El nombre de "vitaminas" se debe a un investigador polaco, quien en 1921 creyó que contenían una amina única (sustancia química especial) y que eran indispensables para la vida.

Estudios posteriores revelaron que hay muchas vitaminas, y que todas ellas constituyen principios alimenticios; es decir, sustancias que forman parte del organismo y que, al faltar, producen una enfermedad por carencia.

A través del siguiente artículo, conoce más sobre estas aliadas indispensables de la salud.

Un requerimiento diario

Las vitaminas son fundamentales para el desarrollo de una persona desde la infancia hasta la edad adulta. Existe un requerimiento diario o cantidad de vitaminas que se debe consumir todos los días para mantener el equilibrio dentro del organismo.

Es importante destacar que esa cantidad necesaria de vitaminas es muy pequeña y que normalmente se cubre con la ingestión de una dieta equilibrada. Es por eso que solamente el médico puede determinar cuándo es necesario agregar un aporte suplementario de vitaminas. Porque si bien su carencia puede traer (y de hecho trae) diversos trastornos, en algunos casos el exceso de vitaminas también puede ser perjudicial.

Cabe recordar también que las vitaminas que no son utilizadas por el organismo se eliminan; por lo tanto, agregar vitaminas a un organismo que no las necesita es malgastar inútilmente el dinero sin obtener absolutamente ningún beneficio.

Alimentos y vitaminas

  • Vitamina A: Se encuentra presente en la leche materna y de vaca, en los derivados de la leche (crema, manteca o mantequilla, queso, yogur), en las bananas, en los huevos y el hígado. Hay también cantidades importantes de vitamina A en el aceite de hígado de bacalao. La carencia de vitamina A produce lesiones epiteliales y falta de visión nocturna. Su exceso se traduce en náuseas, vómitos, somnolencia y lesiones cutáneas.
  • Complejo B: Bajo esta denominación se agrupan las vitaminas B1, B2, B6, B12 y otras. Se encuentran presentes en la carne, los huevos, las frutas, las verduras, los cereales y la leche. Según el tipo de vitamina del complejo B que falte se producirán lesiones en la piel, cansancio general, lesiones bucales, diarreas, vómitos, anemia, etc.
  • Vitamina C: Se encuentra fundamentalmente en las frutas cítricas (naranja y pomelo). Su carencia produce serios trastornos: pérdida del apetito, irritabilidad, dolores, alteraciones gastrointestinales o hemorragias.
  • Vitamina D: Se halla en la manteca y la yema de huevo. Su déficit produce raquitismo. El exceso se manifiesta con pérdida de apetito, náuseas, vómitos, dolor de cabeza o debilidad muscular.
  • Vitamina K: Se encuentra en el pescado, la espinaca, la zanahoria y el tomate. Su falta favorece las hemorragias.
Como vemos, una dieta bien equilibrada, que contenga leche y sus derivados, huevos, carne, pescado, legumbres, vegetales y frutas, cumple ampliamente con los requerimientos vitamínicos del organismo.

Déficit vitamínico

Son varios los casos que pueden producir un déficit vitamínico:

  • Cuando por algún motivo, voluntario o involuntario (dietas especiales, intolerancia a ciertos alimentos, alergia alimentaria, desórdenes, etc.), la dieta se modifica de manera tal que por largos periodos no se consume un cierto tipo de alimento.
  • En ciertas enfermedades que pueden alterar la absorción de vitaminas.
  • En casos especiales en que se requiere un mayor aporte. El mismo, sólo puede ser prescrito por el médico.
Es preciso no vivir obsesionados por las vitaminas. No son la panacea universal ni ese remedio mágico que cura todos los males. Son un elemento muy importante para la salud, y la mejor manera de obtenerlo es a través de una alimentación sana, rica y variada.