La dirofilariosis es una enfermedad parasitaria que afecta al perro y puede afectar también al gato. Está producida por un nematodo: la filaria del perro (Dirofilaria immitis). Este parásito en su forma adulta se localiza en las arterias pulmonares y en el ventrículo derecho del corazón.

Las dirofilarias miden hasta 25 cm y viven más de 7 años

Las dirofilarias adultas son gusanos que llegan a medir hasta 25 cm y pueden vivir más de 7 años en el hospedador. Teniendo en cuenta que puede haber muchísimos individuos alojados en el ventrículo, y el tamaño de los mismos, el riesgo de parada cardiaca y muerte súbita es muy elevado.

La parasitación se transmite por la picadura de un mosquito

Los adultos se reproducen en el interior del sistema cardiovascular del perro, y darán lugar a millones de gusanos jóvenes llamados "microfilarias" en el torrente sanguíneo, que son la forma inmadura del parásito, de tamaño microscópico. Las microfilarias no pueden reproducirse ni tampoco pasar al estado adulto sin pasar por el hospedador intermediario: el mosquito.

La dirofilariosis es una enfermedad vectorial, que necesita la presencia de un mosquito, tanto para su contagio como para poder completar su desarrollo. Cuando un mosquito pica a un perro infectado, ingiere las microfilarias con la sangre. En el interior del mosquito, las microfilarias continúan con su ciclo biológico (este paso es imprescindible para el desarrollo del parásito). A partir de este momento la larva ya tiene capacidad infectante, e ingresará en el organismo de otro perro o gato cuando el mosquito vuelva a alimentarse. Con la próxima picadura, las larvas infectantes pasarán al torrente sanguíneo del nuevo hospedador.

En 4 meses el gusano ya puede reproducirse

Después de unos cuatro meses de desarrollo, el parásito migra al corazón y alcanza la madurez sexual. Desde ese momento ya pueden reproducirse, y se cierra así el ciclo biológico.

La sintomatología que produce Dirofilaria Immitis en el hospedador se debe a su acción física sobre el corazón. Existe un período prepatente de seis meses desde la infección, en el que no habrá presencia de síntomas.

Hay 3 cuadros sintomáticos

  1. Animales asintomáticos: su carga parasitaria es muy baja, y suele estar circunscrita a unos pocos gusanos adultos.
  2. Animales con síntomas leves: el síntoma principal es la tos, ocasionada por la neumonitis, que se debe a la acción física de los parásitos en los vasos, con la consiguiente formación de trombos en los pulmones.
  3. Animales con síntomas graves: se trata de un empeoramiento del estadio anterior. Se produce cuando el número de gusanos adultos es muy elevado (más de 100). Debido a la localización intracardiaca, es habitual que se produzcan fallos en el cierre de las válvulas, lo que ocasionará una insuficiencia cardiaca congestiva e hipertrofia compensadora de las paredes ventriculares. La insuficiencia congestiva provocará ascitis así como edemas de pulmón, y esto último agravará la tos. Finalmente se producirá un paro cardiaco y la muerte del animal.

El diagnóstico se realiza mediante dos técnicas principalmente:

  • Detección de microfilarias en sangre. Es una técnica sencilla que llevará a cabo el veterinario, pero en estadíos iniciales de la enfermedad puede haber falsos negativos, porque es posible que existan gusanos que no hayan dado lugar aún a las microfilarias en sangre.
  • El método más fiable es la detección de antígenos de filarias adultas en la sangre del animal. Para ello existen test rápidos que no dependen de la presencia de microfilarias. Es importante realizar uno de estos test una vez al año para realizar un diagnóstico precoz de la enfermedad. La mejor época es en otoño, cuando termina el periodo de vuelo del mosquito.

El pronóstico de la enfermedad suele ser bueno

El tratamiento de la enfermedad casi siempre termina con éxito, salvo que la enfermedad esté muy avanzada. Sin embargo es muy importante que el tratamiento sea instaurado por el veterinario, sobre todo si la carga parasitaria es muy grande. En animales muy parasitados, la muerte masiva de parásitos puede ocasionar una trombosis mortal.

La prevención de la dirofilariosis es lo más importante

No obstante, lo más recomendable es la prevención de la enfermedad. Para ello existen presentaciones medicamentosas a partir de derivados de la ivermectina que se utilizan para prevenir la parasitación. Además, dado que el contagio requiere de la picadura del mosquito, cualquier esfuerzo para evitar la picadura del insecto contribuirá a prevenir la dirofilariosis: collares con repelente, dormir dentro de casa por la noche, lámparas de electrocución de mosquitos, etc.