El planeta tiene claros indicios de estar en problemas, que con el tiempo van agravándose. La industria, la contaminación por desechos, el excesivo uso de recursos naturales, el gasto de agua, las pruebas atómicas y demás cosas que hacen las personas, contribuyen para que el planeta poco a poco esté destruyéndose.

La destrucción de la capa de ozono, los cambios bruscos de clima y las sequías son una preocupante pauta de que la Tierra necesita un saneamiento y que sus habitantes empiecen a tomar conciencia de que la Tierra es el único planeta disponible por ahora para la vida y que por ende hay que cuidarlo.

Actualmente la inteligencia humana permite crear nuevas alternativas que sustituyen las prácticas contaminantes, pero es deber de cada cual hacer su contribución, por muy pequeña que sea; ya que cualquier cosa que se haga será buena para el planeta.

Aquí se mostrarán dos maneras sencillas y más que nada caseras para contribuir con la ecología del planeta, que resultan muy económicas y convenientes en esta época.

Un panel solar casero

Tal vez suene poco creíble la idea de capturar la energía solar con unos cuantos materiales baratos, pero gracias al ingenio humano esto es posible.

Si bien es cierto este panel no hará que se dependa completamente del mismo, pero puede ahorrar un poco de energía de la que se paga por calentar agua.

Las ventajas de dicho panel es que es gratuito, no requiere mantenimiento y se puede intentar las veces que sean necesarias. Solo hay que probar para obtener buenos resultados.

Los materias que se necesitan son una caja de cartón grueso, papel aluminio, una botella plástica de dos litros, papel celofán y pintura negra.

  • Pintar la botella totalmente limpia y seca con la pintura negra
  • Colocar en el cartón dos paredes oblicuos y el espacio que quede entre ellos debe ser del mismo ancho de la base de la botella.
  • Forrar todo el interior de la caja con el papel aluminio. Se lo puede pegar con cinta
  • Llenar la botella hasta las tres cuartas partes y comprimirla de tal forma que el agua llegue al tope
  • Tapar la botella, colocarla en la caja y cubrir toda la caja con el papel celofán
  • Colocar la caja en dirección norte con una inclinación de 45°
El agua se calentará para poder hacer cualquier uso de la misma en un tiempo aproximado de 2 a 5 horas.

Aprovechar las aguas lluvias

Si bien es cierto hay un alto porcentaje de desperdicio de agua potable, ya sea para regadíos, para lavar los autos, para limpiar ciertas áreas y para un montón de cosas ajenas al consumo humano.

El agua de las lluvias es tan pura como el agua que es purificada mediante esos procesos, puesto que a temperaturas tan bajas los microorganismos no pueden sobrevivir. Entonces si el agua de lluvia es tan pura, tan abundante y gratuita ¿Por qué no utilizarla?

Hay una forma muy sencilla, económica y cómoda de recolectar el agua de lluvia, sin necesidad de hacer mucho esfuerzo.

Lo único que se necesita es un tubo largo y grueso y un tubo más fino y flexible (también largo) y mucho alambre.

Hay que buscar la ubicación precisa, cerca de una cisterna, cerca de algún tanque o lugar de almacenamiento de agua. También es necesario que el techo de la casa no sea plano, sino oblicuo.

Hay que cortar por la mitad el tubo grueso de forma horizontal, para que quede como una especie de canaleta que cubra el largo del techo, colocarlo en el filo del techo y sostenerlo con el alambre para que quede fijo.

El tubo fino hay que colocarlo a partir de la última cuarta parte del tubo grueso, encima del mismo y dirigirlo hacia la fuente recolectora de agua.

Para aprovechar el máximo del agua de lluvia se puede fabricar una especie de canalón de metal (en lugar del tubo fino), de tal manera que dirija el agua hacia la fuente para reservarla.

Se podrá recolectar el agua que sea necesaria, para hacer esas actividades que requieren mayor gasto de la misma.

Solo es cuestión de proponerse ayudar al planeta y hacer una pequeña contribución; así se podrá ser ejemplo a seguir de los demás.

No estaría de más adecuar paneles solares en el hogar para sustituir la energía pagada, por energía gratuita y no contaminante.