Años atrás, las faltas de ortografía eran sinónimo de poco estudio, ignorancia o falta de educación. En la actualidad, los textos se ven invadidos por gran cantidad de errores que antes eran impensables y conforme pasa el tiempo, la gente deja de asombrarse. ¿La causa? El desinterés por corregirlo que ha creado un efecto bola de nieve, el cual ha sobrepasado el esfuerzo por mantener un español libre de errores.

Mensajería instantánea y redes sociales, cómplices de la mala escritura

La mensajería instantánea ha sido clave para la comunicación humana, su propósito es ser tan instantáneo como hablar de frente con la otra persona, pero el teclear hace que esta función sea difícil de conseguir, y en el afán de hacerlo un medio más personal, se comenzó a simplificar las palabras sacrificando la escritura, insertar íconos, dar sentido a las palabras añadiendo más letras de las necesarias. Todas estas características han sido parte de la distorsión del idioma.

Las redes sociales también se han convertido en cómplices de este fenómeno, ya que el usuario pretende sentirse en confianza, conversar coloquialmente, sin críticas ni en el tema ni en los modos. Sin embargo, el uso de estas herramientas es tan masivo que las expresiones se quedan con el usuario, incluyendo sus vicios de escritura. Muchos ni siquiera lo consideran un vicio, lo hacen intencionalmente, escriben con “k” o con “z” para sobresalir de los demás y darle un toque personal y divertido.

Consecuencias al aprender el español

Se pudiera pensar que la ortografía no es requisito indispensable en Internet, sobre todo si la finalidad es puramente personal. En el caso, de los estudiantes, no obstante, es una influencia impactante debido al tiempo dedicado a estas actividades creadoras de vicios de escritura que le dificultarán aprender correctamente su propia lengua.

Estos vicios son reflejados en las tareas escolares, en los que se encuentran desde los errores más comunes hasta los más inusuales e increíbles; los maestros han estado luchando en los últimos años con una generación a la que no le importa cómo se escriba, siempre y cuando, se entienda y se vea bonito. Mientras unos lo hacen por diversión, otros se confunden al ver múltiples formas de escribir una palabra, y algunos simplemente no les interesa saber la forma correcta, sólo lo escribe como se pronuncia.

Mundo real sin reglas ortográficas

Desafortunadamente, las fallas en la ortografía han permeado en todas las profesiones, incluyendo medios de comunicación como televisión y prensa, los cuales eran considerados como ejemplo de ortografía. Los errores van desde anuncios publicitarios, titulares, noticias, espectaculares, campañas políticas, bolsas de trabajo, cartas, comunicados de prensa, sólo por mencionar algunos.

No obstante, lo peor de la situación es que están egresando profesionistas que no distinguen entre lo correcto y los errores, no desarrollaron la táctica de “palabra extraña” que consiste en visualizar la palabra y si se ve rara, es porque está mal escrita. Tanto de manera como pública o privada hay gente que, por una falta ortográfica, está pagando consecuencias como en el caso de abogados, doctores o en registros civiles. Definitivamente, algunos medios de comunicación ya no son ejemplares de la escritura, y los profesionistas ya no creen exponer su credibilidad por unos “simples” errores ortográficos.

Errores ortográficos más comunes en el internet

Si bien nadie está exento a cometer errores, sobre todo en palabras desconocidas o extranjerismos, hay algunos que, desgraciadamente se han vuelto frecuentes en palabras comunes:

  • Confusión de letras: es muy común ver como las palabras cambian de significado al ser escrita erróneamente como tuvo y tubo, también hay faltas que sólo lastiman la vista como resivir o abia. Estas fallas son tan comunes al igual que espantosas y como pueden ser inofensivas, en ocasiones confunden al receptor del mensaje.
  • Uso de mayúsculas y minúsculas: en el internet, sobre todo en redes sociales, es frecuente observar el uso de mayúsculas y minúsculas indiscriminadamente, mezclándolas sin respetar las reglas, ya sea en nombres o en frases completas. Para muchos es una forma divertida de escribir e identificarse, para otros es un dolor de cabeza.
  • Reemplazo de letras: como una forma rápida de escribir se ha optado por sustituir letras como la “q” por la “k” para evitarse la “u” intermedia, aunque en ocasiones, es sólo por estilo como el reemplazo de la “s” por la “z”, incluso existen los errores sin intención como el cambio de la “h” por la “g”.
  • Sin acentos: lo más común es la falta de acentos, son nulos en la utilización del Internet, ya sea para búsquedas, nombres, mensajes o cualquier otra función, se ha suprimido su uso lo que ocasiona un lectura difícil o equivocada.

Opinión de García Márquez

Durante el Congreso de la Lengua Española en Zacatecas, México, en abril de 1997, el escritor colombiano Gabriel García Márquez dió el discurso llamado Botella al mar para el dios de las palabras en el cual incitaba a la simplificación del lenguaje, que se “jubilara la ortografía” señaló el escritor, pidiendo ya no hubiera reglas para la “g”, “j”,”h”, “b”,“v” y acentos.

Esta propuesta ocasionó revuelo en todo el mundo lingüístico, algunos calificándolo como una broma, otros como frívola, pero todos concordando en la idea de que la desaparición de la ortografía y sus reglas serían la muerte del español como consecuencia de la incomunicación y la creación de múltiples dialectos. García Márquez debió dar marcha atrás a sus declaraciones sugiriendo que él pidió sólo la simplificación y no la desaparición total de la ortografía.

Es cierto que los errores los comete cualquiera, pero la destrucción del español radica desde hace tiempo en el desinterés por la corrección, por dejar pasar los fallos. Si los jóvenes de ahora no están aprendiendo su idioma correctamente, ¿Cómo pensarán en aprender otros? El español es complejo pero es toda una fuente de riqueza lingüística que pocos idiomas poseen, no hay que dejar que desaparezca la hermosura de nuestra cultura por el afán de facilitar las cosas.