El sueño es ­un estado recurrente e ineludible al que se exponen los individuos diariamente. Incluso en casos extraordinarios, en los que las demandas cotidianas se tornan excesivas e impiden que una persona concilie el sueño, este aparecerá en episodios ulteriores de forma más prolongada, evidenciando así una especie de compensación.

Importancia de soñar

A pesar de que es clara su importancia en la vida de quienes lo poseen (algunos estudios han demostrado que al privar de sueño a roedores por tiempo indefinido estos mueren), las implicaciones, objetivos y repercusiones del soñar no parecen ser del todo claros. La suposición convencional del propósito del sueño es la que sustenta que su principal función es la de proporcionar descanso al cuerpo, y aunque esto es verdad hasta cierto punto (no del todo pues las funciones autonómicas y cerebrales permanecen activas), no existe un sentido real del por qué, con el abastecimiento necesario de fuentes energéticas, el cuerpo tuviera que descansar; es más, desde una perspectiva evolucionista, incluso parecería una conducta mal-adaptativa el tener que inmovilizarse por periodos de tiempo tan prolongados, quedando indefensos ante latentes depredadores.

Se han encontrado algunas correlaciones entre la calidad del sueño y el desempeño de algunas funciones; por ejemplo, se ha visto que a menor cantidad de horas empleadas para dormir, hay un mayor deterioro en la capacidad de atención que se tendrá en la vigilia inmediatamente posterior. Las funciones autonómicas y vegetativas, tales como la regulación de la temperatura corporal y la señalización de hambre y saciedad, se perjudican sumamente después de una noche de desvelo.

Aprendiendo-soñando

Ya que el tener un sueño pobre pareciera generar solo perjuicios, es de suponer que lo contrario, es decir, tener periodos de sueño prolongados, acarrearía consigo beneficios de algún tipo. Se observó que, durante cierto periodo del año escolar, estudiantes universitarios mostraban un incremento en las apariciones de la fase de sueño conocida como REM (rapid eyes movement; la cual es sede de las ensoñaciones). Al examinar las actividades realizadas durante este periodo, los investigadores se percataron de que coincidía con la aplicación de exámenes parciales. La pregunta que surgió en este momento fue: ¿qué hábitos cambian sustancialmente entre los estudiantes en este periodo? La respuesta fue obvia: los estudiantes estudian más arduamente.

Pareciera ser que una de las funciones del sueño, por lo menos del tipo REM, es la de la consolidación del aprendizaje adquirido durante el día. El profesor Madore, de la Universidad de Laurentian en Canadá, comprobó que el desempeño de roedores en la resolución de un laberinto, al que previamente habían sido expuestos, era profundamente deficiente cuando a los sujetos se les privaba de sueño REM; esto no ocurrió con sujetos a quienes se les permitió el sueño plácidamente, denotando así un deterioro en el aprendizaje en ausencia de una fase de sueño específica.

Fisiología del dormir

El hipotálamo es la principal estructura cerebral que se encarga de la modulación de ciclo sueño vigilia. Patologías tales como la narcolepsia son el resultado de una deficiencia de la actividad de neuronas orexinérgicas (aquellas que liberan al neuropéptido orexina) localizadas en el hipotálamo lateral. La liberación de este péptido controla el mantenimiento de la vigilia; ciertos experimentos han demostrado que la privación de sueño altera su liberación. Por otro lado, el papel de las orexinas no se ha visto circunscrito al sostenimiento de la vigilia; se sabe también que la elevación de sus niveles propicia la aparición de la señal de hambre. Comer y dormir son conductas excluyentes, es lógico pensar entonces que nuestro cerebro fue moldeado evolutivamente para tener un sistema cuya activación produjera la aparición de señales “armónicas” con lo que respecta al comportamiento.

De forma importante, se ha demostrado que las orexinas son imprescindibles para que cierto tipo de condicionamiento clásico tenga lugar. Esto fue demostrado en el 2010 en la Universidad de Ontario por el grupo de investigación anatómica dirigido por el Dr. Coolen, quienes lesionaron neuronas orexinérgicas a ratas y evaluaron un condicionamiento a copular de preferencia de lugar. Coolen observó que las ratas lesionadas eran capaces de llevar a cabo conducta sexual, pero no recordaban el lugar en donde lo habían realizado.

Conclusión

El pasar un tercio de nuestras vidas en un estado de reposo podría parecer improductivo, sin embargo, muy probablemente sin este nuestras vidas, concebidas como las experiencias y los recuerdos que las sustentan, serían tan efímeras como la propia realidad y sus momentos.