Además les une la misma calle: Carlos Latre en la Calle de Alcalá y Tricicle en su prolongación, la Gran Vía: una arteria emblemática en este Madrid alocado y lisonjero, donde multitud de culturas propias y ajenas conviven por lo general fraternalmente. Una gran ciudad que es, a la vez, y cosa insólita en Europa, ciudad pequeña, aldea superpoblada, corazón de barrio en el que todavía los vecinos comparten aventuras, dramas y sonrisas, recorridas aún por el ambiente risueño de la modesta corrala: "Si un problema tiene solución, pues a resolverlo. Si no la tiene, pues a qué preocuparse".

Un pequeño vehículo a pedal que triunfa por el mundo

En este ambiente, unos catalanes ya universales, como son los integrantes de Tricicle, llevan 32 años llenando teatros con un humor gestual del que fueron pioneros. Hoy ya hay excelentes herederos (como Yllana y sus valiosos discípulos), y ellos mismos se han diversificado como productores, autores y directores de otros espectáculos, a tal punto que han sabido crear sus admirables clónicos.

Los clónicos son Tricicle sin Tricicle pero con mucho Tricicle: Clownic, Compañía que tras 14 años representando fielmente los espectáculos del célebre trío, dentro y fuera de España, ahora crea su propio show: Ticket, sensacional homenaje al mundo del espectáculo interpretado por Edu Méndez, Xevi Casals y Gerard Domenech.

Y mientras esperamos esta producción, que aún no ha arribado a la capital del reino, podemos disfrutar olímpicamente de estos Bits cargados de excelentes gags... y al final el premio de estrechar las manos de sus creadores absolutos: Joan Gràcia, Paco Mir y Carles Sans.

Cosas de Bits, Cosas de Tricicle

Aunque este sea "posiblemente" el último gran show, hay Bits para rato: cada gira de la Compañía dura más de cuatro años y cuenta con un millón de espectadores fieles. Así que, quién sabe si no llegará después una insólita energía para estos grandes maestros del humor y nos sorprenderán con una nueva antología... No quieren eternizarse en los escenarios pero a todos nos gustaría "eternizarnos" a su lado.

Es este su octavo espectáculo, y sus encadenados de secuencias desternillantes tienen en común estas unidades mínimas de información binaria que viven en los ordenadores y se transmiten por todo el planeta a través de internet, lo que permite navegar a toda velocidad por mundos con lod que jamás habíamos imaginado tener contacto.

Así las cosas, Joan, Paco y Carles se convierten en Bits, y a golpe de ratón "saltan de sketch, de tema, de decorado, de personajes, de gafas, de sexo e incluso recuperan personajes ya legendarios como para hacerse autohomenajes siempre bien recibidos por el público". Una sucesión de sorpresas infatigables en el arte de quienes aportaron imaginación y diversión desde 1982 con Manicomic, Exit, Slastic, Terrrrific, Entretres, Sit, Garrick, y aquella sensacional recopilación de gags, Tricicle 20, de 1999.

Carlos Latre: esperado regreso

Este show titulado como modelo de pésimo inglés Made in Spain: Yes, We Spain is different (Sí, nosotros España es diferente), ya fue un exitazo en Madrid a comienzos de año, de lo que dejé constancia en estas mismas páginas con evidente entusiasmo. Una creación asombrosa, no sólo en la capacidad extraordinaria del imitador, sino en la propia estructura teatral de una comedia completa en la piel y el corazón de un solo actor.

Sin duda fue la revelación del año. Muchos se quedaron sin verla entonces, agotadas a diario las entradas. Ahora vuelve actualizada: en pocos meses la realidad nacional, política y cultura se ha ido deteriorando y a la vez facilitando material paródico en un esperpento incesante que este joven maestro del humor desarrolla muy bien acompañado por gente de teatro en el guión, la dirección y la producción: David Lillo, Aran Zulaika, Jordi Casanovas, Núria Garcés, Yolanda Marcos y el coreógrafo Francisco Lloberas, con Latre, claro está, participando en todo, arriba y abajo del escenario.

Con nada menos que 100 personajes en escena ha llenado teatros durante 9 meses de gira, en 20 ciudades, superando los cien mil espectadores: un show trepidante de creciente interés en el que la velocidad con que un solo actor incorpora voces y gestos de personalidades públicas ha logrado que muchos espectadores intenten volver a verle. He aquí un breve ejemplo de este Yes, We Spain is different.

Tricicle, en el Compac Gran Vía. Carlos Latre en el Nuevo Teatro Alcalá: espectáculos creativos, inteligentes e interesantes en los que la capacidad de reírnos de nosotros mismos ayuda mucho a recuperar el optimismo perdido o afianzar el de toda la vida...