Alguien tocó a su puerta y de repente surgió lo inesperado… ella dijo entra rápido que no me aguanto, y él sólo le ofreció una caja de bombones y un ramo de orquídeas que, por cierto, ni bien la vio pensó – una hermosa mujer, sensible, la mujer justa a mi medida-

Pero no es un cuento de hadas y esa noche no sólo nació el romance sino también una continuidad de días y noches enteras de sexo inescrupuloso, pasional, rico y renovador que por cierto no los separa hasta el día de hoy.

Eso para un cuento maravilloso está ideal, pero no todas las historias suceden de la misma manera y en ese orden.

Actuar con inteligencia

Hoy en día hay que ser estratégico a la hora de conocer a una persona en su más entera intimidad, cuando tienes tu primera cita es como si la otra persona se pusiera un obstáculo tal que no puedes llegar a ella para nada, tú también lo llevas por si acaso como un modo de protegerte contra golpes duros, y si no funcionó la primera vez que se vieron, es mejor así, ninguno se engancha con el otro.

Luego de la primera cita

Pasamos la primer fase de lo que podría llegar a ser algo perfecto a algo intermedio, ahora luego de estar teniendo citas constantes y zafando de engancharse, uno cuando elige cómo vivir su vida, toma decisiones que a veces no son correctas o te ponen con desafíos que no esperas, luego de varias citas y nada ocurre más que sexo casual ardiente, fogoso, iluminado, y un día sin esperarlo como a la cita número 30, o sea, en la jerga sexual el nº 30 de tu lista, sucedió lo que no esperas, mezclas aceite con agua y pummmmmmmm te enganchaste.

Me preguntaba pensando en estas cuestiones y ante ciertas situaciones que pueden sucedernos

¿Por qué en momentos claves como si el destino lo predispusiese, solemos fascinarnos en una relación que no es más que sexo?,

¿Somos irrealistas o necesitamos un cartel que nos advierta cuando parar?

Se trata de ser estratégico y tener el control del juego, cuerpo y mente. Jugar con las cartas correctas, leer su pensamiento, interpretar cada parte de su lenguaje corporal y ahí una vez que sepas como salirte, lanzar la retirada sin dejar huellas.

Vamos paso a paso, así como en la vida, en la cama o en cualquier parte del lugar donde sea el encuentro.

No hablar por los codos

Para cualquier modo de seducción el hablar es importante, no hay que escatimar, no hablar de cosas profundas, ni difíciles, sólo hacerlo con humor es un modo de llamar la atención.

El humor en la cama es imprescindible, reír es un afrodisíaco elemental como el humor.

La seguridad ante todo

Lo ideal es mantenerse con confianza en sí mismo, es como si en ese momento controlaras el mundo, es necesario mostrarse así porque en el otro generas un deseo de obedecer a las reglas del momento.

Antes de proceder a comerse mutuamente, lo mejor es poner la cabeza en frío, aunque el resto es recaliente, preparar el terreno, medir a tu presa y luego armar el juego.

Puesta la mesa, comienza el juego

Una vez servida la mesa, es importante proponer cada uno su juego pero alto: nunca hay que darle al otro la oportunidad de decir que no, ser ingenioso plantear las propuestas poco a poco de modo tal que no las pueda rechazar.

Obviamente no hay que mostrar las cartas de una sola vez.

Nunca mostrar debilidad

Otra de las estrategias para evitar confundirte y sólo disfrutar del sexo, es ser cambiante e impredecible, a modo de que el otro necesite descubrirte, es una forma de desviar la atención y así sus cuerpos van calentando la necesidad de pasar al puesto siguiente.

Ser intrigante te hace más deseable

A modo de generar más intriga, simular la retirada del juego genera en el otro ganas de desearte más.

En el mejor de los momentos frugales del sexo atrevido, suma puntos, ser una sinvergüenza y pícara pero no ser pegajoso, porque es fácil malinterpretar una cosa por otra.

Retirarse con estilo

Por último, si el sexo ha sido muy bueno, y hubo una conexión que en lo diario no se lograría, es justo el tiempo y anticiparte a dar un paso adelante para retirarse con estilo.

Sé una dama y será hasta otro momento que deseen tener otra noche de pura lujuria…