Entre las primeras decisiones que suele tomar todo emprendedor que funda una empresa o lanza un nuevo producto o servicio está la de bautizarlo con un nombre distintivo: la ‘marca’, que será su principal herramienta de marketing. Pero el éxito del proyecto puede depender en buena parte de la mejor o peor elección de esa marca.

Marcas, logotipos, colores y símbolos

Estos términos se emplean a menudo de manera confusa, a veces intercambiando sus significados. Simplificando esta terminología podemos decir que la ‘marca’ es el nombre o palabra que identifica un proyecto empresarial, empezando por tanto por ser un simple concepto sonoro. Si la marca ‘suena bien’ y es fácil de recordar (en todos los idiomas de los clientes potenciales), es señal de que su empleo podrá resultar eficaz.

Si se escribe la marca con una determinada tipografía, obtenemos el ‘logo’ o ‘logotipo’, que ya permite identificar el proyecto empresarial en todo tipo de medios impresos (tarjetas, cartas, sobres, folletos, catálogos, anuncios, vallas, camisetas...) también resultará eficaz.

Por último, si el empresario espera que su proyecto se extienda a mercados en los que se hablan idiomas poco frecuentes o que emplean alfabetos diferentes, puede recurrir a una representación gráfica de su marca: el ‘símbolo’, que consiste en un diseño original que de algún modo se podrá asociar siempre a su marca en un mercado de alcance global.

La marca diferencia la identidad de la empresa

La marca es pues el nombre con que se bautiza a un proyecto empresarial único para diferenciarlo de sus competidores, que puede comprender desde un gigante grupo multinacional de sociedades con diferentes actividades, hasta un simple modelo de producto de consumo masivo que valga menos de un euro, pasando por ocuparse de representar cualquier evento temporal. Curiosamente, las grandes marcas de implantación mundial suelen ser sencillas (una o dos palabras, cortas) y su diseño y tipografía sobrios y poco llamativos.

El logotipo expresa la actividad empresarial

El tipo de letra con el que escribimos la marca debería presentar un aspecto visual relacionado de alguna manera con la actividad o producto que representa. Existen en el mercado literalmente decenas de fuentes tipográficas disponibles, por lo que no parece que sea difícil encontrar la más adecuada para cualquier negocio. Pero si no obstante el empresario desea una tipografía exclusiva, se la puede encargar sin problemas a cualquier grafista o estudio de diseño.

De cualquier modo, un buen logo debería ser fácilmente reproducible tanto discretamente impreso con tinta negra sobre papel blanco, como resuelto en 3D con todas clase de texturas, movimientos y efectos luminosos en un spot publicitario para televisión; de manera que se habrán de prever todas las posibles variantes del mismo, adecuadas a los distintos medios.

Los colores corporativos

Los colores que una empresa decide tomar como propios, como parte de su identidad corporativa, la representan a modo de una bandera, pero su funcionalidad es mucho más amplia puesto que se aplican en todos los elementos físicos que la componen: edificios, instalaciones, vehículos, uniformes, impresos... y por supuesto y de manera principal en su omnipresente logotipo. La visión de los colores provoca en quien los ve determinadas sensaciones, que los diseñadores publicitarios aprovechan para sugerir atributos positivos en una marca.

El símbolo visualiza el significado de la marca mediante el diseño gráfico

El símbolo es quizás la parte más difícil de realizar de los componentes de la marca, pero al mismo tiempo es la que permite mayor libertad de imaginación. La dificultad reside en que en su aplicación a un proyecto determinado a veces hay que representar con recursos puramente gráficos conceptos de tipo general pero a la vez diferenciadores.

En este caso, la gama de estilos gráficos puede oscilar desde la representación más concreta asociada con la actividad de la empresa, hasta la más pura abstracción que sólo la insinúe sutilmente.

La marca, el logo y el símbolo definen la identidad corporativa

En resumen, el conjunto audiovisual de la marca, más el logo, más el símbolo, forman lo que se conoce como ‘identidad corporativa’ de un proyecto empresarial. No hay que confundirla con la ‘imagen corporativa’, que es la valoración subjetiva que los consumidores tienen acerca de una determinada empresa. La identidad corporativa -unida al esfuerzo económico que supone su difusión e implantación en el mercado- representa uno de los valores añadidos más apreciados por los empresarios, puesto que la confianza en la marca es el arma más poderosa para fidelizar a sus consumidores.

Cómo conseguir un logotipo adecuado para la empresa

Al plantearse la creación de su marca, el pequeño empresario puede optar por hacerlo por sí mismo si cree que reúne unas mínimas aptitudes para ello. Para lo cual puede inspirarse en otros logos ya existentes -con evidente riesgo de confusión- o plasmar sus ideas originales utilizando aplicaciones de diseño especializadas del tipo “AAA Logo”, “Logo Design Studio” o “SmartDraw” por ejemplo.

Hay herramientas on-line como "VistaPrint" con las que en sólo seis pasos se puede obtener un logo por menos de 25 euros; también se puede acudir a bancos de logos prediseñados como “StockLogos”, donde por 250 dólares se puede adquirir un bonito logotipo en el que solo hay que introducir el nombre de la empresa.

Una fórmula más económica puede ser visitar "Freelancer" y ofertar una subasta para que diseñen un logo según sus especificaciones, tras lo que recibirá docenas de respuestas de diseñadores de todo el mundo capaces de hacérselo por menos de 50 dólares. No obstante, la mejor recomendación es siempre ponerse en manos de grafistas o estudios profesionales con los que pueda establecer una comunicación fluida y personalizada, gracias a la cual obtendrá seguramente un logo mucho más adecuado a su proyecto empresarial. Y desde luego, no es razonable pensar que un trabajo profesional estudiado a fondo y bien ejecutado pueda costar menos de 250 dólares.