Si estás harto de relaciones amorosas que se rompen, o no sabes por qué siempre eliges a mujeres u hombres inapropiados, puede que no estés buscando en el sitio adecuado, o que simplemente no sepas cómo encontrar a la pareja ideal.
Porque la actitud de “siempre se puede ceder” a la larga genera muchas insatisfacciones que suelen amargar la vida cuando el que cede siempre es el mismo. Y es que una pareja debe ser lo más parecido al ying y el yang, es decir al equilibrio, porque cambiar a la otra persona ni será fácil para nosotros (no nos engañemos), ni será justo para el otro (no lo engañemos).
En este artículo te damos sencillos consejos sobre sexo, ocio y conciliación familiar a llevar a cabo antes de volver a equivocarte, para que te resulte más fácil ser feliz en compañía.
Buscar el novio o la novia en el lugar apropiado, diferente para cada persona
Si no te gusta beber y te entra el sueño a las once de la noche, el lugar menos apropiado para buscar a tu compañero de vida es una discoteca, ya que lo lógico es que a todo el que te presenten en ella como poco le guste la marcha, y no coincidáis en los horarios.
En el otro extremo, si crees que la mayoría de la gente hoy en día es superficial y egoísta, deberías colaborar en una ONG solidaria, o al menos dedicar tus vacaciones a trabajar con una de ellas, ya que lo más probable es que tus compañeros en dicha labor sean gente generosa y preocupada por los demás.
Igualmente, si eres una persona de creencias religiosas que no concibe casarse por lo civil ni educar a sus hijos en el ateísmo, te resultará mucho más fácil encontrar a alguien similar en una actividad parroquial que entre compañeros de universidad pro abortistas, por ejemplo.
Y si llevas tanto tiempo buscando que ya ni sales porque crees que esa persona no existe, puede que tu mejor inversión económica sea una agencia matrimonial seria --ya existen hasta para feos-, en la que hagan una criba previa por ti. Dado que la otra persona buscará lo mismo que tú, si en la primera cita no coincidís no tendréis que volver a veros y a nadie le parecerá mal.
El sexo, maravilloso o desastroso, si la disposición de la pareja sentimental no es la misma
En una pareja no debe presuponerse que la otra persona tiene las mismas necesidades sexuales que uno, y mucho menos partir del tópico de que el hombre siempre tiene ganas y a la mujer siempre le duele la cabeza. Por eso es tan importante obtener información previa del otro en este aspecto.
Y es que las respuestas pueden sorprender, por ejemplo, a quien se considera muy activo: “yo, cuatro veces a la semana”, si su posible pareja contesta: “pues yo todos los días mañana y noche”.
Porque oír una contestación que no agrade siempre será mejor que descubrir, al cabo de los años, que lo que a uno le parece poquísimo: “es que ya solo lo hacemos dos veces por semana”, a nuestro compañero le resulta excesivo: “pues la verdad es a mi siempre me ha bastado con una vez al mes".
Y es que la anterior situación supondrá que alguno habrá sufrido durante toda la convivencia -el que haya cedido o el que haya renunciado-, sin que el otro haya valorado su esfuerzo, que ni conocía.
La casa, lugar de conflictos para la mayoría de los matrimonios o de los que conviven
Si partimos de que en la mayoría de las parejas jóvenes actuales ambos trabajan fuera y ¡ojo! ambos pagan la hipoteca, las labores domésticas, es decir aquellas a realizar cuando ambos llegan agotados del curro, suelen ser fuente de conflictos.
Porque si en el noviazgo uno de los dos pasa, y dicho trabajo tiene visos de convertirse en responsabilidad exclusiva del otro, este último deberá preguntarse si soportará semejante carga para el resto de su vida.
Por eso debemos observar a la persona con la que queramos convivir, ya que si es exageradamente ordenada, y a nosotros nos horroriza perder el tiempo recogiendo, será muy difícil compatibilizar ambas posturas en un futuro.
¿La solución? realizar una lista con todas las tareas caseras y pactarlas por preferencias: “yo cocino y tu recoges la cocina, que a mi no me gusta” o bien: “tu pones lavadoras y yo las tiendo porque no tengo vértigo".
El ocio entre los enamorados, o en parejas de hecho, fuente de unión o de separación
La convivencia entre forofos del fútbol que vayan todos los domingos al estadio y parejas que no soporten ni ver un partido en televisión, en principio será muy complicada.
Por eso, antes de continuar con una relación de ese tipo, deberemos pensar seriamente, en el primer caso, si queremos compartir nuestra vida con alguien que no tolera nuestra pasión, y en el segundo, si estamos dispuestos a disfrutar de esa persona solamente el escaso tiempo que le deje el balón.
Lo mismo se puede decir del que le encanta viajar, pero no lo hace nunca porque a su pareja no le gusta, o de los que uno es casero y el otro no puede vivir sin sus amigos, como explica online Aleida Henz en Revista Dominical (14-2-2010) sobre daños colaterales de la pareja.
Porque para que relaciones sentimentales tan “diferentes” funcionen resulta indispensable que ambos estén dispuestos a pactar, si lo que pretenden es ser -ambos- felices: “hoy vamos a la película que a mi me gusta y el próximo día eliges tú”.
Y si todo esto te parece difícil, no olvides que tu alma gemela te está esperando a la vuelta de la esquina, y que el que busca... encuentra.
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Para leer: “Convivir...”, de Rojas Marcos, Luis. Editorial Aguilar 2008.
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