Dulce Chacón y La voz dormida

A los que se vieron obligados a guardar silencio

Dulce Chacón - no
Dulce Chacón - no
Novela imprescindible sobre la posguerra y el papel de la mujer donde exalta su papel olvidado, con un sacrificio y lucha activos.

Una historia de la posguerra que recoge la valentía de un grupo de mujeres que sobreviven a la cárcel, a la espera, a sus muertos y al mismísimo silencio.

Las presas de ventas son políticas, comunistas, guerrilleras, republicanas, esposas de hombres con “malas ideas” o con mala suerte. Proceden de todas las partes de España para ser juzgadas y cumplir penas que van desde cautiverio de por vida, el hambre, la suciedad, la reclusión indeterminada hasta el fusilamiento a la madrugada, podría decirse casi a traición.

Este es el relato coral donde todos son perdedores en algún sentido y su pérdida está en aquello que callan, en aquello que reprimen, que deben olvidar. Se compone un mosaico de penas y fortalezas dignas e indignas de la España derrotada. "no se puede olvidar cuando te obligan" comentó la auyora en una entrevista al Mundo.

Nos encontramos ante mujeres españolas que querían otra España o que sobrevivieron a aquella que les tocó sufrir. Vivencias de quienes deben aprender a caminar otra vez, a llorar en silencio, a esperar, a aguantar, a vivir en esclavitud. Seres humanos recluidos y forzados a perder sus ideas, empeñados a mantener a sus familias, a no temer a la muerte, ni a la vida.

La vida como lucha

No se trata éste de un libro más sobre la dictadura, sino más bien sobre la guerra. Hay espacio para el pensamiento más allá del partidista, aunque la primera lectura pueda no parecerlo.

No hay aquí un manifiesto de ideales, sino un deseo de vivir, ya que como dice una de las protagonista “su única obligación es sobrevivir, seguir viviendo”. Antes bien si que es una petición por no perder la memoria historica y recordar a mujeres olvidadas y no valoradas en la lucha.

La mano de la autora nos acerca los hechos y los personajes en una atmósfera triste y tierna, y a la vez llena de rabia, por saber que el paso conocido de los años nos anticipa sus derrotas. Nuestro saber del mundo es mayor que el de los seres narrativos y eso rompe cierto suspense y alimenta la rabia y la melancolía, una hecha de realidad.

Esta novela recoge multitud de testimonios y es reflejo de una época que afortunadamente ya pasó (con el deseo de que no vuelva a repetirse). De hecho, al final del libro, en los agradecimientos, podemos comprobar los numerosos nombres reales de quienes han cedido sus trágicas vivencias a la escritora, acompañados de una férrea investigación histórica.

Por todo ello, resulta fácil reconocer voces y susurros, e incluso los personajes, aunque puedan quedar lejanos, son familiares para nuestra memoria colectiva. Esta generación luchó, por sus ideas o por no morir por las ideas de los demás, aún conserva cuyos ecos que pueden oírse.

Son obras como ésta las que deben ayudar a que el recuerdo de estas guerras, más o menos cercanas, no se desvirtúe en pos de los nuevos políticos que suelen hacer oportunidad en lugar de justicia. También es el libro un alegato a favor de la mujer y su papel importante en la lucha, más allá del ámbito doméstico.

Dulce Chacón

Esta escritora es uno de los claros ejemplos de mujeres que deben recordarse en nuestra literatura, por su prosa y versos valientes y maestría en la exposición de emociones a flor de piel con una sencillez y naturalidad sublimes.

Esta autora empieza a escribir a edad temprana poesía, aunque no publicaría nada hasta 1992. Como poetisa escribió varias obras entre las que destacan, con premios incluidos, Contra el desprestigio de la altura o Matar al ángel

También probó suerte en el teatro con Segunda mano.

Su primera novela, Algún amor que no mate (1996) ya hablaba de mujeres, en este caso el desamor de una mujer, desconsolada por la falta de auténtico amor y que fue derrotada por su propia infelicidad.

Ya se verá en su prosa en ese estilo sencillo, pero mágico con que transmite las emociones con una exactitud casi táctil, que cala.

En su segunda novela el desamor logra tornarse en huida. Blanca vuela mañana supone su consolidación como escritora y el libro número 2 en su trilogía sobre la búsqueda del amor. Otra vez una mujer con sentimientos expuestos, sobre la incomunicación y la separación.

Háblame, musa, de aquel varón será la que completé la colección incorporando un ambiente más complejo, dentro del mundo del cine y además, con una aguda metáfora sobre una sociedad dominada por la violencia e intolerancia xenófoba.

Escribirá después Cielos de Barro y Te querré siempre, pero será La Voz dormida la considerada su mejor obra, y la última, ya que murió en 1993, poco después de serle diagnosticado cáncer, a los 49 años.

Laura Franco, Laura Franco

Laura Franco Jiménez - Licenciada en Comunicación, aficionada al cine y a la literatura.

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