Poco antes de las nueve y media de la mañana, hora de Nueva York, Dominique Strauss-Kahn, traje gris y corbata azul oscuro, ha negado rotundamente, según sus abogados, los hechos delictivos que se le imputan. Siete cargos pesan contra el político francés: dos delitos por comisión de un acto criminal sexual y uno por tentativa de violación, un cargo de abuso sexual en primer grado y de tipo violento así como otros tres delitos menores, privación ilegal de libertad en segundo grado, detención forzosa y abuso sexual en tercer grado.

Esta tercera comparecencia de DSK ante las autoridades judiciales americanas ha sido muy breve. Apenas 10 minutos en los que el juez, la fiscalía y la defensa, han seguido un guion bien cronometrado. No ha habido declaraciones de última hora ni revelaciones espectaculares que hubieran podido afectar el equilibrio de fuerzas entre las partes.

Largo proceso judicial

Esta audiencia, la tercera en tres semanas, ha puesto punto y final al proceso de inculpación del acusado y abre la verdadera batalla judicial entre la defensa de Dominique Strauss-Kahn y el fiscal de Nueva York, Cyrus Vance Jr. Los abogados del exdirector gerente del Fondo Monetario internacional (FMI), Benjamin Brafman y William Taylor, tendrán, a partir de ahora, acceso a las pruebas de las que dispone la fiscalía para incriminar al político francés.

La estrategia de la defensa comienza verdaderamente ahora. "Los abogados de DSK nunca han dicho que su cliente es inocente. Han dicho, por el contrario, que será declarado no culpable al final del proceso. Eso quiere decir que pueden ganar el juicio y no hay muchas formas de ganar este proceso. Como todo gira en torno al testimonio de la demandante, lo que van a hacer es desacreditar su versión", ha explicado a la radio francesa, Europe 1, Jean-Xavier de Lestrade, un cineasta francés que conoce muy bien el sistema judicial americano.

A la salida de la audiencia, los abogados de la presunta víctima, Nafissatou Diallo, han dicho que la empleada del Sofitel está totalmente hundida y que, a pesar de la campaña de difamación contra ella, va a continuar hasta el final.

Dominique Strauss-Khan arropado por su esposa

Anne Sinclair, tercera esposa de DSK y una célebre periodista de la televisión francesa de la década de los 90, ha escuchado estoica la lectura de los delitos que se le imputan. Las imágenes de televisión muestran a una mujer de apariencia serena, vestida con un impecable traje de chaqueta color negro, sentada al lado de Camille, la hija de Dominique Strauss-Kahn. Ha permanecido seria, sentada pocas filas detrás de su marido, cuya inocencia clama desde el principio. "No creo ni un sólo segundo en las acusaciones que se han lanzado contra mi marido. No dudo de que la inocencia de DSK quedará demostrada", declaraba en un escueto comunicado 24 horas después de la detención de su marido el pasado 14 de mayo.

Anne Sinclair ha cerrado filas detrás de Dominique Strauss-Kahn. Es su más fiel apoyo. Su fortuna personal, valorada en millones de euros, ha permitido pagar la fianza para sacar a DSK de la cárcel, además de los servicios de los prestigiosos abogados y detectives privados que trabajan para la defensa de DSK. Anne Sinclair estará muy probablemente a su lado el 18 de julio, fecha de la próxima audiencia.