
- Libro del doctor Atkins - Laura Pardina
En esta época del año suele aparecer en las revistas y en la web una gran variedad de “dietas milagro”, que prometen una pérdida de peso drástica en muy poco tiempo. Lo más aconsejable es no hacer caso de ellas y sí de nuestro sentido común. Un especialista en nutrición nos aconsejará sobre cuál es la dieta más saludable para perder esos quilos de más y sentirnos mejor. De todas formas, algunos programas de adelgazamiento han demostrado su eficacia y seguridad.
Asimismo, la primavera y el otoño son las dos estaciones en las que el cuerpo se muestra más receptivo a los efectos de una cura de desintoxicación, para limpiar el organismo y dejar que se recupere de posibles excesos alimentarios.
La dieta Atkins, una de las más eficaces y seguras
Según numerosos estudios la dieta Atkins permite una pérdida de peso mayor que otras dietas famosas, como por ejemplo la de la Zona, del doctor Barry Sears. Pero lo más importante es que, según estos estudios, las personas que siguieron Atkins experimentaron una clara mejoría en sus niveles de glucosa en sangre y triglicéridos.
El doctor Atkins proponía en sus libros una dieta basada en una primera fase, llamada “de inducción”, en la que se lleva a cabo una reducción drástica de los hidratos de carbono simples. Esta fase de inducción se sigue durante un período que ronda los dos meses; posteriormente se van introduciendo poco a poco hidratos de carbono en las comidas, aunque siempre dentro de unos límites.
Puede parecer que éste sea un programa de alimentación que lleve a sufrir carencias nutricionales pero, al fin y al cabo, el doctor Atkins lo único que propugnaba era el retorno a un estilo de comer más saludable, similar al que llevaban nuestros abuelos. Se trata básicamente de abandonar la comida basura: bollería, harinas refinadas, grasas hidrogenadas, azúcares… en fin, alimentos que se han ido incorporando a nuestra dieta en las últimas décadas y que apenas eran consumidos anteriormente. Atkins no pone límites al consumo de carne, lácteos, aceites vegetales, pescado… eso sí, recomienda encarecidamente que se tenga en cuenta la procedencia de tales alimentos; por ejemplo, la carne debería proceder de la ganadería ecológica.
Hay que tener en cuenta que Atkins no concebía su programa de alimentación como una dieta puntual, sino como una forma de comer saludable, que puede mantenerse durante toda la vida. Para seguir fielmente la dieta Atkins, no basta con entrar en algunas páginas de internet o leer algunos artículos como éste: una buena información sólo se conseguirá acudiendo a un nutricionista o leyendo los libros del doctor.
Curas depurativas de primavera
Para limpiar nuestro cuerpo de toxinas e impurezas y, de paso, perder algún quilo, podemos recurrir a una cura de unos pocos días. Como estas dietas depurativas suelen ser muy estrictas, en este caso sí que se recomienda encarecidamente acudir al médico antes de empezarlas: se debería comentar qué cura se pretende seguir y el doctor, a la vista del estado físico de la persona, indicará si es prudente o no realizarla. Hay que tener en cuenta que nos encontramos prácticamente ante un ayuno.
Una de las curas primaverales más seguidas es la del sirope de savia de arce y zumo de limón. Consiste en ingerir, durante una semana o diez días, solamente un preparado líquido elaborado a base de jarabe de arce (de venta en tiendas de dietética), el zumo de unos cuatro limones y algunas especias picantes. También pueden beberse infusiones, salvo café y te.
Una cura depurativa más sencilla y más económica consiste en realizar un ayuno de dos días a base de caldos de verduras y zumos naturales de frutas, sin añadir nada de azúcar. Así, pueden aprovecharse las virtudes desintoxicantes y depurativas de vegetales como, por ejemplo, el apio, la cebolla, el puerro, la piña… Si se tiene hambre, siempre se puede picotear un poco de fruta. Pero como se ha indicado anteriormente, antes de realizar un ayuno de este tipo o similar siempre se ha de consultar al médico.
