Se estima que la dislexia afecta a un 5% de los niños en edades comprendidas entre los 7 y los 9 años, siendo mucho más frecuente en los varones. En general se calcula que entre un 10% y un 15% de la población está afectada por este problema en mayor o menor medida. La causa hay que buscarla en ciertas alteraciones de las zonas cerebrales encargadas de controlar el lenguaje. Se trata de una afectación de origen genético que no está relacionada con la inteligencia.

La dislexia puede manifestar de forma muy diversa, dependiendo de la edad o la intensidad del trastorno, afectando, a su vez, áreas como el vocabulario, la memoria, el habla o la motricidad. Teniendo en cuenta que no se trata de un trastorno que se cure con el paso de los años, los padres o educadores deben acudir al pediatra ante las primeras sospechas, ya que un diagnóstico a tiempo será fundamental a la hora de abordar con éxito esta problemática.

Es interesante saber que muchos personajes relevantes, como Einstein, Churchill, Edison o Agatha Christie, entre muchos otros, padecieron este trastorno. En palabras de la escritora. "Siempre fui conocida como la retrasada de la familia. Era totalmente cierto. Lo sabía y lo acepté. La ortografía y la escritura siempre fueron muy difíciles para mí. Mis letras no tenían la más mínima originalidad. Escribía increíblemente mal, y sigo haciéndolo hasta la fecha".

Sintomas del niño disléxico

Siendo como es un trastorno relacionado con el aprendizaje, los síntomas de la dislexia van evolucionando a medida que el niño crece. Aunque en las etapas preescolares pueden verse indicios que nos hagan sospechar que el niño pueda ser disléxico, es entre los 6 y los 11 años cuando los síntomas ya resultan evidentes. Es destacable que el 40% de los disléxicos también padecen el trastorno de déficit de atención (TDAH).

Teniendo en cuenta que los síntomas que se detallan a continuación no se presentan en su totalidad, así como que la consignación de alguno de ellos no determina ineluctablemente la presencia del trastorno, podríamos destacar los siguientes entre los niños de 3 a 5 años:

  • Retraso en el habla y el vocabulario, así como dificultades para pronunciar las palabras.
  • Poca habilidad al correr y saltar.
  • Resistencia a las rutinas y a seguir instrucciones.
  • Falta de atención e impulsividad.
  • Escasa habilidad para memorizar números, colores o formas.
  • Poco control a la hora de manipular ciertos instrumentos.
  • Conducta problemática.
En los niños entre 6 y 11 años:

  • Inversión de letras, números y palabras.
  • Confundir el orden de las letras.
  • Dificultad para leer palabras ya aprendidas.
  • No diferenciar derecha de izquierda.
  • Escasa coordinación motora y propensión a los accidentes.
  • Pobre comprensión lectora.
  • Problemas temporales; no logra saber la hora, el día, el mes o el año.
  • Incapacidad para transcribir pensamientos u organizarlos.
En los niños de más de 12 años:

  • Problemas de concentración al leer o escribir.
  • Dificultad en la memoria inmediata.
  • La falta de comprensión le lleva a interpretar mal la información.
  • Dificultades organizativas, tanto de su espacio, materiales o pensamientos.
  • Incapacidad para planificar su tiempo.
  • Dificultad para adaptarse a nuevos ambientes.
  • Bloqueo emocional.

Tratamiento y ejercicios para la dislexia

Para efectuar un diagnóstico preciso conviene consultar tanto al pediatra como a otros profesionales, como por ejemplo a un psicopedagogo. Es importante señalar, no obstante, que no hay estudios que concluyan que una metodología concreta o un periodo de duración del tratamiento sean mejores que otros. Lo único en que hay coincidencia es en detectar lo antes posible el problema para obtener mejores resultados con el tratamiento.

Entre las estrategias y actividades de apoyo es importante hacer del hogar un lugar tranquilo y alentador, incentivando al menor en otras actividades en las que destaque. Hay que evitar culpabilizarlo y que se sienta querido y aceptado. Entre las estrategias de aprendizaje más directas es importante prestarle ayuda en sus deberes, utilizar marcas de color para libros u otras pertenencias, favorecer sus aptitudes y escucharlo. Reunirse con padres con el mismo problema también es de gran ayuda a la hora de implementar nuevas ideas o estrategias.

Test sobre dislexia

Existen distintos test para evaluar el grado de dislexia que afecta al niño. En las pruebas reactivas se suele utilizar el test de matrices progresivas de Raven. En las pruebas gráficas el test de la figura humana es el más utilizado. En las manipulativas se emplea la escala de Perfomance del WISC. En la exploración del nivel pedagógico el más adecuado es el test ABC de L. Filho, mientras que en la exploración perceptiva y motriz se utiliza el test gestáltico viso-motor.

Si el artículo te ha parecido interesante ayuda a su difusión con un clik en "me gusta".

Podéis seguir mis artículos en Twitter.