A diferencia de las civilizaciones que aparecerían con posterioridad, y que terminarían implantando una idea monoteísta y masculina asociada a lo divino, coexistieron muchos dioses y diosas en el antiguo Egipto que sirvieron de modelo tanto a hombres como a mujeres. Las diosas egipcias, que tenían a su cargo diversas funciones y rangos, eran veneradas por el pueblo en la misma medida en que lo eran los dioses masculinos.

Isis: reina de los dioses

Isis era la hija de Geb y Nut, hermana de Neftis, Seth y Osiris –de la que también fue esposa– y madre de Horus. Plutarco escribiría un relato narrando su peculiar historia. Isis fue venerada como la diosa de la maternidad y del nacimiento, así como la protectora de las madres, los niños y de la familia en general. Isis era la traducción griega del egipcio Ast, cuyo significado equivale a trono. Otra de las funciones por las que era reconocida Isis tenía que ver con los ritos relacionados con la muerte. Junto con las diosas Neftis, Neith y Selket era la protectora de los muertos. A Isis se la conocía también como "La Gran Maga", epíteto que se ganó por haber recompuesto el cadáver de Osiris.

Hathor: diosa del amor

Hathor, cuyo significado es “La casa de Horus”, era hija de Ra, dios del Sol. Esposa de Horus, desde los primeros tiempos se la asoció con la antigua diosa Bat, y en épocas tardías, Hathor e Isis se confundirían como una sola deidad. Posteriormente equivaldría a la griega Afrodita, la fenicia Astarté y la semita Astoret.

Hathor aparecía en un jeroglífico como un halcón encerrado en un cuadrado que representaba la casa. Era la diosa del cielo, el amor, la alegría, la música y la danza.

Habitualmente Hathor era representada como una mujer con orejas o cabeza de vaca, cuernos liriformes y disco solar. Fue venerada en multitud de santuarios. Quizá el más importante, durante el Imperio Antiguo, fue el de Menfis, y más adelante en el de Dendera.

Bastet: la diosa guardiana del hogar

Bastet es la diosa guardiana del hogar y se la asocia a la fecundidad amorosa y a los poderes benéficos del sol. Su nombre, relacionado con un ungüento empleado en las ceremonias funerarias, hace pensar en su relación con los difuntos. Por lo general aparece como una diosa pacífica, aunque también se nos muestra como una mujer con cabeza de leona. Ya en el Imperio Antiguo simbolizaba a la madre del rey, a quien protege y ayuda a alcanzar el cielo.

El culto a Bastet adquirió tanta relevancia que en los templos dedicados a la diosa se criaban gatos, que eran su representación. Cuando morían eran cuidadosamente momificados y enterrados en sus propias tumbas. Bubastis, Saqqara, Tanis, Beni Hassan y Tebas son emplazamientos donde han sido hallados restos de dichos entierros.

Sekhmet: la poderosa

La traducción de su nombre“La poderosa” ya indica en cierto modo el temor que causaba entre los egipcios. Aparecía como una leona o una mujer con cabeza de leona con el disco solar coronando su cabeza. De este modo representaba tanto los poderes benéficos del sol como sus aspectos más destructivos. Se la tenía igualmente como la diosa de la guerra.

Por otra parte fue la patrona de los médicos y, en su dualidad, era capaz de causar grandes enfermedades y epidemias, como poner en marcha los medios necesarios para recuperar la salud de los enfermos.

Sekhmet era hija del dios Ra, esposa de Ptah y madre de Nefertum. En ocasiones se la identifica con otras diosas, como Tefnut, Bastet y Mut.

Prueba de su importancia la encontramos en el faraón Amenhotep III, que encargó la construcción de 365 estatuas de Sekhmet para llevar a cabo una oración diaria con el objeto de aplacar la ira de la diosa.

Nut: la diosa del cielo

Nut era la diosa del cielo, creadora del universo y los astros. Era representada como una mujer desnuda con el cuerpo cubierto de estrellas, soportando el cielo sobre su espalda y simbolizando sus extremidades los cuatro pilares sobre los que se sostiene el cielo sobre la Tierra. Hija de Shu y Tefnut y esposa de Geb, con quien engendró a Ra, Osiris, Isis, Neftis y Seth. Su función estaba relacionada con la protección de los muertos, por lo que era representada en el interior de los sarcófagos con un par de alas extendidas o con los brazos alzados ayudando al difunto a renacer en el más allá y velando por él.

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