Al menos según la Iglesia Católica, un dogma es una verdad revelada propuesta para ser creída. Es decir, no es una obligación de las personas que no adhieren a los temas religiosos sino una adhesión de fe del creyente en este caso de Jesucristo y el catolicismo, partiendo de las fuentes que han sido consideradas como canónicas y de las reflexiones magisteriales.

El británico Stephen Hawking no es un hombre de fe, pero últimamente en sus formas concluyentes de expresarse lanza sentencias no científicas para hablar de lo no científico lo que resulta algo impropio y que es materia de la teología o si se quiere al menos de un discurso filosófico.

Cuando se dice "Dios existe" y es propuesto como lo hace la Iglesia, el acto que realiza la razón es un acto libre, no puede hacerse jamás de la coacción por parte de nadie y mucho más absurdo sería realizarlo en el interior de uno mismo. Hawking dice que es el miedo de los seres humanos a la muerte lo que los lleva a "crear" paraísos, cuestión que llama la atención si la ley científica no salta a la vista, cuando la razón es el único medio de confianza y él mismo profesa esa forma de buscar la verdad.

Estudios serios y revistas de peluquerías

El seguimiento a lo que dicen las revistas seudocientíficas o podríamos denominarlas "científicas-rosas" (que toda persona se puede encontrar en las salas de espera o en las peluquerías, por ejemplo), hace que se tomen sentencias dichas al vuelo de científicos serios, que se hagan tradición de boca en boca y que terminen en una verdad no comprobada, lo cual decantaría en fe científica y tal vez en una mentira divulgada sin intenciones.

En medio de la conversación cotidiana: "Hawking dijo tal o cual", hace poco insistió en que "Dios no existe", y que "la idea del paraíso y de la vida después de la muerte es un cuento de hadas de gente que le tiene miedo a la muerte", pero a ciencia cierta, nunca mejor dicho, no tiene pruebas de esta afirmación. Por el contrario, cuando Jesús habla del Reino de Dios, según el contexto de las escrituras y la historia de la cultura, lo hace en un ámbito hostil a esas creencias por lo tanto no las define con el viento a favor sino todo lo contrario, y a esto se le añade que sus seguidores y discípulos son traidores y perjuros por lo menos data de que este mensaje milenario no es patente que haya sido escrito con tendencias que les haga buena propaganda, lo que deja la pregunta de por qué aún su verdad prosperó con más fuerza sobre la existencia de una vida post mortem.

Se suma también a esto que mucha gente atea o agnóstica afirma no tener miedo a la muerte con lo cual la sentencia de Hawking se podría considerar un tanto sesgada y subjetiva.

Sólo el cerebro

Cuando se considera que sólo el cerebro cuando deja de funcionar se acaba todo como lo ha dicho este prestigioso británico, el científico se acerca a cuestiones meramente médicas y no astrofísicas que es su campo de privilegio. El cerebro según el estudio ontológico no define lo que soy, es un instrumento de mi ser, importante sin duda, como lo es el corazón, como lo sería para un buscador de lo no parcial, todo el ser. El ser en su totalidad y la existencia de un posible ser supremo inteligente, puede agregar al cerebro en compañía de la reflexión teorías en todo caso y el ejercicio filosófico como actos del mismo, pero con un vacío de pruebas ante quien observa "el apagón" de un organismo.

La fe en un ser inteligente más allá del ser humano, a quien muchos credos llaman: Dios, procede de la inteligencia humana asentada en una condición limitada y mortal, con lo cual nadie puede decir que la fe es la claridad total, sino que como han afirmado aquellos a los que tantos tienen como iluminados (los grandes místicos) se conduce en la oscuridad. Con este criterio se podría afirmar que la fe científica tampoco se conduce en la absolutez, sino que camina paso a paso como la misma teología o el mismo desarrollo de los dogmas cristianos como reflexión teológica.

Por último, afirma que "Dios no es necesario para explicar el origen del universo", y ni que así lo fuera. según el mensaje al menos de las tres grandes religiones llamadas "del libro" no hace referencia a intenciones explicativas de ello, sino de cuestiones que atañen a lo que se denomina alma, espíritu y vida sobrenatural. Dios, según la teología en general no tiene intenciones de explicar más que una cosa, la trascendencia del ser humano y la salvación espiritual de su condición espiritual.