Cualquier persona que sufra alguna patología articular, ósea e incluso de la piel (artrosis, artritis, alguna vieja fractura, cicatrices) habrá experimentado los efectos que ejerce el clima, sobre todo los días de humedad, en su propio cuerpo.

Mito o verdad

Para el doctor Cesáreo Rodríguez, el dolor que se experimenta los días fríos o húmedos responde, en realidad, a la baja presión que suele acompañar ese aumento de humedad, y no a la humedad en sí.

La presión atmosférica es el peso que genera la columna de aire en cualquier punto de la atmósfera. Cambia con las demás variables climáticas, por ejemplo, disminuye con la altura y es inversamente proporcional a la humedad, esto significa que cuanto menor sea la presión, mayor humedad habrá en el ambiente. Por eso, las personas relacionan su mayor dolor con la humedad, aunque lo que realmente causa dicho estado de molestia, es la presión.

A diferencia del tórax y del abdomen, que tienen presiones propias, el resto del cuerpo mantiene la misma presión que el ambiente y responde a ella adaptándose constantemente. Los días en los que se observa baja presión, los tejidos se hinchan en respuesta a este descenso, y por eso duelen.

Pruebas científicas

Algunas investigaciones científicas apoyan esta teoría. En el estudio realizado por Bioibérica Farma en el Instituto Poal de Reumatología de Barcelona sobre pacientes con artrosis. Allí, se expuso a 80 pacientes a variables climáticas como la temperatura, la humedad y la presión atmosférica, y se llegó a la conclusión que la condición de baja presión atmosférica era el motivo por el cual aumentaba el dolor articular.

Remedios caseros contra el dolor articular

Algunas personas recomiendan frío, otras calor. Pero lo mejor es probar diferentes técnicas y averiguar con cuál responde mejor el cuerpo.

Las más conocidas son:

  • Empapar un pañuelo o trapo con vinagre de alcohol y envolver la articulación. Arriba, colocar hielo. Se puede guardar el vinagre en heladera para que ya esté fresco. Dejar sobre la zona durante 10 minutos.
  • Hacer masajes sobre la articulación dolorida con una mezcla de aloe, alcohol y una aspirina disuelta.
  • Mover la articulación varias veces, de forma rápida y constante, evitando permanecer mucho tiempo en una misma posición de manera estática.
  • Intercalar 10 minutos de calor, con 7 minutos de frío. Hacer varios ciclos seguidos.
  • Aplicar compresas de hojas de laurel (dejar hervir varias hojas de laurel y envolver la articulación con un paño mojado en ese líquido).

Dieta Anti-dolor

Es posible influenciar positivamente, o no, el cuerpo, según sea la manera de alimentarlo:

  • Los alimentos recomendados para incluir en la dieta son: limón, pomelo, jengibre, aceite de hígado de bacalao, té verde y gelatina.
  • Algunos alimentos que conviene evitar son aquellos con grandes cantidades de proteínas, como carnes, huevos, leche, queso y legumbres.

No todo es magia

El clima afecta directamente, no sólo el estado general de las articulaciones, sino que también influye indirectamente en el humor. Muchas personas se sienten más tristes y vulnerables los días de lluvia, volviéndolas más sensibles a sus molestias.

Pero más allá de todos los consejos que se pueden escuchar, existen algunas pautas básicas: mantener un peso saludable, hacer actividad física y aumentar el consumo de frutas y verduras favorece notablemente el estado de salud general.

Para que la próxima vez que llueva no sea tarde y podamos recibir ese día con una sonrisa, hay que empezar hoy.

¡Adelante!

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