En los años 90, Darrell y sus Pantera supieron sacar al Metal del rancio gueto de conformismo y adulación en el que vivían sus fieles seguidores. Sin salirse de la tradición legada por Black Sabbath o Judas Priest, revitalizaron radicalmente la escena, obligando a los grupos que reinaron en los 80 a evolucionar o quedarse obsoletos.

Absorbiendo décadas de música, que van desde el primigenio blues texano al thrash metal, los sólidos riffs de Darrell se adaptaron perfectamente a la energía desbocada del vocalista Phil Anselmo, dando lugar a un sonido fresco e hipnotizante que sacudió la escena musical del momento y volviendo a llevar al metal a su verdadero público natural: el adolescente inadaptado.

Influjo sureño

Darrell Lance Abbott nace un agosto de 1966 en Texas, inmerso en el rico ambiente musical del estado. Su padre, Jerry Abbott, era un respetado compositor y productor de country poseedor de un estudio en el que solían grabar los guitarristas de blues de la zona. El pequeño Darrell, absorto ante leyendas como Bugs Henderson o Jimmy Wallace, pronto comprendió que su camino estaba en la música y comenzó a tocar la guitarra junto a su hermano Vinnie Paul, interpretando temas de sus grupos preferidos: ZZ Top, Lynyrd Skynyrd o Merle Haggard.

Pero a mediados de los 70, su vida cambia al descubrir a un nuevo grupo llamado Kiss, y sobre todo a su revolucionario guitarrista, Ace Frehley, al que inmediatamente tomaría como una referencia que reivindicaría toda su vida.

Nacimiento de Pantera

En 1981, con un sólido background a sus espaldas e innumerables concursos de talento ganados, Darrell decide crear su propia banda, Pantera, que en esos años poseían un sonido cercano a unos primeros Def Leppard y una imagen a lo Mötley Crüe. Con su hermano Vinnie Paul a las baquetas y un insípido cantante, Terry Glaze, sacan sus primeros trabajos con los que se dan a conocer ante su público en mallas de spandex.

Sin embargo, es con la llegada de un nuevo vocalista, Phil Anselmo, cuando Pantera plantará la semilla del futuro metal. El salvaje estilo de Anselmo, y su imagen intimidante y altiva obligarán a endurecer considerablemente el sonido del conjunto, que terminará inevitablemente con toda referencia a su pasado glam y abrirá las puertas al éxito masivo.

“Vulgar Display of Power”, necesaria descarga de furia

Con “Cowboys from Hell” (1990) ya se aprecia el nuevo camino que estaba tomando la banda, muy influenciada por el thrash metal. Ajenos a las efímeras modas que vendrían esos años, Pantera fue adquiriendo más y más seguidores incondicionales en todo el planeta. En el Mosters of Rock celebrado en Moscú en 1991, se vaciaron en el escenario provocando el entusiasmo de miles de jóvenes soviéticos y aportando su grano de arena para el final de la guerra fría.

Pero sería con la publicación del mítico “Vulgar Display of Power” (1992) con el que grabarían su nombre a fuego en la historia. Brutal, fresco, salvaje, hermoso. Miles de adjetivos no abarcarían ni la mitad de sensaciones que nos proporciona un ardiente riff de Darrell o un aullido de ira de Anselmo en este álbum. Su portada es todo un resumen de lo que encontraremos dentro.

Consolidados como los salvadores del género, su siguiente trabajo “Far Beyond Driven” (1994) sale a la venta como número 1, algo inimaginable para un grupo heavy años atrás. Ni los cada vez más artificiales sonidos de Seattle, ni los prefabricados superventas del nuevo punk pop adolescente consiguieron desbancar a la honesta música de los texanos. Dimebag Darrell ya era considerado el mejor guitarrista del momento, y su popularidad no se debía a una sobreexplotación de su evidente técnica guitarrística, ni a la gratuita velocidad en la digitación. Su estilo era una mezcla elegante e innovadora de todas las músicas que le habían marcado, desde sus idolatrados Kiss, a los que llegó a telonear, al thrash y el hardcore, pasando por la básica influencia de los Sabbath o Judas Priest.

El músico más querido

Sin embargo, sus compañeros de profesión recuerdan a Darrell por mucho más que por su excelencia guitarrística. La simpatía que despertaba en todo el mundo parece ser unánime en todos aquellos que lo conocieron. Los integrantes de la familia del metal, y de la música en general, lo recuerdan tanto por ser el mejor guitarrista de su generación, como por su sentido del humor, su humildad, la cercanía con la que trataba a sus fans, su actitud siempre positiva y su dedicación absoluta a dos grandes amores: la música y la bebida.

En efecto, todo aquel que pasó tiempo con Darrell afirma que con solo compartir un trago con él, te convertías en parte de su familia. Otro de los pequeños vicios del guitarrista era la marihuana (de ahí su apodo), pero nunca traspasó el umbral de excesos en los que sí caería Phil Anselmo, adicto a la heroína cada vez más arisco y huraño, que abandonaría Pantera y dedicaría todo tipo de improperios y ataques en la prensa hacia un Darrell que nunca se defendió.

Trágico final

Siempre positivo, y consciente de que la etapa de Pantera había terminado, puso en marcha un nuevo proyecto, Damageplan, junto a su inseparable hermano a la batería.

Llenando clubes y con su leyenda intacta, la banda del guitarrista atraía a todo tipo de público, sobre todo a fans de Pantera.

Y precisamente fue un fan esquizofrénico el que acabó con todo un 8 de diciembre, fecha en la que otro fan perturbado asesinaría a John Lennon 24 años atrás.

Darrell tocaba con su nuevo grupo en una sala de Ohio, cuando un ex-marine de 25 años, fanático a muerte de Pantera, y arengado por la negatividad de las declaraciones de Phil Anselmo en la prensa, subió al escenario y disparó contra el guitarrista, llevándose la vida de otras cuatro personas por delante. La policía acabó abatiendo a tiros al perturbado.

El mejor guitarrista de metal de las dos últimas décadas

Tras el atentado, la conmoción fue total. Tanto sus compañeros músicos, devastados por la absurda tragedia, como toda una legión de seguidores que quedaron huérfanos, no podrán volver nunca a disfrutar de la brillantez a las seis cuerdas de Darrell, de su enorme carisma en el escenario y de su humanidad y calidez en el backstage.

A espera de que un nuevo músico irrepetible vuelva a sacudir la escena metalera en el futuro, Dimebag Darrell es, y será siempre, el último gran guitarrista del metal.