En el último informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en el que presenta los “Monitoreos de cultivos de coca” en el Perú, se observa que los índices sobre el incremento de cultivos ilegales de hojas de coca y de producción de drogas se incrementan y acercan peligrosamente al país a ocupar el afrentoso primer puesto como productor de coca en la región Andina.

Informes internacionales sobre la droga en Perú

Otros informes internacionales también lo advierten. La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), en su informe publicado el 24 de febrero de 2010, resalta el preocupante incremento de 45% de cultivos de coca entre 1999 y 2008 (de 38,700 a 56.100 hectáreas), y de fabricación de cocaína en 72,6% (de 175 a 302 toneladas), “exhortando” al Perú a intensificar las actividades de erradicación y poner coto al creciente cultivo ilícito.

Del mismo modo, el Departamento de Estado de EEUU en su informe “Estrategia para el Control Internacional de Narcóticos” publicado el primero de marzo de 2010, también incide sobre el incremento del cultivo de coca y de producción y exportación de droga, y además resalta que estamos entre los principales importadores de sustancias químicas usadas en la producción de cocaína, y no se destinan los suficientes recursos para la lucha antidrogas.

Estrategia Nacional de Lucha Contra las Drogas 2007-2011 en Perú

Según la Estrategia Nacional de Lucha Contra las Drogas 2007-2011 de la Comisión Nacional para el desarrollo y Vida sin Drogas (DEVIDA), las principales metas a cumplirse en este período son las siguientes:

  • Reducir en 40% la superficie de cultivos ilícitos de hoja de coca
  • Incrementar a 40% el decomiso de drogas
  • Incrementar a 25% el decomiso de insumos químicos
  • Lograr la incautación del 20% de fondos provenientes el lavado de activos
  • Incrementar en 40% los beneficiarios del desarrollo alternativo
Sin embargo, desde la aplicación de dicha estrategia el 2007, hasta este último informe de la UNODC, se ha presentado un gran salto del narcotráfico en la selva peruana. La superficie de cultivos ilícitos de hojas de coca aumentó de 53.700 a 59.900 hectáreas (11,5%) principalmente en las regiones de Huánuco, Ayacucho, Cusco, Junín, y en la zona del río Putumayo en la frontera con Colombia y Brasil. También la producción de hoja de coca seca se incrementó de 116.800 a 128.000 toneladas (9,6%).

En Perú, apenas se decomisa el 6,6% de la droga producida

El decomiso de drogas ha sido ínfimo; del promedio de 900 toneladas producidas en los tres últimos años, solo se incautaron 60 toneladas (6,6%) entre pasta básica y clorhidrato de cocaína. Asimismo, los insumos químicos siguen ingresando al valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE).

Para el procesamiento de hoja de coca que produce este valle se necesitan 1.500 galones de kerosene diarios y esas cantidades ingresan en camiones cisternas, y a pesar de ello aún no se cuenta con escáneres ni garitas móviles de control. Asimismo, del dinero ilegal que ingresa al sistema formal, el 50% proviene del narcotráfico.

Disminuye la cooperación de EEUU y Europa contra la droga en Perú

A pesar de la situación actual de incremento de cultivos de hojas de coca así como de producción de pasta básica y clorhidrato de cocaína en el Perú, lo cierto es que alrededor del 90% de la cooperación recibida para la lucha antidrogas proviene de EEUU, pero pese a que existe un gran mercado de drogas en ese país, ha disminuido drásticamente su apoyo en más del 50%, de 120 millones de dólares el 2004 a 57 millones de dólares el 2010.

Del mismo modo, y a pesar que Europa se ha convertido en el primer destino de la droga producida en el Perú, la cooperación de la Unión Europea es mínima. Realmente la lucha antidroga requiere de la cooperación internacional sobre la base de la “responsabilidad compartida”, ya que el narcotráfico cuenta con ingentes cantidades de recursos económicos ya que mueve alrededor de 20.000 millones de dólares anuales en el Perú.

Narcotráfico, grave y nefasto problema que debe erradicarse de Perú

El narcotráfico engendra peligrosas derivaciones como corrupción, convulsión social, violencia, lavado de activos, distorsión de la economía y del desarrollo, contaminación de ríos y suelos por residuos químicos y la destrucción de más de 2,5 millones de hectáreas de los bosques peruanos para cultivos ilícitos de coca.

La estrategia nacional de lucha contra las drogas del Gobierno peruano debe ser reformulada, principalmente en los aspectos presupuestal y social. Para disminuir los cultivos ilegales de hojas de coca así como de la producción de cocaína, se requiere, con mayores presupuestos, crear una cadena productiva que permita reemplazar progresivamente los cultivos ilegales de hojas de coca por otros cultivos alternativos que coadyuven al desarrollo y disminución de los índices de pobreza en las zonas cocaleras.

Asimismo, se requiere el aumento de la vigilancia de la vía marítima por donde sale al exterior el mayor porcentaje de la droga; el control de insumos químicos que ingresan al VRAE, así como la protección legal a las fuerzas del orden para que pueda luchar eficazmente contra este flagelo del narcotráfico.