origen genético, y que estas afectan a algunas proteínas encargadas del mantenimiento de la piel por lo que respecta a su función protectora.

También se sabe que algunas formas de eczema se deben a sustancias que entran en contacto con la piel, como pueden ser jabones, cosméticos, joyas o detergentes. Algunos alérgenos ambientales, cambios de temperatura o humedad o incluso factores psicológicos como el estrés, pueden desembocar en eczemas.

Otro aspecto interesante que se ha observado en las personas con eczema es que, a menudo, presentan un historial con antecedentes familiares en las que abundan enfermedades alérgicas, como el asma o la enfermedad del heno, entre otras. Aunque parece existir una relación secuencial con estas patologías, todavía no se comprende muy bien el mecanismo de las mismas.

Síntomas del eczema

Los síntomas de un eczema varían en cada persona, de igual manera que también pueden ser distintos en función del tipo de eczema de que se trate. Entre los más comunes destaca la piel seca, enrojecida y con sensación de ardor. El picor, por general intenso, es el primer síntoma que se presenta en la mayoría de casos. En ocasiones pueden degenerar en ampollas y lesiones supurantes.

El eczema puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque es más habitual que lo haga en la cara, el cuello, los tobillos y la parte interna de codos y rodillas. En los bebés es más frecuente su aparición en la frente, las mejillas, el cuello, los antebrazos, las piernas y el cuero cabelludo.

El eczema puede aparecer como una reacción transitoria que no va más allá de unas horas o días o bien persistir largo tiempo. Incluso se han observado algunos casos de dermatitis crónica.

Tratamiento del eczema

El primer objetivo del tratamiento del eczema consiste en prevenir o aliviar la picazón, la inflamación y, en general, el empeoramiento de la patología. Paralelamente se puede proponer algunas modificaciones en el estilo de vida así como el uso de medicamentos. Todo ello se llevará a cabo teniendo en cuenta la edad del paciente, el tipo de ezcema y la gravedad de la afección.

Podrán prescribirse cremas con corticosteroides con el fin de reducir la inflamación de la piel. En otros casos, si la comezón es muy severa, se podrán emplear antihistamínicos. Para controlar un brote agudo de eczema el tratamiento a corto plazo, por ejemplo con un corticosteroide como la prednisona, resulta efectivo, aunque no está indicado para el largo plazo. En aquellas situaciones donde no se obtiene la respuesta deseada con el tratamiento convencional, se han empleado otros medicamentos como la ciclosporina o el metotrexato.

Recientemente aprobados por la FDA, hay dos medicamentos de uso tópico, tacrolimus y pimecrolimus, que pertenecen al grupo de drogas denominadas inhibidores de la calcineurina. Su seguridad a largo plazo no ha sido establecida, por lo que solo se recomiendan como medicamentos de segunda elección y en aquellos casos en los que no se han obtenido resultados con el tratamiento convencional.

Otra de las posibilidades que deben contemplarse en el tratamiento del eczema en la fototerapia.

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