El metamizol o dipirona es un medicamento analgésico y antipirético, es decir, está indicado para combatir el dolor y la fiebre. Fundamentalmente se emplea para el dolor agudo post operatorio o post traumático y también en otro tipo de dolores como los cólicos o aquellos de origen tumoral.

Actúa reduciendo la síntesis de las prostaglandinas proinflamatorias inhibiendo la actividad de la prostaglandina sintetasa. Al contrario que otros analgésicos, el metamizol apenas causa efectos en el aparato digestivo.

El metamizol entra en acción entre los 30 y los 60 minutos, alcanzando su máximo efecto a los 90 minutos. Se metaboliza a nivel hepático y su eliminación es fundamentalmente renal.

Un aspecto que conviene tener presente es que el metamizol ha sido prohibido en varios países, o bien se ha restringido su uso, debido al riesgo de agranulocitosis. Si bien el riesgo no es muy elevado (hay diferentes estudios al respecto que difieren en sus estimaciones) los profesionales se decantan por otro tipo de medicamentos como el paracetamol o el ibuprofeno, a pesar de que en algunos países el metamizol sigue siendo un medicamento muy utilizado.

Presentación del metamizol

El metamizol se presenta, según la vía de administración, en:

  • Ampollas de 5 ml.
  • Cápsulas de 500 mg. y 575 mg.
  • Comprimidos de 500 mg.
  • Supositorios de 50 mg. y 1 g.

Dosis e indicaciones del metamizol

Las dosis indicadas a continuación son las que se utilizan habitualmente, aunque cabe señalar que pueden variar, no solo atendiendo a la especialidad farmacéutica a utilizar, sino en función del tipo de dolor que se trate, sobre todo en el caso de los inyectables:

  • Por vía oral se administrarán dosis de 1 a 2 g. cada 8 horas.
  • Por vía parenteral una ampolla de 2 g. por vía intramuscular o intravenosa cada 8 horas para un máximo de 3 ampollas al día. En el caso de dolor oncológico la dosis puede ajustarse a ½ o 1 ampolla cada 6 u 8 horas por vía oral, sin que se superen los 7 días de tratamiento.
Por lo que respecta a los niños las dosis administradas vía oral, rectal o intramuscular, será de 10 a 40 mg. por kg. de peso cada 6 u 8 horas, con un máximo de 6 g. diarios. Por vía intravenosa será de 40 mg. por kg. de peso cada 6 u 8 horas, también hasta un máximo de 6 g. al día.

Efectos secundarios del metamizol

El tratamiento con metamizol, como se ha comentado, aumento el riesgo de padecer agranulocitosis. Lo mismo sucede con las reacciones anafilácticas. Ambos efectos indeseables pueden aparecer en cualquier momento después de haberse iniciado el tratamiento sin que, aparentemente, tenga ninguna relación con la dosis administrada. En caso de producirse se suspenderá el tratamiento de inmediato. La anafilaxia, por otra parte, puede desembocar en shock anafiláctico, observándose una mayor incidencia cuando se administra por vía parenteral.

Otros efectos menos comunes son las reacciones cutáneas graves o la disminución de plaquetas en la sangre. En ambos casos debe suspenderse el tratamiento. En ocasiones se han observado problemas renales, aunque por lo general asociado a pacientes con depleción de volumen, en casos de sobredosis o en pacientes con un historial de insuficiencia renal. Otro de los efectos del metamizol, en este caso inocuo, puede ser la coloración roja de la orina, circunstancia que desaparece una vez concluye el tratamiento.

Contraindicaciones del metamizol

El metamizol está contraindicado para todos aquellos pacientes que presenten hipersensibilidad a este medicamento o a cualquier derivado (pirazolonas). En aquellos casos donde los pacientes presenten problemas de hematopoyesis, la supervisión médica deberá ser exhaustiva.

Metamizol en el embarazo y la lactancia

Aunque no existen los suficientes estudios adecuados en mujeres embarazadas, la recomendación es que no se administre el metamizol en el primero ni en el último trimestre del embarazo. En el segundo solo se utilizará valorando que el beneficio obtenido sea superior a los posibles riesgos.

A pesar de que se desconocen los efectos que puede ocasionar al lactante, se sabe que el metamizol se excreta en la leche materna. La recomendación apunta a no utilizar este medicamento durante este periodo o bien a suspender la lactancia.

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