El dolor de diente o de muela puede deberse a distintas causas, distinguiendo entre ellas las que pertenecen a procesos infecciosos y las que se encuadran dentro un proceso inflamatorio. Los fármacos que deben emplearse en cada caso, cuando sea necesario hacerlo, son distintos; analgésicos para la inflamación y antibióticos para la infección. Uno de los problemas de automedicarse es que, en ocasiones, al desconocer el origen del dolor de muelas no hacemos lo correcto. Por ejemplo, tomar antibióticos cuando se trata de una inflamación no sirve absolutamente para nada.

Una de las causas más comunes del dolor de muelas son las caries dentales. Estas pueden estar causadas por una higiene deficiente, aunque también hay que tener en cuenta el factor hereditario. Otras veces el dolor de muelas puede estar ocasionado o tener su origen en otra parte del cuerpo. En este sentido es bastante común el dolor de oído que acaba repercutiendo en dolor de muela. Esta situación se denomina dolor referido o irradiado.

Dolor de muela sin medicación

El dolor de muelas, sin duda, es uno de los dolores más molestos y para el que buscamos el remedio que sea, pero no siempre es necesario ni efectivo.

Cuando los síntomas que percibimos son un dolor breve, aunque intenso, y está relacionado por ejemplo con la ingestión de un líquido frío, la medicación es innecesaria. Las causas pueden ser una caries profunda o la exposición del cuello dentario. Otra posibilidad en la que no se requieren fármacos es aquella donde sentimos dolor al comer. En este caso puede deberse a una caries o a la exposición del nervio. La solución es acudir al dentista para corregir el problema. A veces, más que hablar de dolor intenso, hay una molestia constante cuya causa es la inflamación de la encía. Tampoco en este caso es eficaz ninguna medicación, sino la utilización de hilo dental y cepillado aunque la encía sangre.

Inflamación causada por dolor de muelas

La inflamación puede deberse también a distintas causas, como el dolor persistente antes los estímulos del frío o el calor. También cuando el dolor es espontáneo pero aumenta con el frío o con el calor, aunque en algunos casos, con el calor, puede ser de origen infeccioso. Otra de las características de la inflamación son las punzadas o latidos dolorosos que se incrementan al acostarse. En este caso, además de los medicamentos, se logra alivio con lo frío y tratando de dormir con la cabeza más elevada.

Para las inflamaciones lo indicado son los analgésicos, pero no todos sirven por igual. El paracetamol, por ejemplo, podemos descartarlo, lo mismo que el diclofenaco. Los más efectivos suelen ser el ibuprofeno o el ketorolac. Lo aconsejable es tomarlos solo cuando aparezca el dolor, en vez de tomarlos por "si acaso".

Infección causada por dolor de muelas

La sintomatología asociada a una infección a veces resulta muy evidente. Cuando hay hinchazón en la cara o la encía se trata, sin duda, de un proceso infeccioso. Lo mismo sucede cuando aparece una fístula que, por lo general, se forma en la encía del diente que nos duele. Cuando sentimos un dolor intenso al presionar sobre el diente afectado y se mueve un poco, también debemos pensar en una infección.

La amoxicilina más ácido clavulánico es el antibiótico que suele prescribirse para tratarse las infecciones ocasionadas por dolor de muela. La amoxicilina –una versión modificada de la penicilina, también utilizada en estos casos– se desarrolló, precisamente, para combatir la resistencia de ciertas bacterias a la penicilina. Otro antibiótico que se utiliza en ocasiones es la clindamicina, aunque por sus efectos secundarios solo es recomendable cuando hay resistencia a la amoxicilina y la penicilina. Además de los citados, también pueden emplearse antibióticos como el metronidazol en algunos casos de periodontitis o absceso periapical, o la azitromicina cuando haya una pericoronaritis. En cualquier caso siempre será el especialista quien prescriba los medicamentos opotunos y señale el tratamiento más indicado en cada caso.

Remedios populares para aliviar el dolor de muelas

Hay que señalar que estos remedios tienen sus defensores pero también sus detractores y que la eficacia de los mismos no puede decirse que esté fuera de toda duda. A veces, el efecto placebo tiene mucho que ver con algunos de los remedios caseros:

  • Situar una pequeña cantidad de esencia de clavo sobre la muela afectada.
  • Efectuar un enjuague bucal con una infusión de saúco mezclada con una pizca de sal y un tercio de una taza de vino.
  • Masticar hojas de perejil fresco.
  • Colocar en la muela afectada un pedazo crudo de cebolla y apretarlo con cuidado para que suelte el jugo.
  • Ponerse un algodón previamente humedecido con agua y leche de higuera.
  • Colocar sobre la muela afectada una bolsita húmeda de té verde.
Existen muchos más remedios caseros de mayor o menor eficacia, incluso contraproducentes, en algunos casos, por eso lo más recomendable siempre es acudir al especialista para conocer la causa y, en consecuencia, aplicar el remedio más efectivo.

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