Los griegos advirtieron hace más de dos mil años que los pueblos costeros que comían pescado vivían más felices. Hoy se sabe que el aceite de pescado, rico en omega, mejora el estado depresivo y, aunque no existe el alimento perfecto ni se ha creado la droga milagrosa que devuelva la inteligencia, hay una variedad de productos naturales y químicos que contribuyen a mejorar la capacidad mental: los nootrópicos.

El cerebro funciona bien si sus neurotransmisores funcionan bien, dicen los médicos. Estos son la acetilcolina, la dopamina, la serotonina y la norepinefrina. El desequilibrio de estas moléculas milagrosas produce dificultad de concentración, razonamiento deficiente, disminución del aprendizaje, pérdida de memoria, fatiga, mal humor y ansiedad.

El trabajo de los nootrópicos consiste justamente en elevar las concentraciones de estos neurotransmisores potenciando la fuente de oxígeno del cerebro y estimulando el crecimiento del nervio, para casos especiales de degradación de los mismos en la enfermedad de Alzheimer y Parkinson.

Fármacos para pensar mejor

Cada medicamento y alimento natural para el cerebro promueve el correcto desempeño de los neurotransmisores. Los principales precursores de la acetilcolina, por ejemplo, son la l-carnitina, aminoácido presente en la carne y los lácteos; el lucidril (droga) que realza la percepción de los colores; colino bitartrate, antidepresivo; la DMAE (droga) que elimina los tóxicos en las neuronas.

También se destacan la lecitina de soya, que protege las células nerviosas y, especialmente, el nootrópico de mayor consumo en el mundo: el piracetam. Con distintos nombres comerciales, el piracetam incrementa el flujo de información, comunica los dos hemisferios cerebrales y rejuvenece y fortalece las células nerviosas.

Esta droga también reduce la lipofuscina, una molécula altamente dañina para el cerebro que intoxica y envejece las neuronas; así mismo, mejora el ánimo, eleva la energía sexual, ayuda a regenerar los nervios, y en los Estados Unidos es utilizada para el tratamiento del alcoholismo.

Agilidad mental y antidepresivos

Las sustancias que más contribuyen con la agilidad mental y la energía cerebral son los precursores de la dopamina. Las más importantes son la l- dopa, usado como antidepresivo; fenilalanina, aminoácido reductor del sueño; la teanina presente en el té; las vitaminas C y B5; la yohimbina, una corteza vegetal que aumenta la energía cerebral y sexual, y deprenyl, una droga con prescripción médica.

En esta categoría entran algunas sustancias prohibidas con efectos secundarios dañinos. La más consumida es la cocaína, que incrementa al instante la energía mental y reduce la fatiga, y las anfetaminas, con el mismo efecto de la cocaína pero más duradero. Otras drogas poderosas sin los efectos indeseables de los primeros son el metilfenidato para tratar el déficit de atención en los niños, y el modafinil, creada para aumentar el estado de alerta en los soldados del ejército de los Estados Unidos.

Es conocido que la depresión afecta los procesos de pensamiento, concentración y disminuye drásticamente los neurotransmisores. La ansiedad, el miedo y la culpabilidad producen un desequilibrio importante en la producción de la serotonina, también conocida como la hormona de la felicidad. Esta sustancia mejora el humor, induce a la motivación, combate la apatía y promueve el sueño relajado.

Entre los nootrópicos que más afectan la depresión y el humor están la ashwagandha, conocida como el ginseng indio, reductor de la ansiedad; el inositol y el ácido nicotínico, vitaminas del grupo B que bajan el estrés; el toronjil, con el mismo efecto; la hierba de San Juan, antidepresivo; la creatina, que aumenta la energía del cerebro; y fármacos como la selegilina, la vasopresina, la sulbutiamina, la fluoxetina, el piritinol, entre otros.

Fármacos naturales para el cerebro

La naturaleza también tiene un arsenal de productos que mejoran la capacidad cognoscitiva y combaten el estrés y la fatiga mental. El café, estimulante del pensamiento; el romero, que mejora la memoria; el aceite de pescado; las lentejas, ricas en lecitina; la teofilina del té o las semillas de girasol y ajonjolí, que afinan el intelecto.

Las nueces y otros frutos secos como las almendras, el maní y la macadamia son particularmente indicados para las personas que requieren un mayor aporte de nutrientes para el cerebro, estar más alertas y aumentar la concentración, como los estudiantes y los escritores. En Alemania es muy conocida una receta de desayuno que mezcla varias nueces con fruta y es considerada popularmente como la ‘anfetamina natural’.

Los especialistas en nutrición afirman que para llevar una dieta sana para el intelecto se deben consumir por lo menos estos alimentos con frecuencia: aceite de pescado, nueces, cebada, lentejas, pescado, aceites vegetales, huevos, semillas de girasol y ajonjolí, frutas y vegetales; todo complementado con el ejercicio cardiovascular, que aumenta la afluencia de oxígeno en el cerebro.